#207. El que vende tarjetas de crédito

#207 me gustó demasiado desde que lo vi. Aparte que tenía 30 (y los de 30 son mi debilidad), se veía serio. No tuve ninguna conversación con él antes de tirar, fuimos al grano. Lo hicimos mientras me sentaba encima de él, me agarraba para que no me cayera porque estábamos en una silla , aunque no tenía cuerpo de gym me encantaba su cuerpo y sus pelos sexys en el pecho. Mientras me movía hacia arriba y abajo lo besaba apasionadamente y gemía. #207 se veía rígido y serio aunque en el fondo sabía que lo estaba disfrutando. Quiso masturbase y terminé mamandoselo para luego tragarme su leche. Para el momento en que #207 se había venido en mi boca no sabía nada de él. Lo primero que pensé cuando me empecé a vestir fue que estar con #207 no había producido ningún recuerdo en mí. Había estado con muchos hombres de su edad y apariencia, los había conocido en corbata, de la misma estatura, con el mismo color de ojos, un cuerpo parecido, había tirado con muchos en sólo esa posición.

Si me despedía de #207 y me iba, no iba a recordarlo nunca. No sabría cómo ponerlo en mi lista. Acaso lo iba a poner como: con el que tuve sexo en una silla?, con el que tuve sexo el día tal de 2016? no lo recordaría, nunca lo hubiera recordado. Por este motivo cuando me terminé de vestir tuve que romper el silencio que había descrito toda la sesión y le tuve que preguntar: “dime algo que te haga único, que te diferencie de los demás”. “No creo en esto” me respondió. Inmediatamente entendí a lo que se refería, no creía que era posible encontrar a alguien que valiera la pena por medio del sexo casual. Enseguida le pedí que me contara más de su vida, me dijo que trabajaba vendiendo tarjetas de crédito, así es como lo recuerdo. Me preguntó por qué le hacía ese tipo de preguntas, e inocentemente y sin pensar en las consecuencias le dije que la razón era para poder guardarlo en mi lista de excel de tal forma que lo pudiera recordar. Me preguntó por mi lista, me preguntó qué número era él.

No pude evitar mostrársela, era a la primera persona en mi vida a quien le dejaba ver mi lista de excel. Saqué mi celular y abrí la aplicación de “spreadsheets” donde puedo editar mi lista en mi celular para agregar a alguien inmediatamente después de tener sexo, ya no es necesario esperar a llegar a mi casa para abrir mi computador y agregar a alguien, la tecnología ha hecho que todo sea más rápido. Así fue como se la dejé ver a #207 mi secreta y más íntima lista de excel. Tuve una conversación muy profunda con él después de mostrarle mi lista, me hizo muchas preguntas: si me cuidaba, por qué lo hacía, desde cuándo, etc. #207 me hizo dar a entender que era promiscuo, hasta me preguntó si tenía baja autoestima, si me quería, si me hacía valorar. No supe qué responderle, nunca me había hecho esa pregunta, lo que me dijo en ese momento me hizo sentir muy mal, como si fuera alguien que no valiera la pena. De recordar ese momento me pone triste porque estoy seguro que #207 se fue con una mala impresión de mí. Ojalá la gente no me juzgue por lo que hago con mi vida, pero no puedo evitar sentirme mal si alguien lo hace, así lo acabe de conocer.


Puntuación: 9 de 10

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