#285. El venezolano pelirrojo

Estaba en cabinas de la 57 y vi entrar al baño a un hombre alto de 1.90m aproximadamente, acuerpado y pelirrojo que parecía extranjero. Lo miré y supe era él con quien quería tirar esa tarde. Me quedé cerca de la puerta del baño para esperar a que saliera y ver a dónde se iba después. Salió del baño y entró al cuartico oscuro que queda al lado de los baños, apenas entró inmediatamente también entré y sin pensarlo me acerqué para mamárselo. Por un momento pensé que no quería que se lo mamara porque duró bastante tiempo tocando su bulto sin sacar el pene, pero después me di cuenta que sacar su verga era algo un poco difícil por el tipo de pantalón que llevaba, una sudadera. Por fin sacó su pene y pude empezar a mamárselo.

Debido a que estaba tan bueno, habían más manes tocándolo e intentando aprovechar cualquier momento a que dejara de mamárselo para que el otro pudiera chuparlo, pero no me dejé y se lo mamé por un buen tiempo, a pesar de que había otros chupándole las tetillas y besándolo. Quería que me penetrara, y para ello tenía que excitarlo muy bien con una buena mamada. Me encargué de que lo tuviera bien duro y lubricado, una vez supe que estaba bien excitado y llevaba muy tiempo duro mamándoselo subí y le pregunté al oído si quería metérmelo y me dijo que sí pero dentro de una cabina. Lo llevé casi de la mano hasta mi cabina y mientras me seguía detrás, miraba hacia atrás para asegurarme que nadie se iba a interponer en el camino para hacer algo con él. Llegamos a mi cabina y la cerré con llave. Se lo seguí mamando un rato y mientras me desvestía le pregunté sobre su vida. Me dijo que tenía 35 años (aunque parecía de menos).

Noté que tenía un acento costeño raro que no era de Colombia y me contó que era de Caracas pero que de vez en cuando venía a Bogotá porque tiene amigos aquí. Antes de penetrarme le quité el saco que llevaba y descubrí su hermoso cuerpo musculoso muy bien marcado que no se me hubiera ocurrido que tenía de no ser por haberle quitado el saco. Me senté en 4 sobre la silla que había y aunque era bien dotado no me dolió mucho cuando me lo metió, entró todo de una. Mientras me cogía me sentía incómodo por la posición en que estaba, no podía mover bien mis piernas porque debido a que no había bajado todo el pantalón, este me impedía moverlas hacia atrás, además intentaba no caerme sosteniéndome del pedazo de mesa y la pared que había en la cabina.

Mientras tirábamos #255 tomaba mi cintura con sus manos para sostenerme mientras él se sostenía de la pared y de un mueble de madera que había en la parte de arriba. Aunque estaba disfrutando de su pene, le pregunté si se demoraba en venirse pero no me respondió, sólo siguió dándome verga cada vez más duro hasta que se vino dentro y cayó cansado sobre mi cuerpo. Botó el condón y me preguntó sobre mi vida y cómo me llamaba. Se vistió y antes de salir de la cabina me dio un beso muy tierno en la boca.


Puntuación: 9 ,5 de 10

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