#8. El ejecutivo

#8 es uno de los ejecutivos más sexis con los que me he acostado. Tenía 32 años, media 1.75 y era exactamente como me gustan. Tenía un mercedez y vivía en un penthouse solo. Si, el lugar donde vivía era demasiado grande para una sola persona pero me dijo que nada nunca era suficiente para él. Cuando llegué a su casa me recibió en corbata, me dijo que acababa de llegar de una reunión en la oficina y que me sentara cómodo en su sala mientras se cambiaba, no sé para qué lo hizo si en contados minutos íbamos a estar tirando en su cama. O en su sala? O en el cuarto de huéspedes?.

No tenía idea cuáles eran sus planes para esa noche, como todos los de 30 que me invitan a sus casas, me había propuesto que fuera a “mirar una película”, como si no supiera el significado de “mirar y una película”. La cuestión fue que cuando volvió se había puesto unos bóxers y una camiseta blanca que me hacían pensar que había salido una persona completamente diferente de ese cuarto, es increíble lo mucho que cambia la gente con la ropa. Hablamos un rato en su sala y me preguntó si quería tomar agua, gaseosa, cerveza o whiskey. Dije que cerveza porque era viernes y a quien no le gusta una cerveza un viernes. La conversación con una corona dorada en la mano al lado de un treintañero que anda muy bueno es el mejor plan para un viernes que puede existir.

No me di cuenta pero en poco tiempo ya andaba ebrio y esa claramente no había sido mi intención esa noche, si no hubiera sido por todo lo almorcé ese día seguramente no me acordaría de nada, sin embargo era #8 quien insistía en que tomara más cerveza mientras él casi no lo hacía. Recuerdo que terminé tirando con él en su cama, en 4 es la posición que más recuerdo. “No te vayas a dormir” me decía mientras yo debía tener los típicos ojos de borracho medio cerrados mirando fijamente un punto.

Me hubiera gustado no haber tomado esa noche para poder recordar o haber disfrutado el momento, no sé si la intención de #8 había sido emborracharme esa vez, porque logró que vomitara esa noche. A la una de la mañana me desperté desnudo en la sala. No sé cómo fui a dar de nuevo en su sala si lo último que recuerdo es tirar con él en su cuarto que estaba en el segundo piso de su penthouse duplex. #8 estaba en el balcón fumando un cigarrillo y cuando me vio levantarme me preguntó cómo estaba. Le dije que tenía que irme y me ayudó a vestirme, me ofreció agua y me dio 100.000 pesos. Nunca le pedí plata, tampoco se los quise recibir pero insistió en que me los quedara. Como todavía seguía un poco ebrio los recibí y me pidió un uber. Tampoco recuerdo en qué momento me despedí de #8, solo sé que llegué sano y salvo a mi casa para dormir


Puntuación: 9,5 de 10

2 comentarios sobre “#8. El ejecutivo

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