#322. Un rapidito con el que sudaba en exceso

Hoy es la primera vez que escribo aquí después de haber publicado mi diario y que me suspendieran la cuenta de twitter. Al parecer el diario causó mucho revuelo. La acogida ha sido increíble, no me la esperaba. Más de 25.000 personas han entrado al blog en los 4 días que lleva al aire y recibí más de 300 mensajes en Twitter de gente felicitándome por el blog antes que me suspendieran, varios mensajes de gente que me decía que quiere conocerme mejor por las cosas que escribía y otros diciéndome que quieren tirar conmigo porque quieren aparecer en mi diario.

Desafortunadamente mi cuenta de twitter fue suspendida y me llegaron dos mensajes amenazantes en este blog diciendo que intentarán cerrarme la cuenta de twitter si intento abrir otra, justificando la amenaza por el hecho que les parece algo enfermo nombrar con #números los tipos con los que me acuesto (lo hago para guardar su anonimato, qué tal dijera sus nombres y sus apellidos?) y también justificándose diciendo que debo ir al siquiatra porque soy muy joven para vivir la vida sexual que llevo. La gente no debería meterse así en mi vida ni juzgarme de esa manera, cada cual vive su sexualidad como quiere y esta es la manera como decidí vivir la mía. Afortunadamente hoy restauraron la cuenta y eso me pone muy feliz, con este diario puedo mantener actualizados a mis seguidores en dado caso que los que no me quieren vuelvan a suspender mi cuenta.

Volviendo a #322, estaba solo en el apartamento y eran las 4:50 de la tarde, y #322 nada que llegaba. Tenía miedo porque mi hermano llegaría en poco tiempo y era riesgoso tirar con #322 ese día, aunque él estaba cerca. Llamé a mi hermano para saber si estaba en camino con la excusa que me dijera dónde estaba para que me trajera algo para “el dolor de estómago que tenía”. Me contó que todavía estaba en la oficina y que después pasaba por la droguería, eso me daba suficiente tiempo para que #322 llegara y tuviéramos el denominado “rapididto”.

Le quedó difícil ubicarse bien para llegar pero finalmente llegó #322 todo sudado, lo cual fue algo excitante. Medía 1,65 y tenía una panza linda, tenía un cuerpo de oso de esos que me gustan últimamente. Lo llevé rápidamente al cuarto y cerré la puerta con llave. Por primera vez en mucho no quise tener una conversación previa al sexo, solo quería que me follara y saliera rápido del apartamento. No sentí morbo ni excitación por el “peligro que nos pillaran” como lo he sentido en otras ocasiones. Solo sentía miedo y quería que el sexo fuera lo más rápido posible. Nos besamos por unos segundos y luego me agaché para chuparle el pene. Lo tenía grueso pero no largo, esta clase de penes no duele y eso es bueno en cierta medida, aunque ahora prefiero las vergas grandes que duelen y hacen gemir de verdad. Se lo paré muy rápido con mi boca. #322 estaba completamente sudado, cuando se quitó la camiseta y lo abracé para besarlo no me acordé que estaba empapado de sudor y terminé tocando su espalda sudada, y en ese momento no estaba con ganas de tirar con alguien así. Me dijo “ponte en 4” y así lo hice sobre la cama mientras él seguía parado. Sentí como entró su verga con dolor porque no había habido foreplay, por lo que mi culo estaba seco y cerrado.

Después de meterla la volvió a sacar para aplicar saliva en mi ano y volvió a introducirla. Poco a poco entró toda hasta el fondo y me agarró bien duro, me empezó a coger y poco a poco lo empecé a disfrutar, hasta el punto que no pude evitar gemir del placer. Pasé de sentir dolor y miedo a sentir un éxtasis de placer y adrenalina. Sabía que era peligroso lo que hacíamos porque mi hermano podía llegar en cualquier momento pero quería que nunca acabara ese momento y me follara una vez tras otra toda la noche. Sin embargo todavía tenía afán y cambiamos de posición a misionero.

Me acosté hacia arriba y #322 se subió a la cama para cogerme en esta posición. Disfruté la forma como nuestros ojos hacían contacto mientras hacíamos lo más íntimo que puede hacer un ser humano. Era demasiado excitante la forma como me miraba, su mirada de deseo y arrechera, y la forma como me tocaba todo el cuerpo. Me gustaba tocarle su pecho velludo mientras tirábamos y besarle las tetillas, no paré de gemir no un segundo. “Necesito que te vengas, no. nos podemos demorar más” le hice saber mientras pasábamos ese momento tan espectacular pero que debía acabar o sería hombre muerto. Un minuto después acabó y vi cómo quedó completamente fatigado.

Nos besamos y le alcancé papel y una toalla para que secara todo su sudor. Fue raro cuando se vino porque no le vi afán ni intención de irse, de hecho se quedo quieto en la cama cuando volví del baño. “Mi hermano ya debe estar por llegar”, le dije. En ese momento por fin se afanó y se visitó rápido. Incluso se puso la camiseta mientras caminaba por el corredor. Se devolvió cuando estaba en la puerta para revisar que no se le hubiera quedado nada y finalmente se fue. A los dos días me volvió a escribir diciéndome que quiere volver a tirar pero no he vuelto a tener sitio.

 


Puntuación: 8,5 de 10

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .