#329. El cirujano

#329 tenía un buen cuerpo por las fotos que me mandó. Uno sabe si hay conexión con la persona cuando se abre la puerta y se saluda, pero apenas recibí a #329 en la entrada supe que es de esos con los que no puede existir conexión alguna para entablar una conversación, de esos que el zodíaco dice que si uno es piscis no se va a llevar bien con los leo nunca, así tal cual. Como dicen muchos, la primera impresión lo es todo, y no sé si era por su expresión natural pero no hay como una buena sonrisa cuando lo saludan a uno, y #329 no fue muy carismático.

Aunque era amable, supe desde el principio que iba a ser de esos con los que uno sólo cruza palabra para preguntar “Tienes lubricante?” o, “en qué posición quieres?”, y esque últimamente he conocido personas muy interesantes para conversar antes y después del sexo, por lo que mis estándares en han subido en los úlimos días. No sé si fue mi estado de humor ese día pero no tenía muchas ganas que el sexo durara. Me preguntó dónde podía cargar el celular porque estaba descargado y lo conecté con el cargador que traía. Tenía puesto su uniforme de cirujano y le levanté la camisa para ver su cuerpo, no era el super cuerpo de gym pero era trozudo.

Le besé las tetillas y se las chupé bien fuerte hasta que bajé hasta su verga dura y se la empecé a chupar, le gustaba que me la metiera bien al fondo. Llegó el momento de la penetración y me acosté boca arriba y #329 puso una almohada debajo de mi culo, se puso el condón y sin haberme chupado el culo ni aplicado saliva me lo metió, menos mal el condón era lubricado. Puso sus manos sobre la cama y me empezó a dar muy rico, “Te gusta el popper?” me preguntó y sacó un tarrito de popper, en realidad ese día no tenía ganas, además no soy fan del popper y le dije que no. #329 olió el tarro y lo volvió a dejar a un lado.

El efecto fue inmediato, abrió los ojos como si le fueran a echar gotas mientras me seguía cogiendo y pude ver su cara de fiera que no había visto antes, se volvió un animal en la cama y eso me excitó demasiado. Sin embargo noté que empezó a moverse más despacio porque creo que estaba a punto de venirse pero todavía no quería y yo tampoco. Se puso rojo y empezó a gemir suavemente, de repente dio un gemido super fuerte y dio unos movimientos más fuertes pero más despacios, no estaba seguro pero creí que se había venido, pero dio varios gemidos fuertes con pausas lo cual me hizo pensar que tuvo un orgasmo increíble y muy largo.

Creo que le dio pena haberse venido tan rápido y cuando le pregunté no me lo confesó, pero después de unos segundos no había forma que pudiera negarlo, “Te viniste?”, le pregunté por segunda vez y dijo “sí” en un tono penoso. Sacó el condón y vi la leche colgando, se veía tan provocativa que la escurrí del condón sobre mi pecho y me masturbé. Se vistió y agarró su celular, al día siguiente me escribió por la noche para saludarme pero no le respondí.


Puntuación: 6 de 10

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .