#33. El gringo de Texas

Estaba de vacaciones en Cancún con mi familia y decidí abrir grindr por primera vez en ese país. El casting era 1000 veces mejor que en Bogotá. Todas las fotos de perfiles incluían caras perfectas con cuerpos de gym, había muy poco ogro a comparación de Bogotá. Le escribí a varios con quienes nunca concreté un encuentro, dentro de ellos estaba #33. Cuando le escribí a me aparecía que estaba a tan solo 87 metros, cuando vi su foto no sabía si trabajaba en el hotel o si se estaba quedando allí. La foto de su perfil mostraba un cuerpo muy bien trabajado y bronceado que decía “top”. Me dijo que era de Texas y que estaba de vacaciones en Cancún con un grupo de amigos. Intercambiamos algunas fotos hot y de cara. Esa noche no hablamos mucho. #33 estaba demasiado bueno, cuando le pregunté si tenía sitio me dijo que podía pasarme a su habitación en algún momento del día cuando no estuviera su amigo.

Al día siguiente le escribí en la mañana para saber si iba a estar solo pero me dijo que tenía planes para salir todo el día, con mis papás teníamos pensado salir en esa tarde y me dijo que tal vez se podría tarde en la noche. Pensé que como en el 95% de los casos nunca iba a tener el pene de #33 dentro de mi. Se veía bastante dotado en la foto que me mandó.

Eran las 11:30pm y estaba hablando con una amiga por Facebook cuando recibí un mensaje de #33 que decía “Wanna come over?” Le pregunté si estaba su amigo y me respondió que se había ido a un club de la ciudad. Por un momento no lo creí. #33, con quien pensaba que nunca iba a tirar me había invitado a su habitación menos de 24 horas después de haber hablado con él por primera vez. Me alisté y le dije a mis papas que iba a dar una “vuelta” por el hotel. Me dio el número de su habitación y toqué la puerta. Cuando #33 abrió vi un hombre mucho más alto de lo que me imaginaba, además se veía mucho mejor que en las fotos. Tenía una voz tan varonil que solo quería bajarle los pantalones para ver su paquete. Me pidió que me pusiera cómodo y me senté en el sofá. #33 resultó mucho más amable de lo que pensaba, se veía muy interesado en conocer sobre mi vida y sobre mi, le conté sobre Bogotá, donde estudiaba y otras cosas que hicieron que le tuviera confianza rápidamente.

#33 tenía 27 años y medía 1.85. Me comentó que era corredor de bienes raíces en Dallas y que hacía poco había salido de una relación de 3 años con su ex novio. Conversamos por casi 40 minutos hasta que nos besamos después de un silencio que hubo. Me preguntó si hacía sexo seguro y le dije que sí. Rápidamente empezamos a hacerlo en su cama apasionadamente, le quité la camisa y se acostó encima mío mientras se tragaba mi lengua, le gustaba mucho jugar con los dientes, me encantaba como me besaba la oreja y el cuello. “You are cute” fue lo único que me dijo cuando se bajó los pantalones para que se lo chupara y fue lo único que me dijo durante todo el tiempo que tuvimos sexo. El pene de #33 medía más de 18cm y era curvo, pienso que eso ayudó a que disfrutara bastante tenerlo dentro. Su posición favorita era en misionero. Por alguna razón la cama de #33 no producía ningún sonido a pesar del ritmo rápido que llevábamos y la pasión con la que lo hacíamos, no dije ninguna palabra mientras lo hacíamos y él tampoco, solo nos mirábamos fijamente cuando no teníamos los ojos cerrados.

Creo que le di tal vez uno de los mejores si no el mejor sexo a #33 que haya tenido por la cara de orgasmo que puso cuando se vino acompañado de un gemido bestial muy masculino que gritó, de hecho sentí una presión fuerte dentro de mí cuando lo hizo, es una de las cosas más excitantes que he vivido en toda mi vida. Cuando sacó su pené el condon quedó muy dentro y lo jalé hacia fuera para luego exprimir su semen dentro de mi boca. Lo saboreé todo y luego me lo tragué, sabía bastante amargo. Nuestra velada de sexo salvaje fue continuada por una conversación de una hora donde me habló de su experiencia como bisexual y de sus novias en la universidad.

Finalmente en un momento interrumpió preocupado porque su amigo llegara (eran casi las 3 de la mañana). Nos dimos un beso largo y salí de su habitación. Cuando llegué a mi habitación mis papas estaban profundos. Al día siguiente me preguntaron a qué horas había llegado y les dije que a las 12:30.


Puntuación: 10  de 10

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