#191. El ídolo

#191 tenía 26 años, era un hombre de admirar y eso fue lo que más me cautivó de él. Se había venido a trabajar a Bogotá a los 16 años de un pueblo pequeño que no recuerdo en Antioquia y a los 18 años trabajaba en el día en una empresa de embutidos y por la noche estudiaba en el SENA. Cuando se graduó de técnico en algo de tecnología en el SENA empezó a estudiar administración en una universidad mientras trabajaba en el día y así logró sacar su diploma. Esto me causó mucha admiración porque a veces uno no se da cuenta de lo afortunado que es hasta que uno escucha este tipo de historias. #191 fue a mi casa un día que mis papas no estaban y cuando llegó se veía tal cual como se veía en las fotos: pelo muy corto de militar, ojos café, blanco, acuerpado y de 1.75m aproximadamente.

Fue cuando se sentó en mi sala y empezamos a hablar de nuestras vidas que #191 me contó sobre su pasado y todo lo que había tenido que vivir para ser quien es hoy en día. Empecé a masturbarlo hasta que se puso completamente duro. Cuando estábamos listos para tirar saqué un condón de mi maleta y me rogó que no lo hiciera, que era mejor a pelo pero le dije que prefería el sexo seguro, intentó convencerme pero no caí ante la tentación. Puso suficiente saliva en mi ano para lubricarme y puso su verga en mi culo, se sentía bien pero empecé a preocuparme porque era muy grande. Con el tiempo liberé tensión a medida que entraba su monstruoso pene y mientras me lo metía en cuatro yo presionaba más contra su verga hasta que la tuve toda dentro. Creo que se impresionó y paró de moverse cuando mi culo se acostumbró a su arma.

#191 me tomó de la cadera y empezó a moverse más duro, pocos minutos después pude sentir sus bolas pegando contra mi culo. Su pene estaba muy grande y lo sentía todo pero afortunadamente fue gentil y me dejó acostumbrarme a él, conmigo gimiendo cada vez más. Continuó follándome por 10 minutos donde me hizo sentir en el cielo con sus movimientos y luego empezó a ir más rápido, sabía que estaba a punto de venirse y empecé a masturbarme buscando venirme justo después que él se viniera y apreté mi esfínter con toda mi fuerza porque de vez en cuando me pedía que apretara. No pudo aguantar más y sentí su semen en mi culo cuando sentí algo caliente muy en lo profundo de mi cuerpo e inmediatamente logré venirme. Finalmente habló y me dijo que mi culo era el mejor culo que había probado en su vida, con lo cual me sentí muy halagado. Después de esa tarde en mi casa seguimos hablando algunos días por whatsapp, pero hace mucho que no hemos vuelto a hablar.


Puntuación: 9,5 de 10

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