#262. El héroe de la noche

Conocí a #262 en un cumpleaños de un amigo en común en Theatron, esa noche hablamos un rato e intercambiamos WhatsApp. Nunca pensé que volvería a ver a #262 hasta que me escribió 3 días después. Lo guardé en mi celular como: bananas en pijamas. Lo escribí así porque me recordaba ese programa que veía cuando niño por la camiseta a rayas que llevaba la noche que lo conocí. La verdad no recordaba su nombre porque esa noche estaba un poco tomado. Tanto así que lo primero que me escribió fue: “hola, quería saludarte y decirte que besas muy bien”, yo no recuerdo haberlo besado de lo ebrio que estaba. Tampoco recordaba bien su cara hasta que me envió una foto.

Se veía muy bien y era una lástima no recordar lo que habíamos hecho. Me preguntó cuándo podíamos volvernos a ver y quedamos de encontrarnos ese día en su apartamento cerca a salitre. Cuando abrió la puerta vi un hombre de unos 26 años que no recuerdo haber visto en mi vida, estaba sin camisa pero se veía bastante bien. “No te acuerdas de mí, ya lo sé” me dijo mientras entraba a su apartamento. Me invitó a que me sentara en su sala y me habló de lo mal que estaba la noche que lo conocí, que después de besarnos me acompañó al baño para vomitar y que me quedé dormido en sus brazos hasta que me llevó a mi casa. Pensé: ¿qué?, me llevó a mi casa y yo ni siquiera supe? Qué desagradecido me debí ver al ni siquiera darle las gracias. Pero aproveché el momento para agradecerle con un beso. De ahí en adelante todo fue pasional.

Fuimos a su cuarto y me desnudó todo con su boca de la manera más sensual que alguien lo haya hecho en mi vida. Nos besamos por aproximadamente una hora, al final estábamos sudando. Creo que #262 me debió haber besado todo el cuerpo esa tarde, de la cabeza a los pies, y yo también lo hice. Hicimos el 69 por casi 20 minutos. Cuando llegó el momento de la penetración me dijo en voz baja “quiero preñarte”. En mi pavor por las enfermedades de transmisión sexual al principio le dije que prefería con condón pero no #262 no tenía, o al menos eso me dijo. Nos seguimos besando y me acostó boca abajo, rozando su verga contra mi ano. Estaba tan excitado y lubricado por su saliva que el pene entró sin ningún problema, por completo y hasta el fondo. Se vino muy rápido, pude sentir su sudor y las palpitaciones rápidas de su corazón, luego sentí algo ligeramente caliente dentro de mí acompañado de su suave gemido y supe que se había venido. Ese día tuve que ir al baño media hora después para expulsar el semen, para mi sorpresa había depositado una gran cantidad dentro de mí. No hubo mucha conversación después que se vino, me vestí y me despidió con un beso muy largo en la puerta de su casa. “cuídate”, me dijo guiñando el ojo y cerró la puerta.


Puntuación: 9 de 10

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