#379. El roquero

 

#379 me había enviado unas fotos de su cara que me gustaron mucho. Era bisexual y tenía una barba muy sexy. Lo que más me gustaba de él es que era muy amigable cuando hablamos por el celular.

Un día estaba aburrido en la casa y lo invité. Mi primera impresión de #379 cuando nos vimos confirmó lo que pensé cuando hablábamos por el celular: es alguien masculino, amigable, social y muy sonriente, alguien con el que podía tener una buena conversación como preámbulo para un buen sexo.

Sentados en mi cama me dijo que le parecía lindo, y a mi me gustaba mucho su personalidad y su barba, mientras tanto esperaba con ansias poder probar su verga. Me contó que le gustaba el rock y el metal y que incluso ha tocado en rock al parque. También me habló sobre las novias que ha tenido y el cambio que tuvo que enfrentar al tener que cortar su pelo y cambiar su forma de vestir oscuran y metalera para ser aceptado en su universidad.

#379 había leído mi diario y estaba muy interesado en saber sobre mi vida como una “celebridad” de internet. Me da risa cuando se refieren a mi como alguien “famoso” porque siento que lo que hago se aleja demasiado de lo que conozco como una “celebridad”, además la atención que he recibido es algo que nunca me imaginé tener hace 4 meses y a la que todavía no me acostumbro. Con él sentí la confianza de contarle cosas muy íntimas sobre mi vida más allá de este blog. Me habló sobre el sexo con exnovias y que una vez que tuvo el susto de la vida porque pensó que había dejado embarazada a una ex.

Le inquietaba que no me guste repetir y eso es algo que me confirmó que había leído muy bien mi diario, pero le hice saber que he repetido, aunque ha sido pocas veces, y solo ha sido con mis mejores polvos.

Recibió una llamada y apenas colgó me dio un beso, luego se puso de pie para que se lo mamara. Tiene un cuerpo grueso rico y le besé las tetillas. Cuando se quitó los pantalones vi su gran arma: tiene una verga gruesa y larga, sabía que iba a doler. Intenté dar la mejor mamada que pude porque una vez que publicó algo donde se quejaba que habían pasivos que no lo sabían mamar.

Creo que lo hice muy bien porque sólo escuché gemidos de placer por parte de él, también decía cosas como: “qué rico”, “así, uff”. Incluso le pregunté si lo estaba haciendo bien y con su cara de placer me demostró que lo estaba disfrutando mucho. “Lo mamas delicioso” me dijo antes que se pusiera el condón para penetrarme.

Me pidió que me pusiera en 4 y antes que ingresara su pene en mi ano apliqué suficiente crema para lubricar. Su pene es muy grueso y por eso me dolió mucho al principio. Me tomó un buen tiempo en acostumbrarme a su enorme verga y empezar a disfrutarlo pero lo mueve tan rico que segundos después estaba gimiendo duro.

#379 me penetraba fuerte y eso es algo que no todos saben hacer. Lo hicimos en todas las posiciones: en 4, en pollo asado, lo cabalgué y también me lo hizo en cucharita. Mientras me follaba en pollo asado vi un gesto extraño en él, sentí que empezó a ir más despacio pero no creía que se hubiera venido. “Qué pasó?”, le pregunté. “Casi me vengo”, me respondió. Noté que todavía no se quería venir y sacó su pene y se quitó el condón.

Me acosté boca abajo y empezó a rozar su glande contra mi ano, era una sensación de placer indescriptible lo que sentí en ese momento. Era un maestro jugando con la punta de su verga y mi culo, sentí presión como si quisiera meter su pene sin condón pero no lo hizo. “Puedo meter la puntica?” Me preguntó y estaba tan excitado que lo dejé. Era delicioso sentir mi culo mojado y su verga húmeda entrar un poco y luego salir por completo.

Mientras jugaba con la punta de su verga me hizo saber lo mucho que le gustaba mi ano: “que delicia de culo tienes”, “que rico seria metértelo a pelo” “tienes un culo hermoso”. Sus palabras me pusieron más duro hasta que no aguantó y mientras tenía la punta de su verga en mi culo me preguntó: “te puedo follar a pelo?” Le dije que si, estaba muy excitado.

Lo que siguió fue una serie de contracciones, gemidos y mucho placer al sentir su pene dentro de mi. Estaba mojado por dentro y su verga se movía a toda dentro de mi. “Quiero tu leche dentro! Quiero que me preñes!” Le grité entre mis gemidos de placer esperando que eyaculara dentro, me tenía tan duro y tan arrecho que lo único que quería en ese momento era que me preñara.

Se empezó a mover más rápido y su respiración aumentó, volteé mi cabeza hacia él porque me encantaba verle su cara de placer y supe cuando me preñó por sus gestos orgásmicos, #379 me dio una de las más grandes satisfacciones de todas al venirse dentro de mí.

Nos bañamos y mientras tanto nos besamos bajo el agua, cuando volvimos a mi cama me masturbé besando sus tetillas. Estar con #379 me recordó lo mucho que me puede hacer disfrutar un hombre que sonríe.


Puntuación: 10 de 10

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