#373. El que trabaja de call center en Claro

A pesar de que #373 es una de las personas más tímidas e inseguras de mi lista de Excel, está entre los mejores besadores. Tiene 21 años, mide 1,60m, es blanco, de ojos café claro, con pelo castaño largo y ondulado.

Su forma de hablar era algo extraña, me recuerda a un niño chiquito. Se disculpó por llegar tarde y apenas cerré la puerta de la habitación me tomó del culo y me dio un beso. Fue un beso largo y lleno de mucha saliva donde nuestras dos lenguas se unieron para no querer separarase durante todo nuestro encuentro.

Lo único malo al principio de #373 era que había caminado bastante para llegar a mi casa, por lo que olía bastante a sudor. De hecho, su olor a sudor era tan fuerte que mi cubrelecho y mi almohada quedaron impregnados de este olor. El asco por su olor se convertió en excitación poco tiempo después de besarnos por primera vez.

Le quité la camiseta y pude ver su lindo cuerpo joven y los vellos en su pecho que parecían vellos de pubertad. Se bajó los pantalones y cuando le chupé su pene pude sentir un leve sabor a orina. Afortunadamente esto es algo que rara vez me pasa, pero el pene de #373 sabía a chichi. Con unas cuantas chupadas el sabor de quitó y pude disfrutar de su pene en mi boca.

Nos acostamos, él se puso encima mío. Continuamos el beso que habíamos empezado: #373 jugaba con sus dientes, su lengua, sus labios, estimulando todos los puntos sensibles de mi boca. Mientras nos besábamos lo tomaba de la nuca con mi mano y mi brazo mientras él estimulaba su miembro moviéndose se arriba a abajo contra mi abdomen.

Llegó el momento de la penetración, lo hicimos en la misma posición. Se puso el condón y levanté mis piernas. Me penetró y se empezó a mover suave, a un ritmo constante. Gemí fuerte, por lo que mis gemidos no estaban sincronizados con sus suaves movimientos. Mientras me cogía le agarraba las nalgas peludas y se sentía muy bien poder hacerlo mientras disfrutaba de su pene dentro de mi culo. Sin presentirlo y sin percatarme segundos después de haberlo metido dijo en voz baja: “me vine”. No me di cuenta, lo supe porque me lo dijo, y usualmente me doy cuenta por los gestos y los gemidos de los activos cuando no me avisan.

Pude ver que se había venido cuando saqué el condón y vi la leche colgando y boté el condón en el inodoro. Cuando volví del baño #373 estaba acostado sobre mi almohada, me pidió un beso y se lo di, pero por alguna razón no quería estar más tiempo con él. Olía bastante a sudor y ese olor me volvió a causar asco, además estaba cansado.

Hablamos un rato en mi cama desnudos, me contó que trabajaba de call center en claro y que esa semana de iba a mudar. Parecía que quería volver a tener sexo conmigo pero para mi había sido suficiente. Me vestí para que no se quedara desnudo en mi cuarto y se fuera, parece que entendió mi mensaje y se fue poco tiempo después.

Al llegar a su casa me agradeció y me dijo que yo le gustaba mucho. Días después me escribió unas palabras que me parecieron lindas y a la vez cursis. Le agradecí pero me respondió con un mensaje que quería volver a verme, lo dejé en visto. Me volvió a escribir después pero no quise ilusionarlo, así que lo bloqueé.


Puntuación: 8 de 10

 

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