#80. El final infeliz

Casi siempre logro con salirme con la mía, hasta ahora no he terminado amordazado o descuartizado por ir a la casa de un extraño a tener sexo y sólo dos veces he terminado peleando con mis papás por mis escapadas para tener sexo (no es que se enteren que estaba teniendo sexo sino que la excusa de la escapada no me la creían) #80 tenía unos 21 años y muy buenas fotos. Era el cumpleaños de un familiar y mi visita la casa de mis tíos se vio interrumpida cuando #80 me dijo que estaba libre esa tarde. Lo que sucede es que yo ya estaba en la casa de mis tíos y debía tener una muy buena excusa para salirme de ahí. Me inventé que la mamá de un amigo se había muerto y lo iba a acompañar al funeral, me sentí un poco mal haberlo hecho pero ya había cuadrado con #80 para ir a una residencia. Quedamos de encontrarnos en un oxo y cuando llegó la hora, pasaron los minutos y no veía a #80.

Le escribí y me dijo que estaba en la puerta del oxo, aunque busqué bien si se estaba escondiendo o si estaba en un lugar donde no podía verlo, pensé que #80 me estaba diciendo mentiras, me había visto y se había ido. #80 insistía por whatsapp que estaba en el oxo pero yo no lo veía y no tenía idea qué estaba pasando. Finalmente cuando le pregunté en qué dirección estaba, el tonto había llegado a un oxo que efectivamente era cerca pero no tenía nada que ver con las indicaciones que le había dado. #80 tiene un sentido de orientación mucho peor que el mío, #80 no entendía cuál es el oriente y el occidente cuando le decía si estaba caminado hacia monserrate o el aeropuerto. Me amenazó varias veces con que se iba a ir, estábamos estresados porque duramos mucho tiempo esperando el uno al otro sin sentido.

Logré convencerlo para que fuera a donde yo estaba y llegamos a la residencia. Me di cuenta que #80 usaba base para la cara, además era creído y tenía una voz femenina lo cual me quitó un poco las ganas. Mientras se lo mamaba me pasó algo muy vergonzoso con #80, como me metía su pene tan al fondo, vomité. En la última posición que tiramos yo estaba encima cabalgándolo, tanto movimiento hizo que me cansara rápido y #80 me preguntó dónde quería que él se viniera y le dije que dentro, así que seguí cabalgándolo por un rato hasta que me dijo “pídame leche” y lo hice. Le gritaba “dame tu leche! quiero tu leche dentro de mí”.

Después de esto dio un gemido delicioso y ahí supe que se había venido. Cuando sacó el condón tuve un mareo muy fuerte por el cansancio y el esfuerzo físico que había hecho durante todos los minutos que estuve encima de él. La noche terminó mal para mí, #80 se fue primero de la habitación y yo me quedé vistiéndome, cuando revisé mi billetera me faltaba mi tarjeta de ahorros. De esto me di cuenta después que el que trabajaba en la residencia entró al cuarto a revisarlo. Nunca supe si el que se la robó fue #80 o el que trabajaba ahí. En todo caso no pudieron sacar ni un peso de ahí porque ese mismo día bloqueé la tarjeta.


Puntuación: 8 de 10

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