#66. El gringo del Blu Ray

Tenía mucha emoción de por fin conocer a #66. Hacía una hora había estado con #65, quien me había dejado de nuevo en la casa de mi tío. Caminé hasta un subway, comí y allí lo esperé. #66 me parecía demasiado atractivo. En sus fotos tenía el aspecto del típico gringo. Era alto, rubio, de ojos azules y acuerpado. El gusto fue mutuo. Cuando le envié mis fotos me dijo que yo era exactamente lo que él buscaba: alguien jóven, con ojos lindos, con el pelo prolijo y corto. Me repitió que yo era 100% su tipo. En algunas ocasiones habíamos intentado cuadrar nuestro encuentro y por fin iba a ver a #66 esa noche. La espera se transformó en casi tres horas de aburrimiento y preocupación. En un momento pensé que #66 nunca me iba a recoger. A las 11 de la noche por fin me respondió mis mensajes y me dijo que se demoraba, que estaba viendo un partido de fútbol con sus amigos.

En nuestras anteriores conversaciones #66 me había dicho que sólo podía los viernes después de media noche porque para él era sagrado ver los partidos de fútbol (que después supe eran de fútbol americano) con sus amigos los viernes en la noche. Me pidió que le mandara una foto recién tomada de mí tocando mi nariz, intenté buscar mi mejor ángulo y se la envié. Pasó el tiempo y #66 llegó hasta casi la una de la mañana. Se disculpó y me dijo que se había encontrado con un amigo cuando paró por algo de comer. Debo admitir que #66 estaba mucho más bueno que en las fotos. También se veía más alto de lo que yo pensaba. Al principio le hablé con un poco de pena porque a pesar que hablo bien inglés, no lo hablo perfecto y tenía miedo y vergüenza equivocarme, por más que fuera completamente comprensible. #66 vive en Brickell, uno de los barrios más caros y lujosos de Miami. Pero lo mejor era la vista de su apartamento, tenía una super vista al mar y a unos edificios tipo Miami muy bonitos y modernos. #66 tenía dos perros beagle que encierra todo el día mientras no está en el apartamento. Sentí demasiado pesar por ellos porque son jaulas donde apenas caben. Sacamos a sus perros esa noche y le hablé un poco sobre mi perro. Cuando volvimos de sacar a sus perros, #66 me preguntó si quería ver una película con él, resulta que tiene una colección como de 500 películas todas en blu ray, cualquier película que se les ocurra la tiene #66 en blu ray. Me sorprendió ver una colección de películas tan grande, pienso que tenía todas las películas existentes del planeta tierra.

Me preguntó qué película quería ver, la verdad no me importaba. No quería ponerme a ver una película, sólo quería tirar con él. Dije que quería ver agente 007, la de skyfall porque no me la había visto. Preciso me dio por escoger una película que no encontraba, dijo que la tenía y cuando empezamos a buscarla entró una mujer al apartamento. Avergonzado y sin saber quien era me metí al cuarto de él pero parece que él no tenía nada de pena. Fue después que confirmé mis sospechas, la mujer que había entrado era su roommate. Ella era la razón de la cama que había en medio de la sala que había visto. #66 Se quedó hablando con ella hasta que por fin entró al cuarto. Me dijo que me pusiera cómodo y puso la película. Pasó un buen tiempo antes que empezara la acción. #66 me pidió que le hiciera un masaje, luego supe que le encantan los masajes, a mí no me gusta porque me dan cosquillas, no los disfruto. Tampoco sabía dar masajes, #66 me interrumpía para decirme cómo quería, me pidió que le masajeara todo el cuerpo literal, hasta las piernas. No sabía que se hacen masajes en las piernas. Finalmente sacó su verga y me hizo la seña para empezar a mamárselo. #66 es muy dotado, tiene un pene digno de su estatura. Tenía muchas ganas de besar a #66 en la boca pero no demostró ningún interés por hacerlo, creo que por eso fue que no lo besé.

Después nos desnudamos cuando estábamos a punto de llegar al momento de la penetración, #66 no hizo ningún intento por buscar un condón, cuando estaba a punto de metérmelo le pregunté con preocupación “without a condom??”, a #66 no le importó lo que dije, me acostó contra la cama y me lo ensartó todo. Una vez dentro me preguntó: “are you a virgin?”. No sé por qué en ese momento no le quise responder. Tenía miedo que le molestara si decía sí o si decía no, pero fue en esas vacaciones cuando descubrí que en Miami todos tiran sin condón. En gran parte por las “preps”, unas pastillas que ahora todos toman a diario para que no se infecten de VIH. #66 Me preguntó con insistencia si era virgen, y al ver que no respondía me preguntó si sabía qué era “virgin”. Suena casi igual que en español, cómo no iba a saber? La cuestión fue que dejó de preguntarme y seguimos en lo nuestro. #66 decía “do you like white boys?” a lo que yo no le respondía nada. Terminó viniéndose después de preguntarme “do you want me to cum?” después de nunca haberle respondido esta vez le dije que sí por el dolor que estaba empezando a sentir.

Luego fuimos al baño y me dio un pico en la boca, me dijo “you are cute”. Tal vez hubiera podido besarlo antes y no hubiera dicho que no le gustaba besar, ese era mi miedo. En el inodoro intenté sacar el semen que había dentro de mí. Esa noche tenía semen de dos hombres diferentes, de #66 y de #65 con quien había estado 4 horas antes. Esa noche fue muy diferente porque había tenido sexo sin condón, y con dos hombres diferentes en menos de 2 horas. Salió algo blanco y cayó en el agua del inodoro, eso me pareció muy excitante. Esa noche me quedé a dormir en la cama de él. Desafortunadamente me pidió que me moviera cuando intenté acostarme al lado porque sus perros debían ir ahí.

Fue la primera vez que dormí con un hombre. Al otro día me levanté con ganas de volver a mamárselo, le pregunté si quería un masaje y dijo que no. Estaba concentrado viendo fútbol americano. Pedí un Uber y me fui a la casa me mi tío quien estaba preocupado porque casi no le respondo el celular. Días después #66 me escribió a media noche diciendo que estaba cerca y quería recogerme para ir a su casa. Por más que me moría por volver a estar con él le dije que no podía porque era muy tarde y no era capaz de escaparme a esa hora o de despertar a mi tío para decirle que “mi amigo del colegio”me iba a recoger a esa hora, hubiera sido muy sospechoso. Tengo ganas de volver a contactarlo cuando vuelva a Miami, tengo su celular guardado.


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