#359. El taxista

Todavía me parece increíble haber terminado en la cama con el conductor del taxi al que me subí esa mañana, pero este relato tiene un inicio y un desenlace que lo hace lógico y especial. Apenas podía ver un poco de la parte derecha de su cara y parte de sus ojos por el espejo retrovisor, pero lo que más me excitaba era su voz. #359 era muy social y hablador, desde el momento en que me subí al taxi me empezó a hacer preguntas y a hablarme sobre sus experiencias como taxista y sus años como estudiante en el colegio.

Tenía 27 años, era alto, tenía el pelo castaño claro, piel trigueña, ojos verdes y una barba que no se afeitaba hacía por lo menos 3 meses. Mientras hablábamos me miraba por el espejo retrovisor del medio y en los semáforos volteaba a mirarme, siempre tenía una sonrisa en la cara. Se preguntarán cómo terminé acostándome con el taxista, pues ni loco iba a insinuármele, hasta que sucedió algo por lo que todavía le agradezco a mi cerebro y mi memoria.

Entre más lo miraba más sospechaba que lo había visto en algún lado, reconocía esa cara, sabía que lo había visto antes porque soy muy bueno recordando rostros. De repente mi cerebro se iluminó, recordé la cara de alguien que era muy parecido a quien había visto por tinder el año pasado.

Mientras #359 me seguía hablando sobre las travesuras que hacía con sus amigos en el colegio descargué tinder otra vez, pues la había borrado hacía meses. Revisé el historial de matches y conversaciones, tuve que revisar cientos de conversaciones que había tenido por esa aplicación, además soy perezoso y me da pereza borrarlas. Mi carrera en búsqueda de la conversación con el hermano perdido de #357 fue maratónica y 5 minutos después de buscar su foto lo encontré! habíamos hecho match en octubre del año pasado y nuestra conversación no pasó de un: “donde vives?” y “a qué te dedicas”.

Miré bien la foto del perfil de tinder y lo confirmé, no lo podía creer: El destino me había encontrado en un taxi con un match de tinder. Tenía miedo, qué tal que no fuera el de la foto? o qué tal que yo no le gustara? pero no tenía sentido porque si somos match en tinder es porque yo le gusto, o al menos le gustaba. Haber estado con la cantidad de hombres con los que me he acostado me ha dado seguridad y confianza para insinuarme a los hombres que me gustan, además no perdía nada con intentarlo, pues lo peor que me podría pasar era que me sacara del taxi o me pegara.

Después de pensarlo por varios minutos gracias al tráfico de Bogotá acerqué mi mano a su cuerpo y la puse en su paquete. Se quedó quieto, actué por instinto, como un animal. #359 volteó a mirar y aunque extrañado no se resistió. Le agarré el paquete con más fuerza y no dejé de mirarlo, parecía que a #359 no le molestaba la idea y eso me tranquilizó. “Qué quieres hacer?”, me preguntó y yo le respondí “lo que tú quieras”.

En mi casa no se podía ese día así que #359 dijo que podíamos intentar hacerlo en su casa la cual quedaba en el trayecto hacia la mía. Llegamos a su conjunto y allí parqueó, subimos y antes de entrar #359 se aseguró que no hubiera nadie en el apartamento porque él vive con dos roommates. Lo tenía duro, lo único que quería en ese momento era tener la verga de #359 profundo dentro de mí. C

Cuando cerró la puerta de su cuarto con llave se volteó y me sonrió, me arrinconó hacia la esquina de su cama, me tomó del cuello con su mano y nos besamos. “Estás muy rico”, me dijo en voz baja. Le bajé la cremallera para admirar ese bulto que veía debajo de su jean y salió una verga venosa y grande, de más de 22cm y gruesa. Estaba dura y erecta, me la metí toda en mi boca. Rara vez siento esto pero podía sentir las venas de su inmensa verga la cual estaba tibia.

“Tienes condón?”, le pregunté ya que no me aguantaba más, necesitaba que me lo metiera. Buscó un condón en su mesa de noche y sacó un paquete nuevo de Today lubricado, mis favoritos. Se puso uno y se sentó en la cama, vi como esa hermosa verga venosa, gruesa y erecta sobresalía y se encontraba totalmente parada para mí, esperándome allí para que me sentara encima. Me senté sobre su verga mirando hacia los pies de #359, no hacia su cara como siempre lo hago. Me movía a mi antojo de abajo hacia arriba mientras #359 me tomaba de la espalda, definitivamente es una de las cabalgadas que más he disfrutado.

“Trágate esa verga!” me gritó y apenas lo hizo mi adrenalina se subió y lo cabalgué más rápido, la pasión y el deseo se apoderó de nosotros y #359 se paró con mi verga dentro para follarme contra su armario, tenía las palmas de mis manos sobre la puerta de su armario mientras #359 me cogía duro, teníamos la ropa puesta y eso me tenía muy excitado porque era algo diferente ya que siempre lo hago sin ropa.

Me volteó para ponerme sobre su cama y darme en 4, así me grabó con mi celular, todavía me puedo masturbar viendo ese video, oyendo mis gemidos y recordando la verga de #359 dentro de mí. “Oh si!” exclamó cuando se vino, sentí algo ligeramente caliente y una presión dentro de mí. Cuando lo sacó vi la leche colgando del condón y fue directo al baño para botarlo.

Nos reímos y le di un beso, estábamos asombrados que lo hubiéramos hecho ese día, dos extraños que se conocieron en un taxi, le conté lo de tinder y me contó que no se acordaba de mí y que admiraba mi memoria, también me dijo que ya no usa es aplicación. Fuimos de vuelta al taxi para llevarme a mi casa, le di 5,000 pesos de propina.


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