#117. El que casi me mata

Estaba de vacaciones donde mi tío en Florida y recuerdo la noche que estuve con #117 como si hubiera sido ayer. Me había contactado por mi anuncio en craiglist donde puse unas fotos muy buenas de mi culo con las que cualquier activo se hubiera puesto duro, mi anuncio se llamaba “horny bottom in need of milk”. #117 me había enviado unas fotos deliciosas de su verga y de su cuerpo, tenía el típico cuerpo de man de Miami: musculoso y bronceado. Lo mejor de #117 era que tenía sitio. Bueno, en realidad vivía con dos roommates de lo cual me enteré hasta que entré a su apartamento. La noche que fui a la casa de #117 como costumbre le dije a mi tío que “iba a donde mi amigo del colegio que se había ido a vivir a Miami”. Pedí un Uber que me costó unos 30 dólares y en esa época el dólar ya estaba casi a 3.000 pesos. Cuando entré a su apartamento me di cuenta que #117 era gringo, medía 1.85, tenía los ojos azules y la piel bronceada. Vivía con un amigo que se llamaba Don y lo conocí porque cuando toqué la puerta #117 estaba conversando con él. Don parecía hetero y al parecer a #117 no le importaba que su amigo supiera lo que íbamos a hacer. Hablamos un rato entre Don, #117 y yo en la sala hasta que Don dijo que tenía que ir a dormir porque estaba muy cansado.

#117 me invitó a su cuarto y recuerdo que saltó sobre la cama y me jaló hacia él para quitarme la ropa. Para darles una idea lo fuerte que era, logró quitarme toda la ropa y darme dedo en el ano sin sudar nada, yo estaba atrapado debajo de él a punto de caerme de la cama.”Take it like a man,” fueron las únicas palabras de #117 esa noche. “Taking it” era la única opción porque tenía mi cabeza contra la almohada casi sin poder respirar mientras ponía toda su verga en mi boca. Fue brutal cuando me forzaba a chupárselo aún cuando sentía que me iba a vomitar o me iba a quedar sin aliento, sentí tanta presión y angustia que sentí que iba a morir, por un momento me sentí violado cuando intentaba gritar para que me dejara respirar pero no podía porque sostenía mi con sus dos manos para que no pudiera sacar su pene de mi boca. Al ver que estaba muy grave me soltó y no pude evitar llorar, en serio sentí que me iba a ahogar y a morir pero parece que a él no le importó mi reacción cuando me soltó.

Me dio una cachetada tan dura que me dejó rojo el cachete por dos días, luego me empujó al suelo y caí en toda la cintura y me dolió mucho, logré acostarme en el suelo y respirar muy hondo para calmarme. Creí que me iba a matar y por un instante pensé en escaparme pero no podía porque él estaba más cerca de la puerta que yo. Estaba muy asustado y no sabía qué hacer, me fui a la esquina del cuarto y me acurruqué como niño recién regañado rezando porque todo saliera bien, en ese momento #117 estaba buscando algo en su cajón, era un condón. Cuando por fin lo encontró me ordenó que me acostara en la cama boca abajo, tenía tanto miedo que lo hice sin pensarlo. De repente el man lindo que con el que había hablado hacía unos cuantos minutos en la sala de su apartamento se había transformado en un monstruo. #117 lo metió de una y no pude evitar gritar del dolor, siempre les pido que lo metan suave pero no era capaz de dirigirle la palabra a #117. Se vino rápido, sólo duró un minuto y cuando terminó se fue del cuarto y me dejó solo en la habitación.

Estaba un poco aliviado que se hubiera venido porque significaba que había liberado algo en él y podía irme. Me acosté en su cama mirando al techo, con mis piernas completamente abiertas pensando en la suerte que había tenido esa noche, hubiera podido morir. Estaba bravo, triste, preocupado y confundido, No sabía qué iba a suceder cuando #117 volviera, tenía miedo. 10 minutos después volvió. Para ese momento yo ya estaba vestido y un Uber venía en camino. Tenía vergüenza, no quería verlo más a la cara. Me hice el que estaba revisando el celular y #117 se acostó de nuevo en su cama. “Are you leaving?” me preguntó, le dije que un Uber ya estaba en camino. No volvimos a hablar hasta 10 minutos después que llegó el Uber. Sólo dije “bye” cuando salí de su habitación y él respondió “take care”. Don, el roommate de #117 debió haber escuchado mis gritos, me pregunto qué hubiera hecho si #117 me hubiera matado esa noche.


Puntuación: 4 de 10

Un comentario sobre “#117. El que casi me mata

  1. Jajaja q ridiculo, si usted siempre grita. Es una loquito quejumbrosa y necesitada . Si llego a ese número de tipos fue por fácil no por que la busquen , por algo no repiten o incluso lo niegan

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