#339. El obrero mala persona

#339 es de esos pocos en mi lista de los que me arrepiento haber conocido. Es de esos polvos que he tenido contadas veces en los que no existe conexión alguna, un polvo que se dio por una atracción física simplemente. #339 tiene de esas personalidades con falta de carisma, falta de amabilidad, falta de absolutamente todas las cualidades positivas que puede tener un ser humano, por ese motivo #339 no se merece un relato extenso y detallado, pero por motivos de mi diario debo comentar mi experiencia.

Cuando #339 me citó en la dirección a la que fui nunca me imaginé que iba a ser un lugar como en el que me citó. Lo que empieza mal termina mal, y desde que llegué al centro de Medellín y entré a ese lugar tan feo sabía que la experiencia no iba a ser como lo esperaba. Me abrió la puerta un hombre pequeño, con una voz femenina y unos ademanes algo femeninos, lo cual me hizo perder el interés desde el principio. Ya había entrado, ya había tomado gran parte de mi valioso tiempo para ir hasta allá y plata del taxi, quería darle una oportunidad a mi tiempo y dinero gastado y a la voz femenina y hostilidad del obrero que me había acabado de dejar entrar a ese edificio tan feo.

El obrero de ropa vieja y pintada (sin ofender a los que tienen este trabajo) me llevó rápidamente a su pocilga de cuarto, donde al parecer estaba trabajando en ese mismo edificio. Le cogí fastidio a #339 desde el principio porque casi me cancela una cuadra antes de llegar a su casa, además no me había recibido con la mínima sonrisa que me merezco o el saludo que esperaba. Cerró la puerta y nos desnudamos, sin decir una sola palabra. Pensé en decirle que no quería hacer nada, pero no perdía nada si me dejaba penetrar unos segundos por él y hacer valer de algo la ida a tan horrendo lugar.

Me dijo que teníamos que hacerlo rápido, y estuve completamente de acuerdo porque no quería pasar más tiempo allí. Se puso el condón y me senté encima, lo tenía tan chiquito que no lo sentí. Lo cabalgué unos dos minutos hasta que pidió que cambiáramos de posición. Bajamos de su cama y me folló parado mientras me apoyaba en la cama con la palma de mis manos. Segundos después me preguntó cómo quería venirme, pero yo no tenía ganas de venirme, ni estaba excitado ni parolo. Le dije que en esa posición pero fingí mi masturbada. Pocos segundos después se vino con el condón dentro. Me vestí y salí sin despedirme, aliviado que todo hubiera terminado. 


Puntuación: -10 de 10

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