#582. El costeño bisexual que me preñó

Le pregunté si tenía condones y me dijo que no. Había tenido una semana donde gasté todos los condones que tenía, así que tuve que pasar a una droguería cerca a su casa para comprar una caja de Today.

Siempre he sentido un leve grado de vergüenza al comprar condones en una droguería, por lo que prefiero ir a un Carulla o Éxito, aunque por cuestiones de cercanía y logística casi siempre termino comprándolos en una droguería o un Farmatodo.

Intento comprar mi dotación de condones en lugares diferentes para no sentirme observado o juzgado, dejé de comprar condones en la droguería a la que siempre iba porque no quería recibir miradas raras por parte de los que trabajaban allí, tampoco quería que se dieran cuenta de la frecuencia en mi actividad sexual, creo que alcancé a levantar sospechas de ello.

Antes de llegar a su edificio me preguntó si me gustaba usar ropa íntima de mujer mientras me cogían, le dije que nunca lo había hecho y me preguntó si llevaba ropa interior femenina conmigo.

Qué clase de hombre lleva consigo ropa de mujer? Creo que sólo un travesti. Llegué al edificio de #582 y me anuncié. Me hizo seguir, tomé el ascensor y nuevo sentí esos nervios que me dan cuando estoy a punto de entrar a la casa de alguien para tirar.

Abrió la puerta un hombre de 1.75m, moreno, con alopecia que rondaba los 40 años. Apenas lo escuché hablar noté que su acento concordaba con su apariencia, pues era costeño. Su aspecto físico me recordaba a los cantantes de vallenato pero más al papá de un amigo que es costeño.

Tenía puesta sus gafas y una pijama elegante, me hizo seguir directamente a su habitación y cerró la puerta después que entré. Tenía su televisor prendido y la cama estaba toda destendida.

Se sentó en la cama mientras me miraba de pies a cabeza como una presa que estaba a punto de comerse. Dejé mi maleta en el piso al lado de la cama y puse la caja de condones sobre la mesa de noche, #582 no dejó de observarme en ningún momento, hasta el punto en que me sentí intimidado.

Me senté en la cama, me quité los zapatos y poco a poco fui poniéndome cómodo. Levanté mi cara y lo miré a los ojos, #582 respondió colocando su mano sobre mi cintura, luego la movió sutilmente hasta que la metió entre mis bóxers para agarrar mis nalgas.

Me besó la boca, un calor intenso recorrió todo mi cuerpo. Desabroché mi cinturón para permitirle explorar el área donde iba a meter su arma minutos después. Introdujo la punta de su dedo mientras abría paso en mis paredes anales, hasta que metió todo su dedo.

Un gemido suave salió de mi boca, ya no me sentía intimidado por el costeño con apariencia de cantante de vallenato, sino deseado y morboseado.

Moví mi brazo hacia su miembro y metí mano entre su pantalón, su verga estaba dura y mojada en la punta. Me arrodillé en medio de sus piernas y se bajó el pantalón, me agaché y metí su verga en mi boca.

Para ser costeño no era dotado, de hecho era una verga promedio y delgada en comparación del prototipo costeño.

Qué rico mami, hazlo así, bien perra”, susurró mientras hablaba mi pelo y empujando su verga más profundo en mi garganta. Unos gemidos muy masculinos salieron de su boca, después de una mamada corta me ayudó a desnudarme y se terminó de quitar su camisa de pijama.

Me agarró de la cintura y me sentó sobre su cintura con su verga erecta entre mis dos nalgas. Empecé a balancearme hacia adelante y hacia atrás, quería provocarlo y que me deseara aún más de lo que percibía en su mirada.

De repente agarró su verga y metió la punta en mi culo. “¿Eres mi hembra?“. Era la primera vez que me hacían esa pregunta en la cama y no supe qué responder. “¿Eres mi hembra?“, me preguntó de nuevo y me dio una cachetada que me dejó la mejilla roja. “Sí!“, respondí esperando que no me volviera a golpear. “Sí, eres mi hembra, di que eres mi hembra!“, me pidió con una mirada intimidante.

Tenía miedo de su reacción si no hacía lo que me estaba mandando y sin pensarlo más respondí en voz alta: “soy tu hembra!“.

Nunca antes me habían hecho una petición como esta. No me siento cómodo con que me traten de esa manera, pero este era un fetiche muy claro que tenía este bisexual.

#582 Me produjo un morbo particular que rara vez he sentido al estar con él en su cama, me lo imaginé como un papá costeño machista que tiene hijos y esposa pero que le gusta follar rolos blancos de vez en cuando, se parecía tanto al papá costeño de mi amigo.

Bajé mi culo y su pene entró profundo en mi ano, mi culo estaba tan excitado y su verga tan mojada y lubricada que no sentí dolor alguno. “¿Sin condón?“, le pregunté mirando la caja de condones que estaba sobre la mesa de noche a un metro de nosotros, pensé en el tiempo y dinero que invertí para comprar esos condones.

