#218. El psicólogo

Conocer a #218 fue con quien tuve la experiencia más profunda de todos los que están en mi lista de Excel. Estaba en un sauna y lo vi. Me gustó mucho su barbilla varonil y su cara. Siempre que me gusta un man me le acerco y le toco el paquete, a comparación de los demás es algo que hago bastante. Si hay interés mutuo la pasamos bien y si no, me alejo y ya. Considero que con el tiempo me he vuelto bastante lanzado, hace unos meses esperaría que se me acercaran, ahora soy más abierto demostrar cuando quiero tirar con alguien. Ese día me acerqué a #218 y le toqué el pene pero no tuve una respuesta de interés por parte de él. Pude haberme alejado, y nunca más haber tenido contacto alguno con #218 o si quiera haberlo visto en mi vida, pero no quería hacerlo, quería intentar una vez más para tirar con él. Me quedé en el mismo lugar después que me rechazó, no estaba dispuesto a tomar un no como respuesta.

Segundos después volví a acercármele, esta vez no para tocarle el pene, sino para preguntarle al oído si podía mamarselo. “Entremos allá” me dijo, y señaló un cuartico que estaba justo al frente de nosotros. Cerramos la puerta y empezamos a besarnos intensamente, #218 me alzaba mientras me sostenía fuerte de su cuello, luego me bajó para que se lo chupara. Cuando su verga supe de inmediato que iba a doler, aparte de que lo tiene largo, también lo tiene gordo. Hay unos penes que o son muy largos o son muy gordos pero no las dos, el pene de #218 tenía las dos características. “Eres muy lindo” me dijo después de un beso largo y apasionado que nos dimos. Luego le pregunté por qué me había rechazado cuando le toqué el pene por primera vez y me respondió que no le ponía atención a los que se le acercaban de esa manera, y que no le gustaba tener ningún tipo de contacto sexual en frente de otros, por eso me había dicho que entráramos a ese cuarto.

Me puse en 4 en una silla que estaba adosada a la pared y #218 se puso el condon, me quedé quieto esperando un momento a que insertara su monstruoso pene dentro de mi pero la penetracion no fue traumática como pensé que iba a ser, de hecho lo disfruté tanto que empecé a gemir del placer como siempre lo hago. #218 sabía cómo moverlo dentro y como meterlo y sacarlo, creo que por eso la experiencia fue positiva. Mientras tiraba con #218 muchas veces sentí que me iba a caer, la silla era del mismo material que las paredes, una baldosa que con el vapor del sauna se hacía resbaladiza. Intenté sostenerme de la pared, de la silla, pero de cualquier manera sentí que me iba a caer, hasta me cogí de los brazos de #218 para evitar resbalarme, pues se movía a un ritmo que también me hacía mover. Afortunadamente para mí hubo un momento en que #218 paró de moverse. “Qué pasó?” Le pregunté, “me vine” me dijo con un tono cansado.

Cuando sacó el condón vi como su leche colgaba de él mientras todavía lo tenía puesto. Se veía tan provocativa que no pude evitar preguntarle si me dejaba tragarla y dijo que no había problema. Exprimí el semen del condon dentro de mi boca y me tragué hasta la ultima gota, me encanta tomar semen. Si pudiera tomaría una copa de semen todos los días 3 veces al día. Después de tragarme su leche tuvimos una conversación en el cuarto donde le pregunté de dónde era ya que tenía un acento extraño, me dijo que era de Chile pero que trabajaba en Colombia y que era psicólogo. Para este punto había estado con muchos médicos, abogados, ingenieros, administradores, pero nunca con un psicólogo. Debo hacer un paréntesis explicativo del por qué el hecho que #218 fuera psicólogo hizo que conocerlo fuera una experiencia tan profunda para mí. Desde hacía años había querido ir a donde un psicólogo pero me daba vergüenza que mis papás supieran mi motivo para querer ir a un psicólogo: me siento emocionalmente inestable y a veces siento que mi estado de ánimo depende del sexo. También me daba vergüenza tener que contarle esto a un psicólogo, pero con #218 tenía toda la confianza del mundo para decirle lo que me pasaba, ya habíamos compartido ese momento tan íntimo que creía que podía desahogarme con #218 por primera vez en toda mi vida.

Nuestra conversación profunda sobre mi vida continuó en una silla que estaba afuera del cuarto donde tiramos. Por primera vez sentí que me estaba quitando un peso de encima contándole a #218 sobre mi lista en Excel, sobre mi depresión y sobre mi dependencia al sexo, por no mencionar adición, lo cual suena bastante feo. Nuestra conversación resultó siendo una terapia, la terapia con el psicólogo que siempre había querido tener. #218 se mostró muy profesional, me hacía preguntas que me hacían analizar y tratar de encontrarle razones a mi inestabilidad emocional.

También le conté todo sobre mi lista de excel. #218 hizo que me cuestionara sobre mi autoestima y cosas de mi pasado, también me advirtió sobre los peligros de tener tantas parejas sexuales. Me considero muy afortunado de haber conocido a #218, es una persona que me hubiera gustado conocer mucho más a fondo y con quién podría buscar un alivio a mi cambiante estado anímico. Se ofreció a darme más terapias en su consultorio con un descuento, le pregunté si podíamos volver a tener sexo antes de la terapia y parece que la idea le gustó. No he vuelto a contactarlo pero estos días he vuelto a tener ganas de conversar con el, #218 es la única persona en el mundo con quien puedo hablar a profundidad sobre mis problemas personales. Estoy seguro que pronto le pediré una cita.


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