#323. El empresario de la habitación de hotel

 

#323 me había escrito la noche anterior por grindr. Tenía un cuerpo lindo y estaba bueno, era un empresario de México que. estaba en la ciudad por cuestiones de negocios. Intercambiamos fotos hot y me encantó la foto de verga que me envió: Rosada en la punta, larga, gruesa y curva hacia arriba. Esa misma noche me invitó a su habitación de hotel donde se estaba quedando pero ya era tarde, así que no fui. Me quedé dormido y me volvió a escribir temprano en la mañana para que fuera, cuando vi su mensaje le pregunté si podía ir todavía me dijo que si.

Cuando llegué al hotel me hicieron esperar mientras llegaba alguien del hotel para registrarme y hacerme subir a la habitación de #323. Me pidieron mis datos y me preguntaron el parentesco que tenía con #323, “es un amigo que conozco desde hace tiempo”, le dije al que me entrevistó. Llamaron a la habitación de #323 y me hizo seguir. Finalmente me hicieron subir acompañado de un tipo que trabajaba en el hotel. Me sentí como alguien sospechoso al ser escoltado hasta la habitación por ese man, incluso fue él mismo quien tocó la puerta y tuve miedo que #323 me saludara raro o se hiciera el que no me conocía pero nos saludamos como amigos de toda la vida cuando abrió la puerta.

Entré a su habitación y conversamos un rato. Me dijo que dirige una empresa muy grande en México y que está en Colombia para abrir negocios en el país. Debe tener 30 años y mide 1,75, es moreno y tiene una cara linda. “Qué quieres hacer?” Me preguntó mientras estábamos sentados en su cama. “Qué quieres hacerme?”, le dije y me respondió “más bien qué no quiero hacerte”. Lo que siguió después de estas palabras fue un beso de esos apasionados donde uno se muerde hasta la lengua con el otro, parecíamos animales en celo con ese primer beso que nos dimos, incluso me agarró del pelo tan fuerte que me hizo dar un gemido muy fuerte.

Se quitó la camisa y le chupé sus tetillas y todo su pecho. Luego nos desnudamos y se acostó en la cama para que se lo mamara. Lo tenía bien duro, completamente parado. Empecé por la punta y rápidamente le estaba tocando sus bolas con mis labios, como la mayoría de los de mi lista le tomó un poco de tiempo en tomar confianza para agarrar mi cabeza con sus manos y empezar a moverla a su antojo para su mayor placer. Me dejé llevar por sus movimientos porque me gusta complacer al activo cuando se lo mamo y lo hice al ritmo al que #323 lo pedía. De vez en cuando me pedía que le chupara las huevas y me las metía en la boca, eso le producía demasiado placer y lo pude notar con su gemido y su cara de placer. Tiempo después de chupárselo me senté en su pecho y empecé a jugar con mi culo y la punta de su pene moviéndome suavemente simulando que tenía su pene dentro de mi.

Mientras me movía sobre su pene nos besábamos la oreja y el cuello y nos agarrábamos la espalda mutuamente. No pude evitarlo pero tuve una necesidad gigante que me penetrara. “Quiero que me lo metas”, le pedí y enseguida me acosté boca arriba en el borde de la cama y abrí las piernas para que me besara el culo. Me encantó sentir su lengua dentro de mi ano y luego metió su dedo dentro. Finalmente estaba listo para penetrarme y se paró al frente. Estaba tan excitado que no necesitamos lubricante porque su verga entró fácil porque mi culo estaba mojado. Disfruté su verga dentro de mí desde el primer segundo que la tuve dentro, empecé a gemir y al principio me hizo “shhh” para que bajara el volumen y al principio lo hice, pero con el tiempo volví a gemir igual de fuerte. Me sostenía de las sábanas mientras él me agarraba de las piernas porque iba a un ritmo algo rápido y fuerte.

Quería tener su pene dentro de mi por horas pero cuando estaba en el mejor momento me dijo “me voy a venir”. Le pregunté que me repitiera lo que me acababa de decir porque no quería que lo hiciera todavía, y me repitió “me voy a venir. Quieres que me venga?” Y le respondí que si, pero en realidad no quería que lo hiciera porque no quería que el momento acabara tan pronto. Segundos después dio varios gemidos seguidos acompañado de un “fuck!” y pude contemplar su cara de placer, adoro esas caras de orgasmo. Terminó y lo sacó, fue al baño y me vestí. Cuando volvió del baño me preguntó a qué me dedicaba en la vida y me contó que ese día tenía que estar en el aeropuerto. Me despedí con un apretón de manos que me dio muy fuerte y salí de la habitación.


Puntuación: 9,5 de 10

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