#173. El cucuteño

He descubierto que los domingos es cuando consigo más sexo. También he descubierto que cuando alguien tiene sitio un día y por alguna razón no puedo o no quiero ese día, y planeo ir otro día, las posibilidades de tirar con esa persona disminuyen un 95%. He perdido muchos polvos por no querer o no poder el día que dicen tener sitio, y cuando quiero y puedo el que tiene sitio ya no puede o me ignora. Estaba 99% seguro que si no aceptaba la invitación de #173 ese día, iba a quedar dentro del 95% de manes con los que nunca termino tirando por no ir a su casa ese mismo día. Estaba a punto de anochecer ese domingo y #173 insistía que fuera esa noche, cuando le dije que no podía (en realidad me daba pereza) pero que el lunes sí, sentí que #173 no me iba a invitar a su casa ningún otro día, pues me dijo que prácticamente no iba a poder otro día de esa semana.

Incluso se ofreció a pagarme el taxi, tuve que encontrar una excusa para mis papás del porqué debía salir un domingo a las 7 de la noche. Me inventé que un amigo estaba en la cruz roja porque lo habían atracado y le habían chuzado el brazo. Mi papá preocupado me llevó hasta la cruz roja y allí me bajé del carro. Inmediatamente a penas se fue cogí un taxi para ir a la casa de # 173 que vive en la 100 solo en un apartamento, hacía un año se había graduado en los Andes y era de Cúcuta. Medía 1.75m y era delgado y blanco. Se disculpó por el desorden ya que la noche anterior había tenido una fiesta ahí mismo con sus amigos. La verdad yo no vi ningún desorden, a pesar de su cama destendida y un arrume de ropa en su cuarto. Tuvimos una conversación larga en el sillón de su casa hasta que nos pusimos calientes y nos besamos. Cuando #173 iba a continuar le hice saber que prefería continuar en cuarto (nunca me ha gustado la idea de hacerlo en una sala, me parece mucho más cómodo tener sexo en una cama). Después entendí por qué no quería llevarme a su cuarto, le daba pena que estaba desorganizado pero a mí no me molestaba para nada.

Primero me monté en él para cabalgarlo, después le pedí que me diera en pollo asado pero a él no le gustaba mucho en esa posición, le gustaba que yo estuviera mirando hacia abajo y él encima, los dos acostados y también en 4. A comparación de otros polvos, #173 y yo duramos mucho tiempo tirando, intentamos muchas posiciones y las repetimos varias veces. Debido a que había tenido una conversación larga en su sala, no sentí la necesidad de hacerle preguntas o hablar con él mientras follábamos. Me preguntó cómo quería que se viniera y le dije que en mi cara. Sacó su pene de mi culo y se dispuso a masturbarse encima de mi cara. Tuve miedo que me cayera semen en los ojos y quedar ciego, así que cerré bien mis ojos. Después de unos segundos sentía algo viscoso demasiado caliente, y es que incluso cuando trago leche no había sentido semen tan caliente salir de un pene, la leche de #173 estaba a 50 grados centígrados y cayó por toda mi cara y sobre mis dos ojos, menos mal los tenía bien cerrados.

La descarga de #173 cubrió mi cara y mis ojos en tan gran magnitud que después de venirse me ayudó a llevarme hasta su baño ya que no podía ver nada y me ayudó a entrar a la ducha para poder limpiarme la cara. Luego me vestí y volvimos a hablar en su sala. Antes de pedir el taxi, #173 se ofreció a darme plata para pagarlo y como no tenía efectivo me llevó en su carro hasta el cajero para sacar plata. Me dio 30.000 creo porque quería pagarme el taxi de vuelta y ayudarme con el taxi en el que me había venido. Lo particular del recorrido en su carro hasta el cajero era que estaba ubicado a tan solo una cuadra de su edificio. Volvimos a su apartamento donde pedí el taxi y cuando estaba confirmado y a punto de llegar para irme, me preguntó si quería hacerlo una vez más con él. La había pasado rico esa noche y por eso dije que sí. Volvimos a su cuarto y ahí me volvió a follar por segunda vez, pero esta vez no duramos tanto. Nunca olvidaré a #173 por su amabilidad, no sólo porque me hubiera dado para el transporte, sino porque hablar con él fue muy relajante y se portó muy bien conmigo. Ojalá fuera más fácil conocer personas como él.


Puntuación: 9 de 10

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