#582 me miró con aprobación y me agarró fuerte de la cintura, estábamos tan excitados que decidimos continuar haciéndolo a pelo.

Empecé a cabalgarlo, su verga se deslizaba cada vez más rápido entre mi ano y no podía parar de moverme. Segundos después #582 tomó el control, agarró mis dos nalgas con sus manos y empezó a follarme mientras yo estaba quieto, su verga se movía a toda velocidad, me agaché, lo abracé y puse mi cabeza sobre su pecho con su mentón tocando la coronilla de mi cabeza.

Luego levantó su pecho y nos dimos un beso delicioso, la escena y la posición en la que estábamos es una de mis favoritas. Yo estaba sentado sobre su verga abrazándolo mientras él estaba también sentado sobre la cama con sus piernas extendidas y su pecho erguido.

Cambiamos de posición y me acosté boca arriba para que me follara en misionero. Me penetró a pelo de nuevo, recuerdo la forma tan morbosa como me trataba de su “hembra”, que a pesar de extraña me llegaba a excitar.

Le pedí que me diera verga y así lo hizo. La expresión en su mirada demostraba lo excitado y arrecho que estaba, a veces pensaba que se había corrido pero cuando seguía moviéndose con la misma intensidad confirmaba que todavía no lo había hecho.

Me abrazó con fuerza, me cargó y se puso de pie en el suelo mientras me seguía follando, me excitó demasiado que me taladrara el culo estando de pie alzándome. Duró al rededor de un minuto hasta que finalmente se cansó y me botó sobre la cama sin sacar su pene.

Quedé con mi espalda sobre la cama, mi culo sobre el borde de la cama y mis piernas al aire. #582 continuaba de pie dándome verga y de repente se quedó quieto. “¿Qué pasó?”, le pregunté. “Te preñé”, respondió en un tono agitado, era evidente que estaba cansado.

Sospeché que se había venido pero sólo quería confirmarlo. Sacó su pene de mi hueco, el cual ahora estaba flácido después de ser deslechado, luego siguió al baño para ducharse.

Cuando volvió se puso la pijama y sus gafas de nuevo, se sentó en la cama y empezó a navegar en su portátil.

No sé si reirme o sentir rabia por esos activos como #582, que después que tienen un orgasmo se olvidan por completo del pasivo y no se preocupan por ayudarlo a venirse. Esto sucede más de lo esperado, pero creo que sé cómo manejar esos casos.

Me vestí rápido y me fui, a veces me siento como un intruso en sus casas después que han llegado al clímax.

Camino al transmilenio recordé que dejé la caja de condones en la mesa de noche y luego pensé: “al menos ya no se me quedaba el cinturón”, pues para los que no saben, llegué a olvidar más de 6 cinturones, un reloj, una chaqueta, unas gafas de sol, entre otros objetos personales en las casas donde tiraba.

Puntuación: 9 de 10

Fantasía con mi tío

Nunca antes le he contado esta experiencia a alguien y escribirla en este diario se siente como lanzarme al océano sin salvavidas.

Cuando estaba en el colegio mis papás me enviaron algunos veranos de vacaciones a la casa de un tío que vive en Tampa, Florida.

En mis primeros viajes recuerdo que mis primos, los hijos de mi tío, todavía vivían en la casa. Ellos siempre me sacaban en las tardes al mall o a los parques de diversiones pero años después mis primos se fueron a vivir solos y solo quedó mi tío y la esposa.

Cuando mis primos se fueron de la casa mis veranos en la casa de mi tío no fueron los mismos. Como mi tío trabajaba todo el día, me quedaba todo el día con su esposa, quien sufre de esquizofrenia. Con ella me di cuenta por primera vez de la existencia de esta enfermedad y como afecta el día de día de los que la padecen.

La esquizofrenia es una enfermedad que puede causar alucinaciones, entre otros efectos mentales, por lo que la esposa de mi tío tomaba unas pastillas que la hacían dormir todo el día. Cuando estaba despierta parecía dopada, como una zombie, aunque siempre fue muy amable conmigo y estaba pendiente de mí. Mi tío llegaba todos los días tarde en la noche del trabajo, así que apenas lo veía unos minutos al día.

La primera noche que escuché a mi tío y a su esposa tener sexo fue a eso de las 11 de la noche. Estaba jugando en mi cuarto con mi PSP y escuché un chirrido que provenía de la habitación principal, mi curiosidad me hizo acercarme hasta la puerta del cuarto principal y desde ahí el sonido era más intenso, la cama sonaba cada vez más y más fuerte, la madera golpeaba la pared más duro, de repente esuché un gruñido, el sonido desapareció y supe que mi tío había terminado. Volví a mi cuarto rápidamente.

Desde esa noche mi percepción de mi tío cambió, era la primera vez que experimentaba una situación donde escuchaba a dos adultos tener sexo, para ese entonces yo tenía 14 años y todavía era virgen.

Cuando volví a mi cuarto tenía mi pene duro y escuchar a mi tío haciendo el amor con la esposa me produjo tanto morbo y excitación que por primera vez salió líquido preseminal de mi pene.

