#364. Tirando en el parquedero del centro comercial

 

Cuando he culiado en carros lo he hecho en lugares oscuros, donde no transita mucha gente, pero el riesgo que tomé al tirar con#364 ese día en su carro fue muy alto.

Nos encontramos en las escaleras de baños del centro comercial plaza paitilla. #364 media 1,80, era moreno, de 28 años y se notaba que iba al gimnasio. Tenía una sonrisa grande y muy linda, cuando lo vi acercarse a mi se me paró de lo bueno que estaba. Cuando hablamos por el celular no sabía a dónde me iba a llevar, y vaya que fue un lugar bien único.

“Vamos a mi carro”, dijo apenas nos saludamos. Enseguida me asusté porque siempre me ha dado pavor hacerlo en un carro, además no sabía dónde estaba parqueado. Bajamos las escaleras y caminamos hasta el parqueadero.

Estaba asustado, nervioso, no quería hacerlo en un carro ese día porque no estaba en mi país. Me preocupaba si nos encontraban, si estuviera en Colombia no me hubiera preocupado, pero en Panamá no sabía qué le podían hacer a un extranjero que comete una falta, no podía darme el lujo de tener que decirle a mis papas que la policía me había descubierto teniendo sexo en un carro dentro de un parqueadero.

El lugar estaba callado, pero en cualquier momento podía llegar o salir una persona en su carro. #364 se veía tan calmado mientras caminábamos por el parqueadero, como si hubiera hecho eso mil veces. Llegamos a su carro, era un 5 puertas blanco moderno con los vidrios oscuros. El hecho que el carro tuviera los vidrios oscuros me tranquilizó un poco, sin embargo no dejaba de sentir miedo.

Me subí en el puesto del copiloto, no dejé de mirar hacia atrás los primeros minutos. Durante ese lapso tan corto se acercó una mujer qué pasó en frente del carro para entrar al suyo, otro carro parqueó al lado de nosotros y segundos después otro hombre se montó a su vehículo, el cual estaba a menos de 2 metros del de nosotros.

Habían pasado muchas personas cerca en tan poco tiempo, eso me asustó mucho y me hizo pensar que la situación era peligrosa. Pero un rasgo de mi personalidad es que me gustan los riesgos y la adrenalina que producen en mí hacen que me atreva y me emocione al tomarlos.

“Qué quieres hacer?” Me preguntó. “Quiero que me lo metas”, le respondí. Estaba loco, después de ese miedo que sentí dije una cosa que no hubiera dicho 5 minutos atrás, le pedí que hiciéramos lo más peligroso que podía hacer allí. Una mamada hubiera sido algo mucho más seguro y menos riesgoso, pero no quería perder la oportunidad de que un hombre tan guapo me cogiera.

Me pidió que echara la silla hacia atrás, y luego que se lo mamara. “Pero no me lo vas a meter?” Le dije preocupado pensando que no quería follarme, me aseguró que me lo iba a meter después que se lo chupara. Lo hice por menos de un minuto y enseguida me pidió que me bajara los pantalones. Me quité todo lo de abajo y puse la silla lo más atrás que pude, #364 se pasó de la silla del piloto a estar encima mío con una maniobra de movimientos incómodos para los dos. Finalmente lo tenía encima mío, listo para meterme su verga.

Se puso el condón y abrí mis piernas por completo hacia arriba, qué incomodo es hacerlo en un carro en el puesto del copiloto, es mucho más cómodo cuando uno no lo hace en los puestos de atrás, como siempre lo he hecho cuando tengo sexo en un carro.

Lo metió y me dolió, pero una vez tuve toda su verga en lo más profundo de mi ano todo cambió. Era excitante poder verle su cara, aunque la mayoría del tiempo su mirada estaba enfocada en mirar hacia atrás y asegurarse que nadie viniera. Le pedí que se quitara la camiseta pero no quiso, ahora que me pongo a pensar era lo mejor en caso que alguien nos viera.

Le toqué sus pectorales mientras me penetraba y levanté su camiseta mientras me lo metía para admirar su abdomen. Me agarré fuerte de su espalda y luego de su cuello, gemí en voz baja para no hacer bulla.

A medida que me follaba más tiempo dejó de preocuparse por lo que había afuera y su mirada dejó de estar enfocada en el paisaje de carros y concreto y se dirigió hacia mi, nos miramos el uno al otro y nos olvidamos del peligro que había afuera del carro donde cualquier persona podía vernos.

Gemí más duro y perdí el miedo a hacerlo más fuerte, nos olvidamos del lugar donde estábamos por completo y nos entregamos el uno al otro allí, en ese puesto de su carro. Empezó a ir más rápido y a gemir suave, sabía lo que iba a suceder. De repente empezó a ir más despacio y noté sudor en su frente. “Te viniste?” Le pregunté y asintió con la cabeza.

Sacó su pene y botó el condón usado en la parte de atrás. Volvió a su puesto y allí se puso los bóxers y sus pantalones, también me vestí pero insistió en que no me moviera mucho porque podía ser sospechoso. Nos vestimos dentro del carro, fue bastante incómodo por el espacio tan limitado que había. Mientras nos poníamos la ropa de nuevo una mujer pasó al lado pero no se dio cuenta de nada. #364 prendió el carro y lo movió dentro del parqueadero, me bajé primero del vehículo para no levantar sospechas. Nos despedimos con un apretón de manos y salí.

Al volver al centro comercial me sentí realizado y tranquilo que no teminé deportado o en una carcel ese día.


Puntuación: 10 de 10

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .