#308. El caleño de skype, mi seguidor #1 de CAM4

No sé si lo saben, pero tuve un pasado oscuro en CAM4. Cuando era menor de edad transmitía y tuve cientos de conversaciones por skype con cientos de manes que me agregaban cuando transmitía, de hecho #23, mi amor imposible y la razón de mi lista de excel y este blog fue alguien que me me veía en CAM4 y me agregó a skype. Desde entonces me he acostado con algunos “fans” a pesar que a muchos los tenía agregados desde hacía años. #308 obtuvo mi skype viéndome en CAM4 y me escribía cada vez que me veía conectado, me pedía que nos viéramos por skype y tuve algunas conversaciones calientes con él en el pasado donde le mostré todo lo que mostraba por CAM4. Lo que más me llamaba la atención de #308 era que era bisexual y tenía novia, y cada vez que nos veíamos por skype era porque su novia no estaba con él.

Siempre que hablaba con #308 me decía que cuando viniera a Bogotá me quería conocer, y así pasaron casi dos años hasta hace poco que vino a Bogotá y lo conocí en persona. Me gusta el acento caleño y creo que en hombre es el acento más sexy en los colombianos. #308 se estaba hospedando en un hotel de quintaparedes y la primera noche que vino a Bogotá solo por trabajo me escribió para que nos encontráramos. Nos vimos en gran estación y ahí me invitó a comer a Crepes. Hablamos de mi pasado en CAM4, me preguntó cuántos había conocido en la vida real y de lo mucho que me tenía ganas cada vez que me veía por cámara. El sentimiento era recíproco, #308 me parecía muy lindo y me producía mucho morbo conocerlo, pero no me gustaba que sólo le importara hablar sobre mi vida sexual, sin embrago fue fácil cambiar de tema y hablar de otras cosas.

Terminamos de comer y me preguntó si tenía planes para esa noche, le dije que no. En ese momento pensé que me iba a invitar a rumbear con él no sé por qué, pero su siguiente pregunta fue muy directa. “Quieres ir a mi hotel?”, me preguntó. Supe inmediatamente lo que iba a suceder esa noche, y era algo que precisamente los dos queríamos desde hacía 2 años. Llegamos en taxi y entramos a su habitación. “Ponte cómodo”, me dijo mientras revisaba su celular. Me senté en el borde de la cama y me quedé mirándolo, por fin lo tenía en una cama y mi deseo desde hacía tiempo se iba a cumplir. Por fin dejó su celular a un lado y me dijo “Eres lindo”, me acarició la cara y se acercó para darme un beso.

Nos acostamos sobre la cama besándonos apasionadamente, nos acariciamos las caras mutuamente, #308 agarraba mi culo con fuerza y se movía de un lado al otro contra mi cuerpo, la lujuria y la excitación de nuestros besos era algo que no sentía hacía mucho tiempo. Se quitó la camisa y se sentó encima mío, yo estaba acostado boca arriba y se sentó sobre mi cintura, abrió mis brazos y los sostuvo con sus manos mientras nos besábamos, así duramos varios minutos hasta que se levantó para quitarse los pantalones. Para ese momento ya lo tenía bien duro, como una piedra.

El morbo, los besos y las caricias lo habían puesto como quería tenerlo esa noche dentro mi culo. Tenía un pene hermoso: grueso, largo y encorvado hacia arriba, la punta de su verga era perfecta. Se lo mamé hasta el fondo, estuve a punto de vomitar, perdí la respiración, pero lo único que me importaba era que #308 lo disfrutara. “Que rico” me repetía cada vez que su glande tocaba mi campana, también le fascinaba que le chupara las huevas. Se acostó en la cama y le lamí todo el cuerpo: de la cabeza a los pies. Me encantó chuparle sus tetillas, era algo que a #308 le gustaba que le hicieran bien duro, hasta morderlas. “Quiero penetrarte” me dijo mientras le mordía una de sus tetillas, le hice saber que también quería culiar y se puso un condón.

Me puse boca arriba en la esquina de la cama y #308 se acercó, mientras estaba parado me lo metió con cuidado, puso mis pies sobre sus hombros y me folló suave al principio. Con el tiempo se excitó y cada vez me daba más duro y más rápido “Te gusta mi verga?”, me preguntó y le respondí que me encantaba. Le gustaba agarrarme del cuello con las dos manos y simular que me estaba ahorcando, tiene un leve fetiche de sadomasoquismo. “Voltéate”, me dijo cuando su verga y me volteé acostado boca abajo, se puso encima y me lo ensartó profundo de nuevo, esta vez me penetraba con mucha más fuerza y me hacía gemir muy fuerte, por eso me agarró la boca con su mano para que no hiciera tanto ruido.

Con el tiempo me relajé y dejé de gemir mientras #308 me daba con la misma fuerza, de repente sentí algo un poco caliente y supe que se había venido “que rico”, dijo en voz baja mientras caía cansado sobre mí. Duró un buen tiempo acostado encima mío hasta retomó fuerzas y sacó el condón usado. Se bañó y yo me vestí. Se puso unos bóxers y pedí el taxi para mi casa. “Gracias por todo”, me dijo al despedirse. Nos dimos un pico y me fui.


Puntuación: 8 de 10

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