#327. El trabajador que me folló en su oficina

Habíamos hablado por varias semanas por teléfono y se me ponía duro con sólo escuchar la voz de #327. Siempre hablábamos de lo que íbamos a hacer en el cama cuando por fin nos encontráramos pero #327 es muy importante en su trabajo y con su agenda nunca podía concretar algo. Era calvo y tenía una barba larga y deliciosa, además de una mirada demasiado varonil.

El día que tiré con #327 no lo planeamos, simplemente yo estaba cerca y todo se dio. “Dónde estás?” me escribió y le conté que casualmente estaba cerca de donde él trabajaba, “Quieres venir y te follo encima de mi escritorio?”, eso sonó demasiado excitante pero riesgoso. Tirar en una oficina? eso nunca lo había hecho, me imaginaba que la gente nos podía escuchar o algo así, pero #327 me dijo que sus empleados se habían ido todos a almorzar y que él estaba solo.

Sonó bastante tentador y me imaginé follando con el que había querido tirar por tanto tiempo y pensé: si no lo hago ahora que puede entonces nunca me lo voy a poder comer y me dirigí hacia su oficina. Nos saludamos en el lobby con un apretón de manos y seguimos a so oficina. Había varios puestos al lado de su escritorio y me excitó pensar que lo íbamos a hacer justo donde esa gente trabajaba.

Nos besamos y me pidió que se lo mamara, se quitó la camisa y se bajó los pantalones hasta la mitad, ya lo tenía bien duro, nuestro beso hizo que se le pusiera parolo. Se lo chupé un buen tiempo pero como tenía un poco de afán por el miedo a que nos encontraran me subí a su silla y me puse en 4, se puso el condón y me penetró profundo. Cuando se empezó a mover me di cuenta que iba a ser imposible hacerlo en la silla porque es de esas sillas con 4 ruedas en el piso y que se reclinan fácilmente, lo cual era muy incómodo, así que decidimos hacerlo en el piso helado.

Fue incómodo recién me acosté boca abajo para que me penetrara por el frío del suelo pero poco a poco me sentí cómo y más con su respiración encima mío, me encantaba como me hablaba al oído. Me preguntó si me habían follado antes en una oficina y si me gustaba su verga dentro. Después de tirar acostados boca abajo nos paramos para que me culiara en 4.

Me agarró bien duro de la cintura y me dio sin compasión, era una lástima no poder gemir con toda por el lugar donde estábamos. Me dio verga tan duro que el sonido de mi culo contra su cintura mientras me cogía era más fuerte que mis suaves gemidos, de hecho tuve miedo que se dieran cuenta por el sonido de nuestra piel chocándose, era demasiado fuerte. Finalmente nuestra posición en 4 se convirtió en una posición donde volvimos a quedar acostados boca abajo en el suelo porque estábamos cansados.

Me empezó a coger más fuerte y de repente oí algo que salió de su vos pero no entendí bien, creí que me había dicho que se había venido y le pregunté “te vas a venir?”, y me respondió “ya me vine.. que chimba tenerlo en una cama”. Se quedó un tiempo moviéndose hasta que sacó el condón usado, me encantó ver la leche colgando. Guardé el condón en una hoja blanca que había en su puesto y me lo eché al bolsillo para botarlo cuando saliera. Nos vestimos rápido y me preguntó si quería volver a hacerlo con él en su cama, pero no creo que eso suceda porque él es demasiado ocupado. Salí de su oficina primero y entré al baño donde boté el condón en la caneca y salí del edificio.


Puntuación: 9 de 10

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