Rematé la noche masturbándome pensando en algo que en ese entonces consideré retorcido e impuro: me imaginé que mi tío llegaba en la madrugada a mi cuarto después de tirarse a su esposa, se metía en mi cama, me manoseaba todo el cuerpo y luego me bajaba el pantalón, sacaba su pene y me cogía en silencio en mi cama, luego volvía a su cuarto.

Mi tío era un hombre apuesto, rondaba los 40 años, era moreno, velludo, tenía ojos verdes, barba, cuerpo de gym. Nunca vi a mi tío como alguien cercano o como parte de mi familia porque no compartí lo suficiente con él. Por eso empecé a sentirme atraído hacia él, aunque al tener 14 años me sentía mal por esto. Ahora lo veo como algo normal, pues estaba empezando a experimentar mi sexualidad, estaba pasando una etapa de mi vida donde mis hormonas empezaban a manifestarse.

Antes de escuchar a mi tío tener sexo por primera vez, mis días consistían en comer helado, ver caso cerrado en Telemundo, sacar a Lola, la perrita Begle de la casa, jugar GTA en PSP y dormir. Mis amigos pensaban que pasar los veranos en Florida era de lo más divertido, pero qué equivocados estaban. Mi momento más divertido del día era salir caminando al Walmart o al Target (que quedaban bien lejos).

Después de aquella noche mis días en la casa fueron más intensos. Una mañana mientras la esposa de mi tío dormía como de costumbre en el sofá de la sala, entré al cuarto principal. Entrar allí fue un instinto, quería entrar al cuarto donde “sucedía el acto”. Abrí el closet.

Allí estaban sus camisas perfectamente dobladas que olían a detergente, sus pantalones colgados bien planchados. En los cajones estaban sus medias y sus calzoncillos de tanga, me excitó ver el tipo de ropa interior que usaba.

Seguí explorando el closet de mi tío y al final, justo en el piso encontré lo que sería el material de todas mis pajas hasta el día de mi vuelo a Bogotá.

En el rincón, justo donde no llegaba la luz del día cuando la puerta del closet estaba abierta, estaban sus calzoncillos sucios arrumados. También había unas 3 camisetas sucias al lado.

No pude evitar tomar uno de sus calzoncillos con mi mano y llevarlo hacia mi nariz para olerlo, un calor recorrió mi cuerpo y me puse duro, recordé la noche en que escuché los chirridos de la cama y terminé oliendo todos los calzoncillos que había allí, incluso sus camisetas sucias, las cuales olían a sudor, a puro hombre.

Me masturbé con los calzoncillos de mi tío, imaginándome que me revolcaba con él en la cama. Haber despertando una fantasía por mi tío hizo que mis días en Tampa fueran más emocionantes, mis mañanas y mis tardes eran cargadas de fantasía y pensamientos lujuriosos. Algunas noches me quedaba despierto cerca al cuarto de ellos esperando para escuchar a mi tío comiéndose a la esposa pero la mayoría de las veces la espera fue en vano.

A veces me quedaba en mi cuarto esperando a que la acción empezara y cuando escuchaba la cama, terminaba masturbándome imaginándome que mi tío me follaba en todas las posiciones.

Fue con él con quien desperté mi gusto por los hombres mayores. Ahora que analizo esta experiencia, desde entonces me he sentido atraído por los hombres que son físicamente similares a él.

Un fin de semana mi tío tuvo que ir a Orlando y sabía que iba a llegar tarde en la noche del domingo. Mi cuarto quedaba en el segundo piso, justo al frente de las escaleras. Mi tío debía pasar por ahí siempre para ir a la habitación principal, así que esa noche quise experimentar un poco más.

Decidí dejar la puerta abierta y acostarme desnudo, de modo que él me viera al subir las escaleras. Fantaseé esa noche con mi tío y me quedé despierto esperando a que llegara. Me acosté a las 11pm, luego dieron las 12am, 1am, 1:30am y antes de las 2 am escuché el sonido de la puerta de la casa. Luego lo escuché subir las escaleras hasta que llegó al pasillo, mi corazón palpitaba a toda velocidad. Mantuve los ojos cerrados simulando estar dormido.

Escuché sus pasos acercándose a mi cuarto, luego lo escuché acercarse a mi cama, hasta que supe que se quedó quieto porque dejé de escuchar los pasos. Lo sentí muy cerca, debía estar a pocos centímetros de mí. Me imaginé a mi tío metiéndose en mi cama, tocándome, tapándome la boca con su brazo alrededor de mi cuello mientras me penetraba.

Sentí varias cobijas caer encima de mi cuerpo, era mi tío quien me había arropado. Se aseguró que cada parte de mi cuerpo quedara cubierta, finalmente se alejó y salió del cuarto. Mi estrategia para seducir a mi tío no tuvo éxito, qué ingenuo fui al pensar que él aprovecharía la situación para meterse a mi cama y hacer algo conmigo. Pero el simple hecho de imaginarlo me emocionaba.

