#316. El militar con camiseta de la selección colombia

#316 es el primer militar con el que estado (que yo sepa), el día que nos conocimos tenía  puesto un jean y una camiseta azul de la selección colombia, me hubiera gustado haberlo visto en su uniforme de militar. Era bajito, de 1.60m, de corte militar, acuerpado, blanco y con un acento paisa y una voz demasiado varonil y gruesa, con solo oírlo hablar ya me ponía duro. “Se deja hacer algo?”, me preguntó.

Bajé mi mirada para ver su paquete y dijo “digo, si se puede”. le dije que sí y me llevó hasta la esquina donde me dio un beso y movió mis hombros con sus brazos para que me agachara. Le desabroché el cinturón y la cremallera y cuando le bajé los bóxers vi un pene en forma de chito, para mi mala suerte no estaba duro y ver una verga grande y erecta era lo que esperaba en ese momento. Se lo empecé a mamar, era fácil meterme todo su pene en mi boca porque todavía estaba pequeño, mi única meta en ese momento era ponérsela bien grande.

Se lo mamé con todas mis fuerzas y puse en marcha mi mamada al estilo “actor porno”: movía mi cabeza de lado a lado, le cogía la verga con mi mano para luego metérmela toda hasta el fondo, de vez en cuando le chupaba las huevas mientras él se hacía la paja, para luego volvérmela a meter toda. Fue más fácil ponérsela dura de lo que esperaba, en menos de 4 minutos pude apreciar la verdadera verga dura y gruesa que tenía #316, la diferencia entre el chito que salió apenas le bajé los bóxers y la vergota que se agrandó con mi mamada es algo del cielo a la tierra.

Una vez la tenía bien erecta me levanté para besarlo y me interrumpió para preguntar: “Se va a dejar clavar?”, en realidad eso era lo único que quería en ese momento, poder tener esa hermosa verga grande dentro de mí. Sacó un condón y se lo puso, me pidió que me pusiera en 4 y así lo hice. Levanté su camiseta y vi un delicioso cuerpo de oso: velludo y acuerpado, lástima que no quiso quitarse la camiseta. puse mis rodillas sobre la silla que había, me tomó fuerte la cintura y me penetró.

Sentí dolor al principio, pensé que me iba a tocar pedirle que la sacara un momento porque me estaba doliendo pero en poco tiempo empecé a disfrutar de su verga dentro. #316 me empezó a coger con más fuerza y cada vez más rápido que me hizo gemir como nunca lo he hecho, tuve que sostenerme de lo que encontraba: la pared, la silla, la mesa que estaba cerca porque  me follaba tan fuerte que sentía que me iba a caer de la silla.

Tiramos por varios minutos, #316 era un maestro en cogerme de la cadera para no hacerme caer mientras me follaba tan fuerte que mis gemidos alcanzaban decibeles que rara vez lo han hecho. “Y me voy a venir”, dijo mientras me seguía dando bien fuerte. Segundos después sentí como empezaba a ir más despacio y más profundo, dio un gemido bastante varonil caracterizado por su voz gruesa hasta que se quedó quieto. Sacó su verga y vi el semen colgando del condón, lo botó a la basura, se subió los pantalones y al final me preguntó si me había gustado, le respondí que sí. En realidad me encantó.


Puntuación: 9 de 10

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