#362. El panameño de los pelos ricos en el pecho

Tenía planeado conocer las cintas costeras y el casco antiguo el primer día que llegué a ciudad de Panamá, sin embargo (y como en la mayoría de mis viajes) no visité nada ese primer día porque lo único que hice fue tener sexo. Ya tenía una verga esperándome antes de llegar al apartamento de Airbnb donde me iba a quedar, un apartamento para mi solo y con una habitación y una cama grande, lo necesario para entrar a todos los tipos que quisiera para tirar sin tener que pasar por la pena de atender todas las llamadas de la recepción para hacer seguir un hombre tras otro a mi habitación en un mismo día si me hubiera quedado en un hotel, ese es el problema de quedarme en hoteles cuando viajo y no puedo ser disimulado en ese aspecto.

El primer panameño lo tuve en mi cama sin siquiera saber dónde quedaba el baño o desempacar la maleta haha. Llegué directo a tener sexo. Este hombre estaba como Dios quiere: era lindo, medía 1,85, era moreno, tenía una barba bien definida, pecho velludo y tenía 25 años aunque sufre de alopecia. Lo único que no le abono era su personalidad. Es de esos fríos que va a lo que va y no se inmutan en preguntarle el nombre o la edad a uno. Sabía de antemano que #362 no tenía mucho tiempo, pero una cosa es estar de prisa y otra es ser un patan. #362 tenía las dos.

Su belleza física se vio nublada por su fría personalidad, me acostó en la cama sin preguntarme si quería mamárselo, simplemente sacó su verga que por cierto era bien grande y ya estaba dura y me tomó de la cabeza para chupársela, me tomaba y me movía de mi cabeza asu antojo con su verga dentro de mi boca. Mi cerebro quedó perplejo cuando se quitó la camiseta y pude ver su hermoso cuerpo de gym velludo, le chupé las tetillas y le besé el abdomen.

“Tienes condón?” Le pregunté porque sabía que no se podía demorar y quería que me lo metiera, pero #362 no había traído condón. Y yo menos tenía porque recién había llegado del aeropuerto. Mientras le pregunté esto #362 se estaba masturbando parado mientras yo estaba acostado en la cama con mis pies en el piso. Sin previo aviso se vino en mi, cayó semen en mis manos, mi pene y mi abdomen. Eso no me lo esperaba, que se viniera tan rápido y encima mío, pero me encantó sentir toda su leche cayendo a chorros, era abundante y caliente.

Apenas se vino se empezó a vestir rápidamente, le pregunté si se podía esperar un rato más mientras me masturbaba pero no le importó, como ya se había venido lo único que le importaba era irse. Se vistió muy rápido y se fue sin despedirse. Quedé iniciado, desnudo en la cama. Afortunadamente ya tenía otro pene esperándome.


Puntuación: 2 de 10

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