#368. El oso de Managua

Quedé de encontrarme con #368 en su oficina, tenía pensado no salir del hotel en todo el día pero se veía tan rico en las fotos que no pude resistir tomar un taxi para tirar con él. Me citó donde trabajaba, en un edificio al frente de la cinta costera. Pensé que íbamos a tener sexo en un cubículo del edifico donde trabajaba y eso me tenía muy excitado.

Para mi sorpresa cuando bajó me aclaró que no íbamos a tener sexo en su oficina, en realidad sólo quería que lo recogiera. #368 era un oso con una barba muy rica, tenía 30 años, medía 1,65m, era moreno y tenía los ojos negros y pelo corto y negro.

Fuimos caminando hasta su apartamento y en el camino me contó que era de Managua y se estaba quedando en una habitación que arrendó por Airbnb, le conté sobre mi desgracia que viví el primer día en Panamá con el apartamento que renté con esa página. Inicialmente íbamos a ir a mi hotel después que parara a hacer algo en su apartamento pero terminamos entrando a su habitación.

Quisiera entender cómo a tanta gente le gusta tener sexo con la luz apagada, en la oscuridad. La verdad a mí me gusta poder ver el cuerpo y el rostro de la otra persona, se me hace algo mucho más placentero e íntimo que culiar sin ver nada. #368 es de esos que les gusta tirar en la oscuridad completa, y eso es algo en lo que tuve que luchar durante nuestra sesión de sexo. Al principio sólo aceptó hacerlo con la luz apagada pero tiempo después lo convencí de prender la luz de su habitación.

Apenas apagó la luz me besó, da unos besos muy ricos con su lengua. Nos desnudamos y nos acostamos en el centro de su cama. “Quieres un macho?” me preguntó y me reí. #368 es todo un macho en la cama porque lo hace rudo y tiene un carácter muy fuerte en el sexo. Le gusta que se lo mamen por horas, si no fuera porque se cansó mi cuello podría habérselo mamado toda la noche sin que se aburriera, pues él estaba muy cómodo acostado disfrutando de su verga en mi boca y yo arrodillado entre sus piernas con mi cabeza moviéndose de arriba a abajo.

Me pidió que me acostara hacia abajo y se acostó encima mío, rozó la punta de su pene dentro de mí y me tocó decirle que no lo fuera a meter todo ya que estaba haciendo presión para meterlo todo a pelo. “Te puedo meter la puntica?” me preguntó y sólo lo dejé meter la punta, cada vez que intentaba meterlo más me movía para que no pudiera hacerlo. Al principio me hizo caso pero luego sentí como entró todo, hasta el fondo sin condón. “Qué hiciste?” le pregunté con rabia pero se sentía tan delicioso que después me resigné. Mientras se movía con su verga dentro de mí me besaba, no duró mucho tiempo con su pene dentro de mí y lo sacó.

Se puso el condón y me puse boca arriba con una almohada debajo de mi culo para que me penetrara en pollo asado, era delicioso verle los pelitos en su pecho de oso mientras nos mirábamos fijamente. Puso mis pies sobre sus hombros y así me dio sin compasión, lo peor era que no podía gemir porque en cualquier momento podía llegar la compañera de habitación. Cambiamos de posición y esta vez me dio en cuatro y luego acostados boca abajo. “Tienes un culito muy rico” me repitió varias veces y cada vez que me lo decía yo le respondía que me lo hacía muy rico.

Finalmente accedió a que prendiera la luz y me puse en 4 sobre un sillón grande que había al lado de su cama, ahí me dio muy duro y no pude evitar gemir en voz baja, me empezó a doler hasta que se sentó y lo cabalgué con mi espalda hacia él. Luego me paró del sofá y puse mis rodillas sobre el borde de su cama, me agarró fuerte de la cintura y se empezó a mover muy fuerte y rápido, lo hicimos parados y se escuchaba el sonido de mis nalgas chocar contra su cintura, para ese momento ya me sentía muy cansado, llevábamos más de dos horas teniendo sexo.

Finalmente se volvió a acostar en su cama donde se lo mamé hasta que se vino en mi boca, pude probar algo de su semen, no tenía sabor pero estaba caliente. Hay días que tengo ganas de tragar leche y otros en los que sólo prefiero verla, ese día era de los que no quería tragar semen sino verlo. Me masturbé mientras le besaba las tetillas y luego me vestí, salimos con cuidado de su habitación porque existía la posibilidad que su roommate estuviera pero no estaba. Salí del edificio y me subí en el uber camino al hotel.


Puntuación: 8 de 10

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .