#342. El cleptómano

Quiero empezar este relato diciendo que aunque lleve un estilo de vida particular, me duele y me molesta que gente que conozco desde hace tiempo de repente me llame perra, puto, adicto al sexo o ninfómano (hace poco aprendí que a los hombres se les dice sátiros). A veces desearía que no fuera tan fácil conseguir sexo, mi vida sería muy diferente. Muchos me preguntan cómo hago para conseguir tantos tipos, y la verdad no sé qué responderles, es algo que simplemente me pasa. Como me gustaría poder vivir mi vida y hacer lo que hago sin que nadie me juzgue, cada cual debe tener el derecho a hacer lo que quiera con su vida sin el temor de ser señalado, siempre y cuando no le haga mal a nadie. Viajaré a Panamá la próxima semana y espero conocer alguien tan interesante y amable conmigo como lo hice en México y Los Angeles.

#342 es la persona que me ha producido uno de los sustos más feos de toda mi vida. Tiene 25 años, es alto, blanco, delgado, tiene una cara linda y se viste muy bien, podría pasar por cualquier amigo mío de la universidad o del colegio. Cuando entró a mi casa lo llevé directo a mi cuarto, allí lo invité a que se sentara primero como lo hago con todos, no hay nada más incómodo que ver a alguien hablándole a uno parado desde la puerta de la habitación. Le pregunté a qué se dedicaba y me contó que estudiaba administración, le hablé sobre mi vida y en poco tiempo no estábamos besando.

Mis recuerdos de la follada son vagos porque mi trauma se concentra en lo que sucedió después de que terminamos el acto. Antes que me penetrara me puse boca arriba y una almohada debajo de mi culo, se puso el condón y así me cogió. Hace tiempo no estaba con alguien tan delgado, podía ver sus delgados brazos sosteniéndose de la sábana mientras yo me agarraba de su espalda, sin embargo me parecía que tenía un cuerpo lindo y tonificado. No sé por qué pero me estaba doliendo, y usualmente no me duele de esa manera, hubiera querido intentar otra posición con #342 pero no sé si es porque estaba cansado, tuve la suerte que se vino justo cuando quería que se viniera. No lo noté ni en sus gemidos ni en su cara, pero lo sospeché cuando se quedó quieto y lo confirmé cuando sacó el condón.

El condón usado había quedado en lo profundo de mi culo y esa vez tuve que jalarlo con fuerza para que saliera, salí del cuarto para botarlo en el inodoro y lo descargué. Volví al cuarto y nos vestimos, #342 al parecer tenía afán y salió rápido por la puerta, casi sin despedirse. Esa misma noche a eso de las 11:30pm, quien sería #343 me escribió para que fuera a su casa a tirar. Me alisté, pedí el taxi y cuando venía en camino fui a tomar las llaves de la mesa de noche (donde siempre las dejo) y no estaban. Pensé que las había dejado en otro lugar y me puse a buscar como loco en todo el apartamento, debajo de la cama, en todos mis bolsillos, el baño, cada rincón que se me ocurría. Sé que #342 había visto donde las dejé porque ese día el citófono no servía y tuve que bajar a la portería para que lo dejaran pasar, y abrí la puerta con las llaves cuando entramos al apartamento, ósea que la última vez que vi y usé esas llaves fue cuando entré con #342 a mi casa.

Los minutos se convirtieron en horas buscando las malditas llaves, tuve que cancelar el taxi y avisarle a #343 que esa noche no podríamos vernos, lo cual me molestaba porque llevábamos más de dos semanas intentando vernos. Cuando sospeché que #342 podía haber sido quien las robó, miré el celular para ver si me había bloqueado y efectivamente lo había hecho. Ya no estaba su foto de perfil y mis mensajes no le llegaban, ahí me asusté porque después que él se fue, en grindr me apareció que estaba a solo 58 metros y conectado, incluso más de una hora después de haberse ido.

Sabía que no iba a poder dormir esa noche, me imaginaba alguien abriendo la puerta de ese apartamento con mis llaves perdidas para amordazarme y robarse todo, nunca antes había tenido una experiencia de robo en grindr, y no quería ser una estadística más. De repente mi miedo se calmó porque sabía que podía llamar a un cerrajero para cambiar las guardas, lo hice en la madrugada. No sé cuál era la intención de #343, afortunadamente no había nada de valor en mi cuarto mientras fui al baño a botar el condón, ya que estoy seguro que ahí fue cuando se robó las llaves. Intento pensar que es un cleptómano, pero como dicen, existen todo tipo de ladrones que aparentan ser gente bien, y esa es la única impresión que tengo de #343.


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