#174. El que me echó de su casa

#174 era un hombre de pocas palabras, medía 1.70cm, era moreno, de ojos verdes y una sonrisa muy linda. Vivía solo y una mañana de un domingo al parecer estaba muy arrecho y me invitó a su apartamento. Cuando llegué me llevó a su cuarto y cerró la puerta. Lastimosamente no hubo conversación previa, empezó a tocarse el paquete y yo hice lo mismo, nos miramos a los ojos mientras nos tocábamos. Di un paso adelante y se lo empecé a tocar, me agaché y le bajé los pantalones, dejando al descubierto la cabeza de su pene duro. Chupé la punta y empecé a jugar con mi lengua, luego bajé sus boxers por completo y me la empecé a meter poco a poco en mi boca hasta que me la metí toda. Empezó a gemir en voz baja, sabía un poco salado del sudor y desabotoné su camisa. Su pene medía unos 24cm, y tenía unas bolas peludas muy lindas, una más abajo que la otra. Una gota de precum salió y la saboreé, miré sus ojos y estaban completamente cerrados, puse mi boca de nuevo en su pene hasta que lo sentí en mi garganta y mi nariz tocaba sus lindos y cortos vellos púbicos.

Jugué mucho con su pene y con mi lengua, sus testículos, y luego su abdomen. Me bajé los pantalones y me acosté boca abajo para que me follara. Sin mencionar ni una palabra #174 sacó el condón de su cajón y un tarro donde ya no quedaba nada de lubricante, por más de un minuto intentó sacar algo de lubricante pero no logró sacar ni una gota. Poco a poco fue metiéndolo hasta que sentí todo dentro y empezó a moverse con gran rapidez. “así perrita” me dijo mientras me follaba y fueron las únicas palabras que escuché salir de su boca a parte de cuando abrió la puerta de su apartamento y me dijo: “hola”. Se movía hacia arriba y hacia abajo como jugando con su verga y mi culo. A diferencia de los otros quienes van hacia adentro y hacia afuera, a #174 le gustaba más hacerlo de arriba a abajo. “Quieres que me venga?” me preguntó tiempo después de empezar a follar, le dije que como él quisiera y pocos segundos después se vino con un movimiento bastante fuerte que me hizo gemir muy duro. Sacó su pene con cuidado para no lastimarse y lo botó en el baño. Cuando salió del baño revisó su teléfono y me dijo que debía irse, prácticamente me echó a penas se vino, no me dio otra opción. Me sentí mal y me vestí rápidamente, le dije “chao” desde la puerta de su cuarto y ni siquiera me acompañó a la puerta.


Puntuación: 7 de 10

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