#136. El amor de verano

Nunca había tenido un amor de verano. Dícese de amor de verano a una amistad o relación donde se desarrollan sentimientos mutuos rápidamente y en el corto plazo los dos o alguno de los dos debe volver a su ciudad tiempo después de pasar momentos memorables. Eso me sucedió con #136. Aclaro que no me enamoro fácil, y nunca me enamoré de #136, mi único amor ha sido #23, pero no pude evitar sentir una conexión muy fuerte con #136 aparte de la atracción física que he sentido con la mayoría de los de mi lista en excel.

#136 Era de Costa Rica, tenía 25 años y era mono, media 1.70, tenía los ojos azules y era delgado, además era muy pinta. Estaba de visita en Bogotá esa semana por motivos de trabajo y había venido con sus jefes con los que había tenido problemas y estaba a punto de renunciar a un congreso de Google. Lo conocí a la entrada del hotel donde estaba quedando y me pidió que lo llevara caminando a algún lugar agradable. Lo único que se me ocurrió fue llevarlo al parque de la 93 porque estábamos cerca, pensé que sería una nueva experiencia para él pero después me contó que había estado allí el día anterior con una amiga con quien se había encontrado. Camino al parque de la 93 se desahogó conmigo sobre todos los problemas laborales que había tenido, que sus jefes no querían pagar los viáticos del viaje y que estaba a punto de renunciar, esto hizo que le cogiera mucha confianza rápidamente.

#136 estaba encantado con Bogotá, me dijo que la gente le parecía muy linda y le gustaba que todos se vestían elegante. Terminamos entrando a un restaurante-bar cubano. Pidió un ceviche y yo una cerveza. Hablé por horas con #136 sobre su vida en Costa Rica y las cosas buenas de su país, también hablamos de las novelas colombianas que veía (descubrí que sabe y ve mucha más novelas colombianas que yo) desafortunadamente todas sobre prepagos y narcotraficantes colombianos como el capo, el cartel de los sapos, el patrón del mal, las muñecas de la mafia, sin tetas no hay paraíso, entre otras. Pude pasar horas hablando con él hasta que se hizo tarde y me pidió que lo acompañara a su hotel. Al entrar pensé que la noche iba a acabar despidiéndome de la mano con #136 en el lobby del hotel. Me invitó a seguir a su habitación donde continuamos nuestra conversación y donde me invitó a que me acostara en su cama y me pusiera cómodo. Me habló sobre sus anteriores relaciones y lo que le gustaba de un hombre. Pensé que no quería hacer nada conmigo aparte de hablar porque nos extendimos mucho tiempo conversando pero con el tiempo me fui acercando más a y en un momento que nos quedamos callados me besó.

En la cama a veces suelo preguntarle al que está conmigo si le gusta esa posición o si le gusta como se lo estoy mamando. Mientras se lo chupaba le debí preguntar unas dos veces si le gustaba como lo estaba haciendo y mientras me lo metía también le pregunté cuando lo estaba cabalgando: “así?”, esto le hizo pensar que yo era virgen. De hecho cuando cambiamos de posición para que él estuviera encima mío y yo boca arriba me preguntó si era virgen. Le dije que no pero no me creyó así que después le dije que sí para saber cuál era su reacción. Pareció que le gustó la idea y me sonrió, después de tirar por más de media hora #136 pudo ver que mis gemidos eran de dolor y no quiso penetrarme más, aunque le pedí que siguiera dijo que no quería verme sufrir más. Me fui tarde esa noche para mi casa y quedamos en que nos íbamos a volver a ver ese fin de semana y lo iba a llevar a Usaquén porque se iba de vuelta para Costa Rica el martes.

Le escribí el domingo pero me dijo que pensaba que le iba a escribir el sábado y ya tenía planes para ese día, así que lo volví a ver el lunes en la noche en la entrada del apartamento donde se estaba quedando el cual había encontrado por coach surfing porque el hotel donde se estaba quedando era caro. Entramos a buffalo wings después de buscar por varios minutos caminando un lugar bien donde comer donde descubrí que le encantan las alitas. Lo que más me gustaba de hablar con #136 era su imitación del acento colombiano, y digo colombiano porque debido a que el acento que imitaba se basaba en su experiencia al ver las novelas de traficantes colombianos, era una mezcla de todos los acentos: caleño, Paisa y rolo. Me dijo que yo le gustaba mucho y que deseaba vivir en Bogotá para poder tener una relación conmigo, me dijo que me fuera a vivir en Costa Rica y que nos casáramos un día de estos. Hablamos de cómo sería nuestro futuro juntos, de amanecer y dormir todos los días en la misma cama. Fue un momento triste pero emocionante. Me pregunto qué sería de mi vida si #136 y yo viviéramos en la misma ciudad.

Al salir del restaurante nos dirigimos de nuevo donde se estaba quedando. No lo podía aceptar, #136 viajaba al otro de día a su país, era la última noche que lo iba a ver en mi vida, alguien por quien llegué a sentir algo casi tan fuerte como con #23 desde la primera noche que lo conocí. Cuando íbamos llegando no podía dejar pasar ese momento tan rápido y le pregunté si quería volver a tener sexo conmigo, lo dudé demasiado pero al final lo hice. No lo dudó y fuimos a un motel. Esa noche se vino dentro, en la primera noche que estuve con él me dijo que le encantaba cuando gemían, que lo volvía loco. Por eso gemí bastante fuerte cuando sentí que #136 estaba en un punto de excitación máximo, lo hicimos en todas las posiciones y quedamos muy cansados.

Fue difícil despedirme de #136, me esperó hasta que llegó mi taxi. Nunca olvidaré ese momento cuando le di la mano para nunca más volverlo a ver. Cuando volvió a Costa Rica seguimos hablando por whatsapp sobre su renuncia, su nuevo trabajo, su viaje a Nueva York, etc. A veces discutíamos porque nos echábamos la culpa que el uno nunca le escribía al otro. Con el tiempo dejamos de hablar hasta que un día le escribí y me dejó en visto. De hecho las últimas veces que hablamos #136 se notaba distante. La última vez que hablé con él, me dijo que me había borrado de Facebook y me dio a entender que estaba saliendo con otra persona, que nuestra amistad no tenía sentido porque vivíamos muy lejos. Lleno de rabia por por la forma seca y seria como me hablaba por el hecho que me ignoró le conté sobre mi lista en Excel. Le dije que no era virgen, le envié las lista en Excel y le dije que buscara qué número era. Al no poder encontrarse le dije que era el número #136, que él solo había sido un número en mi vida. #136 estaba indignado me respondió que también llevaba una vida promiscua, que yo no significaba nada serio para él y que el día que tuvimos sexo por primera vez se había cogido a otro esa mañana. Así fue como terminó nuestra amistad. No tenía idea que me había borrado de Facebook, después lo confirmé. Me hubiera gustado tener algo más serio con él. a veces lo pienso, pero creo que por nuestras personalidades no hubiéramos durado mucho.


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