#289. El médico de tinder

Había bajado hace poco tinder después de darme cuenta que es mucho menos efectivo que grindr y la gente nunca sale con nada. Una mañana me levanté con la noticia que había hecho match con #289 cuando abrí la aplicación. #289 es un médico que trabaja en el hospital San Ignacio, tiene 27 años, es blanco de ojos verdes y mide 1.75. Lo que más me gustó de #289 es que desde el primer momento que hablamos fue al grano, me dijo que buscaba sexo y que era activo, además tenía sitio.

Ese mismo día fui a su apartamento. Hablamos un rato en su cuarto y luego no pude aguantar y empecé a jugar con su pene, luego puso sus suaves manos sobre mí. “la mamas?”, me preguntó y le dije que sí. En realidad era lo único que quería en ese momento y le bajé la cremallera del pantalón. Su verga tenía una curvatura inda hacia arriba y debía medir más de 18cm. Era larga y gorda, como me gustan. Me la metí toda hasta el fondo mientras lo miraba a los ojos y me acariciaba la cara, a veces cerraba los ojos y sabía que lo estaba disfrutando mucho, le gustaba que la sacara y la metiera toda. Luego me pidió que le chupara las bolas. Mientras se lo mamaba dijo en voz baja: “me vas a hacer venir”, pero yo no quería que se viniera todavía, quería disfrutar de su pene dentro de mi culo y le pregunté si quería metérmelo antes de venirse. Sacó un condón Today de su armario y se lo puso. “Qué posición quieres?”, me preguntó. Y le dije mi posición favorita últimamente, en pollo asado y así me lo metió suavemente como se lo pedí. Sentí un poco de dolor al principio pero el momento hizo que lo disfrutara rápidamente, me encantaba como me penetraba y me besaba al mismo tiempo mientras lo agarraba con fuerza de la espalda.

Me gustaba decirle “dame verga, dame así!” mientras me follaba. Me di cuenta que mientras más le hablaba me daba más duro, más rico. Luego incrementó la velocidad y la intensidad sacando su pene por completo y volviéndolo a meter, lo cual dolía pero no me importaba porque sabía que estaba disfrutando demasiado conmigo, vi como caía sudor de su frente y sentí el sudor de sus axilas y su olor a sudado, lo cual me tenía a punto de venirme. Me agarraba el pelo y me lo jalaba duro, lo cual me hacía gritar bastante fuerte. Después de un par de minutos gritó: “MARICA, ME VOY A VENIR!!” y luego empezó a ir más despacio hasta que se sentó de rodillas en la cama. Se quedó un tiempo quieto descansando y me preguntó si no pensaba venirme. Le dije que sí y en cuestión de segundos lo hice. Cuando terminé sacó su pene de mi culo para botar el condón en el baño. Al terminar de limpiarse volvió a la cama donde todavía estaba acostado y me dio un beso y me dijo al oído: “tienes un culito muy rico”, y me dio una palmada en una nalga. Cogio su celular y no me volvó a hablar hasta que me vestí y me despedí, “que te baja bien” me dijo acostado desde su cama y salí de su apartamento para coger el Transmilenio.


Puntuación: 8,5 de 10

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