#288 El consultor de 1.85m de alto

#288 era un consultor de 28 años, un poco moreno, medía 1.85 y su cuerpo era todo músculo. Además tenía una cara muy bonita. #288 me invitó a su apartamento un jueves en la mañana, hablamos sobre no me acuerdo qué pero no más de 3 minutos después que empezamos a hablar puso su mano en mi pierna, luego tomó mi nalga, no pude evitar dar un grito de sorpresa. Luego se puso impaciente y aumentó el ritmo. Tenía mis manos debajo de su camiseta sintiendo su pecho, su cuello y sus abdominales, tocando sus tetillas. Le levanté la camiseta poco a poco mientras acercaba mi boca contra la de él. Me cargó y me puso sobre él mientras intentábamos sacar su pene de su pantalón ajustado.

De repente me volvió a levantar y me puso en la silla que estaba al frente. #288 se paró en frente mío, sacó su verga y sentí que estaba a punto de venirme sin ni siquiera haberme masturbado. Luego se agachó para darme un beso muy apasionado para luego chuparnos el cuello y las orejas el uno al otro. Luego me sacó la camiseta y empecé a tocarle la verga. Gemía suavemente de lo grueso y grande que estaba, y me encantaba sentir como lo presionaba contra mi pecho y mi cara. Me quité los boxers y me acomodó en la silla para tocar su glande contra mi ano, disfrutaba imaginar y saber que muy pronto lo iba a tener todo dentro de mí. Murmuró preguntando si estaba bien y le dije que sí. Le pregunté si tenía condón y salió de su habitación para buscar uno. No sabía qué hacer mientras se fue, estaba demasiado arrecho y mi cuerpo empezaba a temblar cuando pensaba en él.

No pasó mucho tiempo hasta que lo vi venir en la luz oscura del pasillo, #288 estaba de repente entre mis nalgas contemplando y acariciando mi culo. Se puso encima de mí y empezó a rozar su duro pene contra mis caderas y mi abdomen, llegué a sentir algo mojado lo cual debió ser su precum. Puso dos dedos en mi boca y me volteó boca abajo, pude ver cuando se ponía el condón y a penas lo hizo saltó en la cama para meter suavemente su verga. Luego estábamos tirando demasiado fuerte, lo metía y lo sacaba tan fuerte como podía y yo no podía del placer. No me responsabilizo por los sonidos que emitía, y aunque escuchamos gente en la calle porque su apartamento quedaba en un primer piso. Seguimos haciéndolo sin importar los sonidos que salieran de ese cuarto. Mis piernas estaban atadas a su espalda mientras me follaba en pollo asado, y tenía mis dedos en su culo mientras tenía otra mano tocando sus bolas. De alguna manera terminamos en el piso y finalmente lo cabalgué. Minutos después me dijo que quería volver a la cama para follarme en pollo asado de nuevo hasta que se vino y cayó rendido encima de mí. Me vine justo después que él se vino.


Puntuación: 9 de 10

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