#297. Mi amor platónico de Skype me folla en vida real

Cerré el computador con mis manos temblando, estaba ridículamente excitado. Apretaba mi ano y me lo tocaba mientras recitaba sus palabras en mi mente. Siempre tenía este efecto en mí. #297 me había agregado desde hacía dos años a Skype cuando yo transmitía en CAM4. Siempre que hablaba con #297 sólo eran palabras en la pantalla, pero sin falla me ponían duro cada vez que me decía que quería hacérmelo. A pesar que cientos me lo han dicho, nadie ha logrado el mismo efecto que #297. A veces me acostaba a dormir después de hablar con #297 pensando en él, besándonos, tirando. Lo había visto pocas veces por Skype y su cara es una de las más lindas de toda mi lista en excel. Anoche fue diferente. Me dijo en un término muy serio que me lo metería bien profundo en la ducha de su baño. Aal principio pensé que era otra de nuestras conversaciones pero esta vez era en serio, me invitó a su apartamento a las 8 de la noche. #297 tiene 27, tiene un puesto importante en un banco y vive solo. Apenas me lo dijo pedí un uber y llegué en pocos minutos a su apartamento. Cuando subí en el ascensor estaba temblando, no podía creer que finalmente iba a conocer a la persona que me gustaba tanto y con la que había hablado por casi dos años por Skype.

Cuando abrió la puerta de su apartamento era exactamente como se veía en cámara, incluso mucho mejor en persona. No podía esperar más para ver su hermoso cuerpo, el que había visto por cámara tantas veces y que finalmente iba a ser mío. Prácticamente no hablamos, tampoco fue necesario. Habíamos hablado horas antes por Skype y muchas más horas en los últimos dos años que ya sabíamos todo de nuestras vidas: qué hacíamos, dónde vivíamos, nuestras edades, pasatiempos, comida favorita. Fuimos inmediatamente a su habitación y como perra en celo lo desnudé con mi boca de pies a cabeza. Lo besaba tan fuerte que creo que le dejé un “hickie” en el cuello. La pasión nos consumía y #297 hizo todo lo que me había dicho que me iba a hacer esa noche. Estaba gimiendo cuando me metía los dedos en mi ano. Con su brazo en mi cuello, me levantó y me puso en su cama. No podía evitar dejar de masturbarme y sentí que estaba a punto de venirme sin siquiera habérselo mamado o tirado con él. Tomé su verga con mi mano y pude saborear su precum, luego procedí a mamárselo. Lo tenía duro como una roca, me pidió que le chupara sólo la punta y eso hice. “lo chupas muy rico”, me dijo mientras lo hacía con mi lengua. Cuando llegó el momento de la penetración me preguntó si quería que lo hiciéramos bajo la ducha en su baño y me pareció lo más excitante.

Fuimos a su baño y mientras esperábamos que el agua se calentara me senté sobre el mesón grande de su baño donde estaba el lavamanos para besarnos, finalmente nos metimos a la ducha y allí me lo metió de un solo intento hasta el fondo. Estaba tan arrecho y a punto de venirme que sólo pude sentir placer. Con sus dos manos en mi cintura, empezó a ir a un ritmo constante pero rápido. Lo estaba disfrutando tanto que pude empezar a moverme sin que él tuviera que hacerlo. Movía mi cintura hacia adelante y hacia atrás dejando que su pene entrara y saliera de mi culo, y pude darme cuenta que a #297 le encantaba como me movía.

De vez en cuando daba unos gemidos que me hacían continuar moviéndome hacia adentro y hacia afuera mientras me masturbaba. No iba a durar mucho, my cabeza se movía y cerraba mis ojos intentando no venirme tan rápido. “vente perrita, moviéndote como me mostrabas en cámara, con toda mi verga dentro”, apenas mencionó estas palabras sentí uno de los orgasmos más fuertes que he sentido. Sólo con el sentir su pene follando mi culo de esa manera fue suficiente para venirme. “Quieres que me venga?”, me preguntó justo después que me vine mientras me seguía follando, le dije que sí. Me encantaba ver su cara bajo la ducha y como lo mojaba todo, desde su pelo hasta sus pies. Me volteé para ver su cara orgásmica y puse mi mano en su hombro mientras seguía follándome segundos después cerró los ojos muy fuerte para venirse, nos bañamos mientras nos besábamos apasionadamente bajo el agua. Nos secamos y me vestí, antes de despedirnos nos dimos un beso muy largo, pedí el uber y me fui. Fue el mejor sexo que he tenido en mucho tiempo.


Puntuación: 10 de 10

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