Los días siguientes me sentí muy excitado, tanto así, que cuando sacaba a Lola a pasear pensaba en acercarme a los hombres que pasaban en sus carros o caminando para preguntarles si me dejaban chuparles el pene.

En varias ocasiones estuve a punto de hacerlo pero luego me imaginaba en las consecuencias y lo serio que se toman las autoridades de Estados Unidos el sexo con menores de edad.

Mi tío despertó en mí un deseo por perder mi virginidad, me masturbaba con frecuencia oliendo su ropa sucia mientras me imaginaba que me cogía en misionero.

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#581. Cogido a través del glory hole

“¿Cómo haces para tener sexo a diario con diferentes hombres?”, “¿Cómo logras conocer tantos hombres?“,

son las preguntas que me hacen con mayor frecuencia. En realidad, siempre me quedó bastante fácil tener encuentros sexuales con desconocidos y siempre he recibido propuestas muy tentadoras, por lo que al darme cuenta que la mayoría me hacía la misma pregunta, me empecé a preguntar lo mismo.

“Acaso no todos llevan una lista?” “Luego hay gente que dura días o semanas sin tener sexo?”, fueron cuestionamientos que surgieron en mi mente desde entonces, pues en mi lógica, todos los gays y bisexuales hacían lo mismo que yo.

A veces pensaba que los que estaban a mi lado podían percibir el olor a sexo después de llegar de tener un polvo. En muchas ocasiones llegué a mi casa con los botones de la camisa desapuntados, con la cremallera abajo y/o con el cinturón mal puesto. Con el tiempo las excusas para mi apariencia desaliñada se fueron acabando, así que empecé a tener más cuidado al terminar de vestirme después de un polvo.

Afortunadamente al momento de sacar mi celular o billetera de mi pantalón estando con amigos o familiares, nunca se salió un condón de mi bolsillo, pues siempre intentaba llevar al menos un condón conmigo. Falté a clases, a reuniones sociales, a cumpleaños por meterme en la cama con desconocidos. En mis viajes dejé de conocer ciudades y lugares dignos de visitar por quedarme en la habitación del hotel acostándome con uno diferente cada hora.

Todo ha hecho parte del proceso de experimentar, pues al día de hoy he experimentado lo que he querido y hasta donde lo he querido, a veces he ido un poco más allá de lo esperado. Una introspección hacia mi pasado y mi niñez me ha dado una luz más clara del patrón de mi comportamiento.

Desde una experiencia erótica que tuve con un tío cuando era niño hasta un día que estaba en vacaciones y salí al parque de la casa de mi abuelita para preguntarle a extraños si me dejaban “chuparles el pene”, son experiencias que nunca he contado antes y en las que ahondaré en relatos más adelante, además de otras que viví en mi infancia y que me marcaron hasta el día de hoy.


Desde Avicii hasta Selena Gómez alguna vez decidieron darle una pausa a sus carreras, hasta deshabilitar temporalmente sus redes sociales. Recientemente Maluma anunció que iba a tomar un descanso después de una gira extensa. Comprendo por qué han tomado este tipo de decisiones, y aunque cada caso es particular, todos tienen algo en común: lo han hecho por su propio bien. Unos lo han hecho por su seguridad, otros para evadir el escrutinio público, otros porque quieren dedicarse a ellos mismos.

Gracias a todos los que se han tomado unos minutos de su tiempo para leerme, siempre me sorprende ver las estadísticas de este blog. Gracias a todos los que me han preguntado cómo me encuentro, sigo trabajando en mi estabilidad emocional y puedo confirmarles que estoy mejor que nunca.

Una invitación para conocer unas cabinas me permitió conocer a #581, fue el dueño del lugar quien me contactó para invitarme. Salí de clases directamente al lugar, en el trayecto me imaginé cómo sería el que iba a meter su verga por mis dos huecos. Cuando llegué, le mostré al recepcionista el mensaje de la invitación del dueño y entré con una bienvenida muy cálida.

A primera vista no vi a nadie que me llamara la atención, hasta que un hombre de unos 25 años pasó a mi lado con un trapero. Era delgado, de estatura promedio, rapado y con una cara decente. Intercambiamos una mirada pero él continuó su camino para limpiar el piso del baño.

Inmediatamente supe que quería probar su herramienta pero todavía no era el momento. 15 minutos después de merodear por el corredor me volví a topar con el aseador, quien ya no llevaba un trapero en su mano. Señalé una cabina y con su aprobación entramos al mismo tiempo. Dentro de la cabina todo estaba oscuro, había una sola silla y un televisor en la pared con un agujero en una de las paredes, más conocido como “Glory hole”.

El televisor proyectaba un vídeo de una mujer que estaba siendo follada por dos hombres. Envolví mis brazos alrededor del aseador y comencé a besar su cuello mientras ambos mirábamos la pantalla.

De repente, acercó su boca a mi cuello y susurró que quería hacerlo conmigo. Estaba listo para ponerse el condón y follarme allí mismo. Cuando dijo eso, un tipo había metido su verga erecta a través del Glory hole. Luego me incliné hacia el aseador y comencé a besarlo de nuevo. Mientras me devolvía el beso, me empujó contra la pared al lado de la verga grande y venosa que se asomaba por aquel hueco.

