#89. El economista que trabaja en Davivienda

Esa noche había entrado al chat y agregué a #89 a skype. No buscaba tener sexo esa noche pero sí conocer un potencial polvo para esos días. Resulta que esa noche #89 estaba solo en la casa porque su mamá estaba de viaje y me propuso que fuera. Al principio dije obviamente que no, no me imaginaba escapándome de mi casa a media noche expuesto a que mis papás se dieran cuenta. Sabía que estaban dormidos pero no me sentía capaz. A medida que #89 insistía lo pensaba más, pero fue hasta que se ofreció a pedirme el uber que acepté.

Con toda la adrenalina y todo el miedo que sentía en ese momento por el miedo a que mis papas me descubrieran que me había escapado, cerré la puerta del apartamento suavemente para que no se despertaran. Me subí en el uber y cuando se alejaba de mi edificio pensaba en decirle al conductor que se devolviera, en verdad estuve a punto de hacerlo. #89 había estudiado en mí misma universidad y me gustó mucho hablar con él, nos tomamos unos whiskeys y luego nos pusimos calientes.

Nos besamos un rato y cuando íbamos a entrar a su cuarto para tener sexo se acordó que no tenía condones y tuvimos que salir en su carro a comprar unos. Para cuando volvimos a su casa y entré a su cuarto ya estaba entre el límite de estar prendido y borracho, cuando terminamos de tirar ya estaba borracho. En mi embriaguez le pedí a #89 que me grabara mientras me follaba, todavía tengo los vídeos donde me veo completamente ebrio, me da risa verme en ellos. No recuerdo mucho de esa noche pero si me acuerdo que estaba que me dormía mientras me follaba y volví a recuperar la conciencia cuando se vino, luego me demoré masturbándome por lo borracho que estaba y  después de venirme me dormí arrunchado en su cama. Mi intención era dormir máximo 20 minutos para descansar la borrachera. Los 20 minutos se convirtieron en más de dos horas. Me desperté a las 3 de las mañana, #89 estaba despierto y me pidió el uber de vuelta a mi casa. Para esa hora ya se me había pasado por completo el miedo a ser descubierto por mis papas. Sabía que si mi teléfono sonaba en la casa de #89 sólo podrían ser mis papas y significaba que yo era hombre muerto.

Afortunadamente eso nunca sucedió y cuando abrí la puerta de mi casa lo hice con un poco de miedo y cuidadosamente, me acosté todavía borracho pero feliz de la hazaña que había logrado. Mi éxito de esa noche daría paso a que se repitieran mis escapadas a media noche para tener sexo con más hombres en el futuro. Volví a tener sexo con #89 otra noche donde el único borracho era el, esa noche pagó el uber de mi casa al motel y la habitación del motel pero era vez no me pagó el taxi de vuelta a mi casa. Esa segunda noche que tiré con #89 olía demasiado a alcohol, lo que hizo que darme besos con él fuera muy desagradable. A veces contenía la respiración para no tener que oler su aliento a alcohol. #89 no se pudo venir de lo ebrio esa segunda vez que tiramos pero yo sí.


Puntuación: 8 de 10

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