#299. El twitero más tierno

Conocí a #299 por Twitter. Un día me mencionó en una foto donde tenía puesto un uniforme de Santafé. Me pareció lindo y le envié un mensaje preguntándole su edad. Me envió otra foto de su cara y me dijo que tenía 30 seguido de un mensaje que decía: “rico pa clavarlo”. Me dijo que tenía sitio cerca al portal de la ochenta y después de hablar por 5 días ayer me escribió si me dejaba clavar. Me recogió en su Chevrolet Sail rojo al frente de la estación de la 76. Cuando empezamos a hablar me preguntó si quería salirme del carro, creo que pensaba que no me gustaba y no quería tener sexo con él.

De hecho me pareció más lindo en persona, tenía unos ojos azules muy lindos y una barba que le quedaba muy bien. Hablamos durante la hora que duró el trayecto hasta su casa. Me contó que había estado en una relación desde los 20 hasta los 26 años y que había tenido el mejor sexo de su vida. Mientras hablamos no podía evitar pensar mientras tiraba con él y por eso se me hizo eterno el viaje. Por fin llegamos y me mostró su apartamento, estaba muy limpio y organizado, y su cuarto en perfecto estado con su cama tendida, debe ser alguien demasiado organizado. No me podía demorar mucho esa noche pero no quise afanarlo, inmediatamente después de entrar a su cuarto nos desudamos y pude ver su lindo cuerpo, tiene el pecho bastante velludo y eso me gustó mucho.

Nos besamos, #299 besa bastante bien, aunque los besos no fueron los más largos ni los más apasionados. Se acostó en su cama boca arriba para que se lo mamara. Era dotado y su pene tenía una curvatura hacia arriba perfecta, y pude saborear el precum que salía de su grande apenas se lo empecé a chupar.

Descubrí que a #299 le encanta meterlo hasta el fondo de la boca, hasta el punto de ahogar al otro al tocar su campana. En varias ocasiones sentí que me iba a ahogar e incluso vomitar hasta el punto en que salieron varias lágrimas de mis ojos. “Eres de esos que les gusta meterlo bien al fondo”, le dije un momento que saqué su verga de mi boca. Sabía que lo estaba disfrutando demasiado, lo podía ver en sus ojos y en su expresión. “Qué rico huevon”, me repetía mientras se lo mamaba.

Minutos después me dijo e voz baja que quería metérmelo y las ganas de follar en ese momento eran mutuas. Me preguntó en qué posición quería y le dije que en pollo asado. Sacó un condón y se lo puso, no tenía lubricante pero usamos un tarro de crema a punto de acabarse para lubricar, puso un poco de crema en la punta del condón y me apliqué suficiente alrededor de mi ano. “Ponte en 4”, me pidió y así me lo insertó por primera vez. Estaba tan excitado que su verga entró fácilmente y prácticamente sin dolor, volteaba la cabeza para besarlo mientras me follaba y luego le pedí que quería cambiar de posición a pollo asado.

Cuando digo pollo asado en realidad me refiero a misionero, pero muchos no saben esta posición, así que le pedí que me dejara bajar las piernas y empecé a disfrutar más como me lo metía. Iba a un ritmo que llamaría el ritmo perfecto para follar, no podía parar de gemir y de tocar su hermoso pecho con mis manos.

La tercera posición que hicimos fue una posición un poco extraña, yo boca abajo mirando hacia la cabecera de la cama y él follándome encima pero mirando hacia la pared, como formando una especie de cruz. Empecé a sentir mucho afán y le pregunté si se demoraba en venir pero me dijo que se demoraba. Me pidió una vez más que cambiáramos de posición, esta dolió un poco más que las anteriores.

Terminamos follando yo en posición fetal y él sentado sobre la cama de rodillas penetrándome, no pasó mucho tiempo antes que dijera “me voy a venir”, y le dije “vente”. Siguió follándome unos segundos hasta que vi como empezaba a ir más despacio. “ya?”, le preguntó y dijo que sí con un tono cansado. Sacó su pene y me encantó ver la leche en el condón pero esa noche no tenía ganas de tragar leche, así como hay días que es lo único que quiero hacer. Nos limpiamos y me vestí, #299 se puso una pijama que lo hacía verse demasiado tierno, además es más bajito que yo. Me pidió un taxi y me acompañó hasta la portería, ojalá algún día me vuelva a invitar para tirar, fue un excelente polvo.


Puntuación: 9 de 10

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