#206. El de las cortinas abiertas

Había hablado varias veces con #206 por whatsapp después de conocernos por grindr. En las fotos que me había enviado no podía ver muy bien su cara, primero porque no eran nítidas y segundo porque eran tomadas desde muy lejos. La primera vez que había quedado de llegar a su casa no pude ir ese día “pero viene fijo?” Es algo que siempre preguntaba #206. Ojalá todos hicieran lo mismo y fueran serios cuando invitan para tirar, no como esos que no salen con nada. Esta vez había sido yo quien no había salido con nada, pero lo iba a remediar, pues la primera vez que planeamos un encuentro no pude ir ese día. La segunda vez que fijamos un encuentro sí fui a su casa. Cuando abrió la puerta había un labrador muy lindo y vi a #206. Media 1.60, era moreno, de unos 28 años y se veía mejor de lo que se veía en las fotos.

Lo que me gustó de #206 fue su varonilidad, la forma como se expresaba, como caminaba y su voz. Entramos a su cuarto y me senté en su cama cual visita de abuelita. Me dijo que era de un pueblo de Boyacá que no recuerdo, que vivía en Bogotá desde hacía 8 años y que iba a visitar a su familia rara vez. Me llamó la atención de su cuarto que tenía las cortinas completamente abiertas, se podía ver toda la calle. La conversación tuvo silencios incómodos, pero #206 lo supo arreglar cuando me hacía preguntas, ese día no tenía ganas de hablar, solo quería tirar. “Y qué quiere hacer?”, me preguntó finalmente. Cuando me di cuenta que íbamos a tener sexo con las cortinas abiertas le pregunté si no pensaba cerrar la ventana, al parecer soy muy paranoico o a #206 no le preocupa la mínima posibilidad que alguien nos pudiera ver.

Cerró las cortinas y empezamos. Desafortunadamente a #206 no le gusta besar (en realidad a muchos no) así que solo se lo pude chupar. Me había dicho que su roommate podría llegar en cualquier momento así que no nos podíamos demorar mucho. Le pedí que me lo metiera y me acosté en su cama con mi culo en el borde yo mirándolo hacia arriba mientras me follaba estando parado. Empecé a gemir, me gusta mucho gemir pero #206 no paraba de mirar hacia atrás ya que por más que la puerta estaba cerrada lo vi preocupado porque su compañero llegara. Después de gemir duro por unos minutos me pidió que me callara, creo que los gemidos no eran de placer sino de dolor. Me estaba doliendo bastante y le pedí que se viniera, segundos después supe que lo había hecho cuando dejó de moverse. Sacó el pene y de él colgaba una descarga gigante de semen dentro del condón, me hubiera gustado exprimir su leche del condon en mi boca pero a penas se lo quitó lo botó rápidamente a la basura. Me masturbé y nos despedimos.


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