#347. El que me preñó en el baño de discapacitados del centro comercial

Con el tiempo y la experiencia he aprendido a ser más deshinibido y más abierto sexualmente, sobre todo cuando se trata de cruising. Hace unos meses no me interesaba por esta práctica peligrosa pero me he dado cuenta que últimamente es algo que disfruto, aunque rara vez lo hago.

Antes lo hacía porque no había dónde más tirar pero las últimas veces que lo hecho lo hago por placer y el efecto de la adrenalina que produce en mí. Para hacer cruising con alguien, el otro también debe estar dispuesto a correr el riesgo y querer hacerlo, pero #347 es de esos que les da miedo tener sexo en lugares públicos y no tiene la personalidad que se necesita para hacerlo. #347 trabajaba en el sándwich cubano del centro comercial el tesoro y le tenía muchas ganas.

#347 tenía unos 24 años, medía 1,80 y tenía un cuerpo moreno delicioso, además de una cara linda. Era un domingo y ese día fue a almorzar al centro comercial, me dijo que podíamos vernos a las 4 de la tarde porque a esa hora tenía break, y cuando me dijo eso eran hasta a hora las 2:30pm. Recorrí todo el centro comercial, me compré unos churros y se me hizo una eternidad esperarlo pero sabía que iba a valer la pena, y lo fue.

No sabíamos a dónde íbamos a ir exactamente porque #347 debía regresar al trabajo en poco tiempo. Nos encontramos a las 4 de la tarde cerca a la plazoleta de comidas del primer piso y de allí le propuse que fuéramos a un baño, por experiencia los baños de discapacitados son los mejores lugares para hacerlo en un baño público y cuando subimos cerca al puente que une los dos edificios del centro comercial, vimos el anuncio que indicaba que estábamos cerca a los baños.

Todo se dio esa tarde para que cogiéramos #347 y yo. El baño de discapacitados quedaba en un baño aparte de los baños de hombres, era un baño independiente de los demás y aunque quedaba justo a la entrada de los baños de mujeres y hombres, cuando dimos con el baño de discapacitados no había nadie caminando por el pasillo. “Entremos”, le dije a #347 pero él estaba demasiado asustado y se rehusó a entrar. Le dije que no había nadie y que aprovecháramos para entrar, pero él seguía sin querer entrar.

Entré al baño y le hice señas para que también lo hiciera, y por fin entró. Cerré con seguro y me desnudé todo, le pedí que se quitara la camiseta pero no quiso. Podía sentir el miedo y la duda de #347 de hacerlo en el baño pero no lo dejé pensar: le bajé los pantalones y se lo empecé a mamar, pude ver cómo lo disfrutaba. Como no podíamos demorarnos enseguida puse mi camiseta sobre el mesón del lavamanos para que no me diera frío, me recosté mirándolo y abrí mis piernas por completo para dejar entrar su gran pene erecto que le había dejado después darle mi super mamada. Sentí como las paredes de mi ano dejaron de sentirse estrechas para dar paso a su hermosa verga hasta que la sentí toda dentro de mí.

#347 me agarró fuerte de las piernas y me dio sin compasión, lo único malo era que no podía gemir y me sentí raro al tener una verga dentro y no poder hacerlo, pero lo disfruté a pesar de no poder gemir. Me gustaba de vez en cuando subirle la camiseta para ver su six pack mientras me daba verga, se movía de una manera deliciosa. Mientras lo hacíamos y entre nuestro silencio para no levantar sospechas podíamos escuchar la gente pasar por el pasillo que dirige a los baños, incluso nos asustamos un poco cuando escuchamos alguien silvar pero eso no hizo que dejáramos de tirar.

Lo estaba disfrutando demasiado: su pene dentro de mí, ver su cara, tener sus brazos alrededor de mis piernas, estar recostado en el mesón del baño, hasta que dijo algo que no quería que sucediera todavía “Me vas a hacer venir”, “estoy que me vengo” me dijo en voz baja. En estos casos lo mejor es no evitarlo, si estaba que se venía era mejor dejarlo llegar a ese punto máximo de excitación y dejarlo disfrutar plenamente, aún así yo todavía no quisiera que lo hiciera.

Dio un movimiento más rápido y luego se quedó quieto y cerró los ojos con fuerza, pude sentir algo tibio dentro de mí y acompañado de su gesto orgásmico me sentí realizado, una de las preñadas más ricas que me han hecho. Lo sacó con cuidado y nos vestimos. No me quise masturbar, con tener su semen dentro era suficiente, podía masturbarme luego con nuestro video en el baño. #347 salió primero y segundos después cuando no vi nadie cerca también salí. Nunca más volví a ver a #347. Cuando llegué a mi casa sentí unas ganas terribles de ir al baño, expulsé una gran cantidad de semen en el inodoro, no me imagino hacía cuanto tiempo no se venía.


Puntuación: 10 de 10 

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