Tomando su mano me guió hacia la verga del desconocido. La agarré y el aseador miró la verga del extraño mientras se pajeaba. Lo miré y susurré que era muy grande; incluso más grande que la de él.

Entonces comenzó a besarme otra vez. Mientras lo hacíamos, los dos miramos hacia abajo pero en lugar de la verga que hacía pocos segundos se asomaba por el Glory hole; ahora había una mano que se asomaba tratando de sentir mi culo.

El aseador me guió contra el agujero y me pidió que me dejara llevar por él. Bajó mi pantalón y observó como la mano que se asomaba por el agujero comenzó a sentir mi culo a través de mis bóxers de algodón. Sentir las manos del hombre que no podía ver y que estaba al otro lado de la pared me encendió. Observé sus dedos frotar mis nalgas, luego movió mis bóxers pegados a un lado y trató de sentir mi culo desnudo. El aseador ayudó a quitarme el cinturón para que el desconocido pudiera tener un mejor acceso.

Empecé a besarlo de nuevo, sabiendo que los dedos de otro hombre estaban enterrados en mi ano. Me devoró la boca y en ese instante, mientras sentía su lengua rozar cada centímetro de mi boca, supe que él estaba tan caliente como yo.

Manoseó mi abdomen y mi pene mientras el extraño palpaba mis nalgas. Comencé a gemir, disfrutando de la atención. Luego la mano desconocida se alejó del Glory hole, y ambos miramos hacia abajo para ver que el hombre que no podíamos ver había ingresado su verga en la pared otra vez, pero esta vez tenía un condón puesto.

El aseador comenzó a frotar su verga encima de sus pantalones, luego sacó su miembro y continuó sacudiéndolo mientras mi mano bajaba y comenzaba a frotar su pene.

Continuamos besándonos y lentamente me guió de vuelta contra el agujero donde la verga del extraño se estaba asomando. Segundos después sentí que la verga del extraño comenzó a golpear mis nalgas.

Mientras besaba al aseador, quité mi mano de su verga y agarré la verga del desconocido, el aseador asintió, dando aprobación para que la verga venosa ingresara a mi culo. Podía sentir al extraño comenzar a bombear su verga de un lado a otro contra mi ano. El aseador siguió besándome mientras sacudía mi pene con su mano, y el extraño frotaba su verga contra mi ano.

Llegué al borde del éxtasis cuando comencé a empujar mi cuerpo contra la verga de #581, el desconocido que presionaba cada vez con mayor intensidad tratando de maniobrar su pene erecto y venoso para entrar en mi culo.

No pasó mucho tiempo hasta que sentí la punta de su verga empujar contra mi agujero mojado. Cuando entró, solté un grito ahogado y hundí mi cabeza en el pecho del aseador, empujé mi cuerpo contra la verga de #581.

Mantuve mi mano sobre el glande del aseador y pude sentir como #581 empujó más profundo dentro de mi ano hasta que sus bolas presionaron mis nalgas. Comenzó a follarme a un ritmo constante y nuevamente el aseador comenzó a besarme mientras me mecía hacia adelante y hacia atrás con la verga de #581 adentro.

En cuestión de minutos, el cuerpo del aseador se estremeció con un orgasmo, produciendo un gemido profundo con sus ojos cerrados y la boca abierta. Fue increíble verlo todavía apoyado en la pared, sabiendo que la verga de un extraño todavía estaba enterrada profundamente en mi culo mojado.

De repente, el desconocido se apartó de la pared y su verga se soltó de mi culo. Pude ver que la punta del condón estaba llena de semen blanco. El aseador volvió a besarme y recordé mientras estaba siendo cogido a través del Glory hole, no pude aguantar más y me vine.

Me subí el pantalón y cuando salimos de la cabina, nos topamos con el tipo que estaba al otro lado de la cabina. Me sonrió y me agarró el culo, era alto, blanco y tenía una camiseta del Real Madrid.

Puntuación: 8 de 10



#580. El caleño que trabaja en Colombina

Cuando empecé a tener sexo en hoteles, La Fontana se convirtió en uno de los hoteles que quería tachar en mi checklist. Recuerdo haber entrado al hotel La Fontana cuando era niño para un concurso de disfraces de Navidad, y siempre lo veía cada vez que iba a Unicentro. Así como los hoteles Hilton, Tequendama, Marriott, JW Marriot, Habitel, Sheraton, y el NH que antes era el Radisson de la 116 (todos estos hoteles que conozco por estar ubicados en avenidas principales de Bogotá), con #580 también logré incluir a La Fontana dentro de los hoteles 5 estrellas donde me han culiado.

