#334. El bisexual de 21 años

Por experiencia los bisexuales son los seres del mundo más complicados de manejar, son más complicados y más inestables que una vieja ventiochuda o en la menopausia. Pero #334 es el bisexual más relajado y amigable que he conocido en mi vida, y con los que más he conversado después y antes del sexo. De hecho, a la hora de concretar el polvo #334 no puso ninguna traba ni condiciones, y eso me causó mucha tranquilidad y ganas de conocerlo. Le encantaron las fotos de mi culo que le envié, y por la foto que me envió de cara se veía muy bien, además tiene un cuerpo rico trozudo de esos que me gustan.

Nos vimos esa misma noche que hablamos, cuando abrí la puerta era más grueso y alto de lo que me imaginaba, nos saludamos con la mano y seguimos a mi cuarto. Me contó que estudia ingeniería y que tiene una fuck-buddy con la que tuvo sexo hacía una semana, que ha tenido una novia y que le terminó por tener un cuento con una colombiana que conoció cuando se fue a estudiar inglés al exterior. Nuestra conversación antes del sexo fue larga, le conté sobre mi vida persona y él sobre la de él, no recuerdo muy bien que hablamos antes del sexo pero sí recuerdo que fue él quien me besó en un silencio de hubo durante nuestra conversación.

Es un gran besador y disfruté mucho nuestros besos. Cuando se quitó la camiseta me encantó verle su cuerpo, era mejor de lo que esperaba. Tiene unos pectorales marcados y unos brazos bien trabajados, si sigue yendo al gimnasio me imagino que tendrá un cuerpo espectacular dentro de unos años o meses. Me gustaba tomarlo de la parte de atrás del pelo y besarlo, aunque al principio nos besamos bastante la boca con el tiempo sentí que ya no quería darme tantos besos en los labios sino en el cuello y la oreja, pero no me importaba.

Llegó el momento de la mamada y me arrodillé en medio de sus piernas para chupárselo, sé que le encanta que se lo mamen por mucho tiempo, y cuando digo mucho tiempo es porque creo que rara vez he pasado tanto tiempo chupándoselo a alguien. “Te puedo grabar?”, me preguntó mientras se lo mamaba. No lo podía creer, por tercera vez en la vida después de haber estado con más de 300 alguien más tenía el mismo fetiche de grabarnos, me emocioné y no puse ningún problema, sólo le pedí que lo hiciera de tal forma que no se me viera la cara y se lo mamé con cuidado para que sólo se me viera el pelo, sabía que si me dejaba grabar era porque era una persona abierta a hacerlo, y no iba a poner problema a que nos grabáramos mientras tirábamos.

En algún momento me empecé a cansar y mis músculos de la cara y de la boca se empezaron a revelar, me empezó a doler el cuello y la nuca de tanto tiempo que pasé moviéndolos de arriba hacia abajo, una y otra vez. Pensé en parar varias veces pero sabía que lo estaba disfrutando tanto que no quise hacerlo, hasta que finalmente no pude más y tuve que levantar mi cara para decirle que ya aguantaba.

Nos besamos un rato y me puse en 4 para que me penetrara. Se puso el condón y me grabé mientras me lo metía en una grabación tipo “selfie” una vez me lo metió sacó su celular donde también grabó pero desde el ángulo que le quedaba más fácil: su pene mientras entraba y salía de mi culo. Nunca antes había hecho un selfie en ese ángulo que nos grabamos, su cuerpo se veía a la perfección y mi espalda mientras se movía de adentro hacia afuera, es uno de mis videos favoritos.

Lo hicimos en 4 por un tiempo hasta que me pidió que cambiáramos de posición, se acostó en la cama y lo cabalgué, también me grabé mientras lo hacía, me sentía todo un actor porno pero mis gemidos eran sensatos gemidos de puro placer. Me moría porque me cogiera en pollo asado y lo hicimos en esa posición, donde también grabó con su celular mientras entraba y salía su pene, vi su sudor en su frente a punto de caer sobre mí, saber que era yo quien lo hacía sudar era un satisfacción muy grande y algo que me excitaba mucho. No me afectó ni me quejo, pero mientras me cogía se le bajó y en dos ocasiones y tuvo que sacarlo para que se lo volviera a parar mientras se lo mamaba. Así me folló y lo disfruté mucho hasta que dijo que se quería masturbar para venirse. Se lo mamé, y tenía unas ganas insaciables de probar su semen y tragármelo.

Mientras lo hacía le pregunté si podía tragármelo y no puso problema. Una vez más me vi envuelto en el cansancio de chuparlo por varios minutos, pero no iba a parar hasta que sintiera su leche caliente tocar mi lengua. Pensé que se iba a demorar mucho más pero finalmente cuando menos me lo esperaba dijo: “me voy a venir” y segundos después sentí su leche en mi boca. La saboreé y me la tragué, cuando me alejé me dijo: “ahí queda un poquito”, había quedado una gota de semen en su glande y la chupé para tragármela.

Me masturbé mientras le chupaba sus tetillas. Nos vestimos y seguimos hablando por mucho tiempo, me contó que estaba preocupado porque cuando tenía sexo con mujeres nunca lograba venirse dentro, le pregunté si se masturababa mucho y me dijo que sí, le hice entender que esa era tal vez la razón por la cual no lograba venirse mientras que tiraba. No recuerdo cómo sucedió, pero le terminé hablando de mi lista de excel en mi blog.

Ese es un tema que nunca le cuento a la persona con la que acabo de tener sexo, pero #334 me dio tanta confianza y me sentí tan identificado en algunas cosas que se lo conté. Se sorprendió de mi número pero le llamó mucho la atención saber sobre mis relatos y mi lista, le conté sobre #23 y hasta leyó el relato completo.

También estaba muy interesado porque escribiera el relato sobre mi noche con él, que ya ha me ha preguntado dos veces si ya lo escribí porque quiere leerlo. Hablamos mucho tiempo y cuando menos nos dimos cuenta ya eran más de las dos de la mañana. Nos volvimos a costar en la cama y me acurruqué al lado de él y nos dimos un beso. nos arropamos con una cobija y nos seguimos besando y continuamos hablando. “Hacía cuánto tiempo no te acostabas en la noche de esta forma con alguien?”, me preguntó. “Con número 66”, le respondí.

Le conté en palabras el relato de #66 y para eso también tuve que contarle sobre #65. Después de hablar se lo volví a mamar, la segunda vez que se lo mamé también me cansé un poco del cuello pero se demoró menos en venirse. Finalmente casi a las 3 de la mañana dijo que debía irse, me hubiera encantado pasar toda la noche con él hasta el otro día pero nos despedimos ese día, nunca olvidaré esa noche porque pasé mucho tiempo hablando con él, fueron horas en realidad.

Al día siguiente me pidió que le mandara los videos por correo porque no quería por wahtsapp porque por este medio toca cortarlos, intenté durante todo el día enviárselos pero nunca le llegaron al correo. “Va a tocar que vuelvas y te los paso por airdrop” (los dos tenemos iphone). “Y me lo vuelves a mamar?”, me preguntó y le dije que sí. Esa misma tarde volvió a mi casa para que le enviara los videos por airdrop, pero no sirvió mucho porque tiene toda la memoria del celular llena y sólo le pude pasar dos minutos y medio de casi media hora en videos que grabamos. Al final se lo mamé, volví a tragar su leche y se fue.


Puntuación: 10 de 10

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