#296. El celador bisexual

Como lo he dicho en anteriores veces, cuando empecé a escribir mi lista de Excel etiquetaba a cada uno por su profesión, pero a medida la lista crece y estoy con más hombres de las mismas profesiones, es necesario buscar nuevas formas de etiquetarlos para no olvidar quienes eran. #296 tiene 32 años, es el primer celador con el que he estado, además es bisexual, tiene un hijo de 8 años. Lo conocí hace meses en un bar e intercambiamos whatsapp, lo conocí la semana pasada después de concretar un encuentro en su casa. #296 tenía un buen cuerpo y estaba bueno, cuando entramos a su cuarto me comentó que trabaja como celador en un edificio de oficinas en la 100. Nos besamos y #296 empezó a chupar mis tetillas mientras tocaba de arriba abajo su pecho. Se puso el condón y me penetró, lo sentí todo dentro como movía su verga dentro de mí presionando de arriba abajo las paredes de mi ano.

El sonido de satisfacción era unísono: los dos gemíamos casi con la misma frecuencia y el mismo volumen. Sentía la presión en mi culo mientras me movía de afuera hacia adentro, alternaba mi movimiento de abajo hacia arriba y luego de adentro hacia afuera contra duro pene. Sentía como sus manos acariciaban mi pecho y mi cintura suavemente. Lo cabalgué por aproximadamente media hora, disfruté cada minuto que me sostenía de la cadera para meter y sacar su verga por completo, por eso no me cansé tan rápido en esta posición. La mitad del esfuerzo físico lo hizo él, hicimos que esa cama no parara de sonar y creo que después de esa noche su cama quedó muy afectada. Mientras lo cabalgaba de vez en cuando bajaba mi pecho para besarlo apasionadamente mientras #296 me jalaba del pelo y me besaba el cuello. Era bastante callado, cuando le hablaba o le hacía preguntas no respondía, tenía los ojos cerrados la mayoría del tiempo, incluso cuando no nos estábamos besando.

“Quiero darte acostado” fue las únicas palabras que dijo durante toda la sesión de sexo. Me movió para que me acostara boca abajo y me penetró en esta posición. Sentía sus gotas de sudor caer sobre mi frente y mi mejilla porque tenía la cabeza mirando hacia el lado derecho, el sudor era producto de más de 2 horas de sexo continuo sin parar. De vez en cuando presionaba las palmas de sus manos contra mis nalgas y levantaba su cuerpo para darme muy duro, después se cansaba y volvía a darme suavemente acostado encima de mí. “Me encanta como me das verga, dame así”, le decía duro cuando se empecinaba en penetrarme fuerte, era como un animal cuando se excitaba. Se vino unas tres horas después de que empezáramos a tener sexo, es una de las sesiones de sexo más largas en las que he estado. Pero la forma como #296 lo hace da para tener sexo hasta un día completo. Hablamos unas dos horas más después de venirnos, descubrí que tenemos muchas cosas en común y que es una persona que ha tenido muy pocas parejas sexuales en su vida.


Puntuación: 7,5 de 10

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