#580 me escribió por twitter, era de Cali y se estaba quedando en el hotel La Fontana por trabajo. Me envió una foto deliciosa de su verga morena y cabezona, otra de un selfie muy sexy en toalla contra el espejo de un baño que dejaba ver su piel color canela. Ese mismo día fui al hotel y apenas llegué al lobby le pregunté por WhatsApp dónde estaba. No sabía qué tan fácil era ingresar a una habitación, hay hoteles donde es más difícil que en otros dependiendo del esquema de seguridad. Por ejemplo, en la gran mayoría no hay problema siempre y cuando el huésped lo reciba a uno en el lobby para luego seguir hasta la habitación. Una condición que exigen algunos hoteles independientemente si uno va a subir a la habitación con el mismo huésped, es anunciarse en la recepción, pero uno puede librarse de este paso si los guardias de seguridad están despistados.

Si uno es un invitado y corre con la mala suerte de tener que anunciarse, hay que estar preparado para presenciar algo que yo llamo “el interrogatorio”, el cual puede parecer una eternidad y contener preguntas como: “cuál es el motivo la visita, a qué se dedica, dónde vive, y cuál es su relación con el huésped”, entre muchas más. Incluso, a veces un guardia lo puede acompañar a uno hasta la habitación así el huésped esté con uno. En el peor de los casos, habría que pagar un recargo extra si es muy tarde en la noche.

La primera vez que me interrogaron fue en el Intercontinental de Medellín, y como no estaba preparado para tal interrogatorio me hicieron sentir como un intruso, un criminal. Podré estar exagerando, pero mi experiencia fue tétrica, el guardia me acompañó hasta la habitación y cuando me recibió el desconocido que me iba a culiar, tuvimos que hacer una escena digna de un Oscar como si nos conociéramos de toda la vida, ya que había escrito en el formulario que era un “amigo de toda la vida”. En otra ocasión, un paisa que me iba a coger en el hotel Habitel me recibió en el lobby y me llevó hasta su habitación, una vez adentro golpearon la puerta los guardias. Nos hicieron bajar hasta la recepción y me hicieron presentarme con documento de identidad para darme ingreso como visitante.

Mi peor experiencia de todas fue en el Diez hotel de Medellín, un hotel 5 estrellas ubicado en el Poblado, donde después de subir con un puertorriqueño hasta el piso donde estaba su habitación y después de varios intentos para que nadie nos viera entrar, el personal del hotel nos informó que no permitían visitas en las habitaciones y tuve que irme, fue una lástima porque el puertorriqueño estaba buenísimo.

Me quedé parado en el lobby de La Fontana esperando a que #580 respondiera mi mensaje de WhatsApp. La espera se me hizo eterna porque se demoró un par de minutos en responder. Le pregunté el número de habitación pero no quiso dármelo, entendí que no quería que me anunciara y que quedará algún registro de mi visita en el hotel. “Toma el ascensor, sube al quinto piso y gira a la derecha”. Miré a mi alrededor y no vi ningún ascensor, por lo que tuve que preguntarle hacia qué lado estaba el ascensor. Me indicó que subiera unas escaleras y que allí estaba el ascensor. Miré alrededor y subí unas escaleras ubicadas al lado izquierdo del lobby, allí encontré el ascensor.

Para marcar cualquier piso en el ascensor debía hacerlo con una tarjeta de ingreso de una habitación, estaba a punto de escribirle a #580 para avisarle que tenía que venir por mi, y por suerte un huésped con tarjeta entró al ascensor y marcó el cuarto piso. Cuando se abrió el ascensor sólo tuve que subir un piso por unas escaleras que estaban a la salida del ascensor. Llegué al quinto piso pero allí encontré un obstáculo que no esperaba. Una puerta de vidrio transparente separaba el pasillo de la entrada con el que comunicaba a las habitaciones. Para entrar, era indispensable tener la tarjeta de ingreso. Le escribí a #580 y afirmó que no era necesaria ninguna tarjeta después de salir del ascensor. En ese momento empecé a sospechar que no estaba cerca a él.

Nos dimos cuenta que efectivamente me encontraba en el lugar equivocado, y teniendo en cuenta el tamaño de ese hotel, era muy probable. Volví al lobby y le dije que si no iba a buscarme, me iría inmediatamente. Quería ahorcarlo, no sabía dónde estaba y llevaba mucho tiempo perdido allí por su culpa, además no me podía demorar mucho tiempo porque tenía clase. El error había sido de él porque no supo darme las indicaciones, estaba a punto de irme pero me pidió que no lo hiciera y por fin accedió a bajar a buscarme. Por culpa de su pereza no quiso hacerlo desde el inicio. La particularidad del lugar es que era muy grande, y después me di cuenta de que tiene varios ascensores y puertas, todos muy cerca al lobby.

Estaba mirando hacia afuera cuando me escribió que estaba detrás mío, en realidad estaba más lejos que cerca, detrás de una ventana del lobby. Lo distinguí no se cómo y salí por una puerta hacia él. Siguió adelante caminando muy rápido e inferí que no quería que nadie nos viera juntos. Llegamos a otro edificio, ubicado al lado opuesto del edificio de habitaciones en el que estuve inicialmente. Nunca en la vida habría podido llegar a ese edificio con la indicación que me dio de simplemente “subir las escaleras, tomar el ascensor y girar a la derecha en el quinto piso”. El edificio donde estaba su habitación era mucho más lejano de lo que me imaginaba, y habría necesitado un mapa para dar con las famosas escaleras de las que hablaba. Odio ese tipo de gente que no sabe dar indicaciones.

