#325. El sexy de grindr que me preñó en un turco

“Se deja preñar?”, me escribió #325 por grindr después que le envié algunas fotos de mi cara. Me había dicho que tenía sitio y me puse duro cuando envió una foto de su rostro y de su cuerpo tonificado de gym. “Quiero que me llenes mi culo de tu leche”, le respondí y me escribió que al día siguiente me iba a clavar con popper y a preñar. También me dijo que tenía sitio pero en el turco de su edificio, eso me pareció demasiado exciante porque últimamente me he vuelto más abierto a hacer cruising y me da mucho morbo, a diferencia de antes que no me interesaba porque se me hacía incómodo tirar en lugares públicos.

Con este relato resuelvo la duda que muchos me han hecho, si me comí al de la foto que publiqué en mi twitter. Sí, tiramos al día siguiente, cuando mi cuenta de twitter ya estaba suspendida. Hice una vuelta en bancolombia ese día a medio día con una espera de una hora y me citó en su edificio a la una. Llegué a la una y media, lo cual me preocupó porque pensé que había llegado tarde y depronto me iba a decir que no alcanzábamos, afortunadamente no hubo problema y subí a su apartamento. Cuando abrió la puerta olía muy rico, a hombre. Nos saludamos con un apretón de manos y me hizo seguir a su sala, me ofreció coca cola y hablamos un rato. Tiene una voz bien gruesa y una barba muy rica, #325 estaba demasiado bueno que me puse duro de nada más oírlo hablar. “Y se va a dejar preñar entonces?”, me preguntó y le dije que sí, esperaba con ansias el momento en que lo hiciera.

Fuimos al turco de su edificio y nos desvestimos primero. Cuando entramos me agarró bien duro el culo, eso me volvió loco. Me volteó y nos dimos un beso muy largo que duró unos 3 minutos, luego de eso cerró el lugar con llave, no me imagino qué hubiera pasado si alguien hubiera entrado en ese momento. Apenas terminó de poner el seguro lo agarré de la espalda para besarle su rica barba y su cuello mientras él me besaba la oreja, me la besó delicioso. “Chúpemelo”, me dijo y me agaché para mamárselo. La tenía gruesa y larga, dura como una piedra. A #325 le gustaba que me la metiera toda hasta el fondo y luego la sacara por completo, le excitaba que repitiera eso una y otra vez. Mientras se la mamaba le agarraba las nalgas que las tenía bien ricas y le metí mi dedo por el ano unas cuantas veces. “que rico mamas parcero” me dijo en una voz muy sexy y seguí haciéndolo por varios minutos.

Después de tocarle sus nalgas mientras se lo chupaba agarraba sus tetillas y tocaba su six pack con mis manos, estábamos todos sudados por el calor del turco, lo cual me excitaba aún más. “Quero preñarlo” me susurró al oído y en ese momento me puse en 4 sobre un banco de madera que había, sabía que iba a ser difícil sostenerme si se empezaba a mover muy rápido porque no tenía de donde agarrarme, las paredes estaban húmedas y la banca no era el mejor artefacto para sostenerme. Aplicó su saliva en mi ano y en la punta de su verga antes de penetrarme, miré hacia al frente y sentí como su verga entró. Di un gemido duro de esos que suelo dar cuando recién me penetran y #325 me agarró del cuello fuerte, creo que lo hizo para que dejara de gemir, de hecho me ahogó un poco.

Se quedó con mi cuello agarrado de su brazo mientras me follaba con su otra mano en mi cintura, pasó lo que creía que iba a pasar. Todo estaba tan resbalozo y no había nada de dónde agarrarme que sentía que me iba a resbalar, lo único que me sostenía era el brazo de #325 alrededor de mi cuello. “Me voy a caer”, le hice saber y me agarró fuerte del brazo y eso ayudó a que no tuviera más la sensación que me iba a caer. mientras estábamos abrazados me besaba el cuello y la oreja, eso me tenía a punto de venirme. La humedad de la silla hizo que finalmente me resbalara y caí boca a bajo sobre el banco de madera, pero #325 siguió follándome mientras yo estaba acostado boca abajo. Esta posición fue mucho más cómoda e hizo que no sintiera más que me iba a caer.

Me agarraba las nalgas y la cadera y se movía muy duro con su verga dentro de mí. “Así querías que te diera perra?”, me dijo en voz baja. No me gusta que me digan perra así que me quedé callado pero cuando no le respondí me agarró duro del pelo y me lo jaló: “Así querías que te diera perra?”, me repitió en voz alta y como me dolía porque me estaba jalando el pelo le grité: “SI!”. Seguimos tirando por un buen tiempo y de vez en cuando me volteaba para darle besos en sus lindos labios hasta que lo sentí muy cansado y exclamó: “Te voy a preñar!”, dio un gemido demasiado hot y sentí algo ligeramente caliente dentro segundos después.

Cayó rendido sobre mi cuerpo y se quedó quieto por más de dos minutos. Lo sacó con cuidado y nos bañamos juntos. “Tiene el culito rico”, me dijo mientras nos bañábamos y no pude evitar darle un beso cuando me dijo eso. Subimos a su apartamento y ahí hablamos por un rato, luego pedí el uber que se demoró una eternidad en llegar y nos despedimos.


Puntuación: 10 de 10

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