Mi estrés empezó a disminuir y subimos por el ascensor hasta el quinto piso. Tomamos a la izquierda y llegamos a su habitación, efectivamente no había puerta transparente como en el otro edificio. La habitación era la más grande que he visto en un hotel y estaba separada en dos secciones, la primera sección era una sala grande y la segunda era la habitación.

#580 medía 1.70, era moreno y delgado. Para ser caleño, me dio la impresión de que era tímido o de pocas palabras, además hablaba en voz baja. Se encontraba trabajando por pocos días en Bogotá pero viene muy seguido a la capital por cuestiones de trabajo. Me dijo que trabajaba en una empresa de consumo masivo con sede en Cali, y después del sexo, donde compartimos lo más íntimo de nuestros cuerpos y aumentaron nuestros lazos de confianza, me confesó que trabaja en Colombina.

Estaban dando las noticias de CNN en el televisor, y sin mucho foreplay ni conversación previa nos fuimos desnudando, lo cual era ideal para no llegar tarde a clase. Se quitó la camiseta blanca y me gustó el color bronceado de su delgado cuerpo, su estómago era perfectamente plano. Me miró de una forma deliciosa, como si hubiera deseado tenerme por mucho tiempo.

Luego se bajó los bóxers y saltó su verga cabezona de 18 centímetros hacia al frente, estaba completamente dura a pesar que no habíamos hecho nada todavía. Se veía tan provocativa, y a medida que se acercaba a la punta se volvía más gruesa. Se recostó con sus piernas y sus brazos extendidos, su miembro ganoso de entrar en mi culo apuntaba hacia el techo. Lo provoqué con mi culo y subí a la cama King que nos hacía ver como dos hormigas.

Alcanzó un condón de la mesa de noche y se lo puso, enseguida me senté encima y me enterré su pene por el ano. Deslicé mi culo hacia abajo, su verga entró con facilidad sin necesidad de lubricante. Coloqué mis rodillas sobre la sábana, arqueé mi espalda hacia adelante y puse las palmas de mis manos abiertas sobre su pecho. Empecé a mecerme con su pene deslizándose en mi culo, cuando su verga llegaba hasta la mitad volvía a meterla hasta el fondo.

Dejé de sostenerme sobre su pecho y puse cada mano sobre mis dos nalgas para abrirlas, de esta forma sentía que mi culo se abría mejor para dar paso a su verga una y otra vez. Hubiera podido moverme más rápido, pero al ver la cara de placer de #580 sospeché que podría hacerlo venir muy rápido. Continué meciéndome al mismo ritmo, ni muy rápido ni muy despacio. Puse mis manos sobre su pecho otra vez, segundos después estiró sus piernas sobre la cama y soltó un gemido “Ahhhh!”, supe que se estaba corriendo y paré de moverme cuando su cara orgásmica llegó al fin.

Me levanté, jalé el condón usado y lo boté en el baño. Me vestí rápidamente porque no tenía mucho tiempo y me dijo que le gustaría volver a cogerme en sus próximos viajes de tranajo a Bogotá. Me volvió a escribir otras veces que viajó a Bogotá, pero nuestros tiempos nunca cuadraban.


Puntuación: 8 de 10

#579. El escritor de guión de cine

“Una casa de color verde, está frente a un árbol.” Con esa descripción llegué caminando hasta la casa de #579. Estaba lloviendo y no tenía sombrilla, la casa no estaba tan cerca de la estación de Transmilenio donde me bajé, así que cuando llegué a la puerta estaba todo mojado, y el agua escurría por mi pelo como si me hubieran echado un baldado de agua.

Afortunadamente mi chaqueta era impermeable, pero le faltaba una buena capota para haber evitado que me mojara toda la cabeza. Timbré y segundos después me abrió la puerta #579, un hombre de unos 27 años, blanco y delgado que medía 1.70. Su pelo era largo y le llegaba hasta los hombros, además estaba muy despeinado para mi gusto, lo cual le daba una apariencia descuidada. En las fotos que me envió no tenía el pelo tan largo.

Entramos a la casa, la cual era muy grande. Lo primero que hizo al verme fue ofrecerme una toalla para secarme. Le pregunté con quién vivía y respondió que con unos amigos. Entramos a su cuarto, me pasó una toalla y me sequé el pelo y me quité la chaqueta mojada. #579 ha leído mi diario y desde que empezó a leerlo le llamó bastante la atención saber más de mí. Se sentía identificado conmigo porque también escribe; se encontraba escribiendo un guión para una película independiente sobre un prostituto gay en Bogotá. La película estaba en la etapa de pre-producción y ya tenía al protagonista, un actor paisa poco conocido y “muy lindo”, según él. Me quedé con la curiosidad de saber cómo era el actor, pero sobre todo de ver la película.

Elogió mi diario y lo que he logrado con él, incluso me llamó “influencer” pero esto me pareció una exageración. Recordé las estadísticas de mi blog y los diarios creados en wordpress que han aparecido desde que publiqué mi diario, y entonces pensé que tal vez sí he logrado influir en algunas personas para que creen sus listas de Excel y sus propios diarios. Incluso, alguien hizo un blog copiando textualmente algunos de mis relatos, qué falta de originalidad. #579 me confesó lo frustrado que se ha sentido con su vida laboral como periodista, pues lucha día a día con varios proyectos que no le dan estabilidad económica.

El tiempo pasó y no sabía en qué momento íbamos a tener sexo, llevábamos casi una hora hablando y no habíamos hecho nada. Gracias a un silencio en nuestra conversación después de habernos quedado sin tema para hablar, nos miramos fijamente a los ojos con una mirada donde los dos supimos qué iba a seguir a continuación. Acercamos nuestros labios y nos besamos, sentí su pelo largo tocar mi cara, cosa que nunca antes había experimentado. Paramos de besarnos para quitarnos la ropa y volvimos a la cama, donde se acostó señalando su pene semi erecto en búsqueda de una buena mamada.

Le eché una mirada a su herramienta, medía alrededor de 12 centímetros sin estar completamente dura, la cogí con la mano y toqué la punta con mi lengua, luego rodeé la cabeza con mis labios y los deslicé hacia abajo hasta que llegué a su vello púbico. Jugué con su verga y mi lengua, eventualmente se puso más grande y dura. Volteé mi cabeza para mirar la expresión en su cara, a veces me gusta ver la cara de excitación que producen algunos, otros solamente cierran los ojos. La expersión de #579 era más bien neutra, pero su pene apuntando hacia arriba demostraba lo mucho que lo estaba disfrutando.

“Quiero que me lo metas”, le pedí. Sin que #579 cambiara de posición, le puse un condón y me acomodé de espaldas con mi cara mirando hacia sus pies. Fueron necesarios varios intentos antes que su pene entrara por completo. Bajé mi cintura y agarré su verga apuntando hacia mi ano, cuando sentí la cabeza rozar la entrada deslicé mi ano sobre su miembro, poco a poco fue ingresando en mi cuerpo hasta que mis nalgas tocaron su piel, fue entonces cuando supe que lo tenía todo adentro. Al principio grité del dolor, a pesar que no era dotado como otros, mi culo no estaba lo suficientemente excitado para recibir su pene. He estado con manes con vergas mucho más grandes que me han provocado mucho menos dolor.

Una vez la tuve toda adentro me quedé quieto y dejé que mi culo se acostumbrara a su verga. Empecé a moverme muy despacio, estimulando mis paredes anales. Con el tiempo me sentí más cómodo y lo empecé a cabalgar y recordé como me enseñó a cabalgar un activo con el que estuve alguna vez. #579 no era exigente, me moví a mi gusto y a mi ritmo sin que sugiriera que cambiara de velocidad o de movimientos, eso me dio suficiente confianza y me enterré su pene con el fin de darme placer a mí mismo, en lugar de enfocarme en darle placer a él.

Empecé a sudar, #579 hizo su primer petición en toda la noche, dijo que quería culiarme en 4 y sacó su verga de mi culo. De haber sabido que la iba a sacar, le habría pedido que no lo hiciera, pues seguramente me volvería a doler igual que cuando me penetró por primera vez. Me dolió cuando lo hizo, pero fue menos traumático que la primera vez. Me sorprendió la forma como me culió en en esta segunda posición, lo hizo como si fuera una persona completamente diferente. Ahora era muy rudo y dominante, me daba palmadas en las nalgas y me enterraba su verga hasta lo más profundo posible, como si quisiera destruir mi culo de la forma más arrechante.

Me agarré fuerte de las sábanas, sus movimientos me hicieron resbalar sobre las cobijas, grité fuerte y mi espalda empezó a su sudar como nunca. Gotas de sudor empezaron a resbalar desde mi nuca hasta mi cintura, la forma como #579 se movía dentro de mí produjo un aumento de mi presión arterial, mi respiración y temperatura. Entre más pasaba el tiempo estos efectos se hacían más prominentes sobre mi piel, estaba muy rojo y cansado, pero satisfecho. “Dame leche!”, le rogué varias veces, intentando que se corriera. Me taladró el culo de esa forma por 10 minutos aproximadamente hasta que su cuerpo no pudo continuar con el ajetreo. Deslizó su pene rápidamente hacia afuera, se quitó el condón y se vino sobre mis nalgas.

Me alcanzó pañitos húmedos para limpiarme y finalmente me corrí. Me preguntó si quería bañarme pero le dije que prefería hacerlo en mi casa. Para ese entonces, y después de casi dos horas de haber llegado mi chaqueta impermeable estaba completamente seca. Me vestí y pedí el Uber a mi casa.


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