#381. El paisa turista de la barba gruesa

#381 estaba de visita en Bogotá y no sabía ubicarse muy bien pero supo llegar en taxi a mi casa. Quería comérmelo de nada más ver las fotos que me envió: tenía un bronceado perfecto, un cuerpo de gym y una barba gruesa y larga.

Sentados en mi cama me contó que estaba de vacaciones y que había venido a Bogotá a hacer unas vueltas antes de irse para Aruba. Mientras me hablaba yo sólo podía pensar en el lindo cuerpo que debía haber debajo de esa camiseta que traía. #381 fue quien dio el primer paso cuando se acercó y me dio un beso que nunca olvidaré. Nos acostamos y se quitó la camiseta, pude ver el lindo cuerpo grueso que tenía aunque noté que su abdomen era algo particular, el cual no era feo pero parecía como si le hubieran hecho algún procedimiento para aplanarlo.

Nos desnudamos rápido, y nos dimos unos besos donde nos comimos la boca el uno al otro, estábamos consumidos por el deseo, era un sentimiento extraño que rara vez siento pero la pasión y la conexión que que sentí con #381 rara vez la siento con alguien. Nos besábamos y nos tocábamos como animales en celo, mientras #381 estaba encima mío le agarraba la espalda con fuerza hasta que bajaba hasta sus las nalgas y las apretaba con las palmas de mi mano. No recuerdo habérselo mamado pero debí haberlo hecho en algún punto. Sabía que nuestros orgasmos iban a llegar en poco tiempo y así fue, no porque el sexo fuera malo, sino todo lo contrario.

Estábamos tan arrechos que no esperamos mucho tiempo a que me lo metiera. Me acosté boca arriba y puse una almohada debajo de mi culo mientras #381 se ponía el condón. Cerré los ojos para que no me doliera pero no sentí dolor porque #381 me tenía muy excitado. Cuando abrí los ojos él estaba introduciendo su gran verga en mi culo. Primero jugó con la punta de arriba a abajo a la entrada de mi ano pero con un gran empujón lo tuve todo dentro.

Mi culo estaba completamente lleno de verga, #381 dejó su pene dentro por unos segundos hasta que lo sacó todo y luego volvió a meterlo por completo. Después de hacerlo 3 veces empezó a cogerme a toda velocidad, no podía creer lo rico que se sentía. Le pregunté si podía bajar mis piernas y agarró mis rodillas con sus manos mientras tenía su verga clavándome.

#381 subió su pecho y siguió clavándome muy rico mientras sostenía mis piernas con sus brazos, me hacía gemir tan duro como podía. Mientras me daba verga muy agitado me dijo en voz baja “Quiere la leche?”. Y yo le respondí: “Sí por favor!” en un tono de súplica. Solo fue cuestión de segundos para que #381 llegara al orgasmo, un orgasmo que estoy seguro que disfrutó como nunca porque después de venirse me contó que llevaba más de un mes sin tener sexo, además su expresión y sus gemidos fueron bien notorios.

Sacó su verga con la leche colgando del condón usado, no hay nada más excitante que ver la leche que ordeño con mi culo. Quedamos muy cansados. Estando desnudos en mi cama después de tanto ajetreo nos acostamos mirando hacia el techo, me dijo que vive en el barrio Laureles de Medellín y que quiere verme cuando vuelva a Medellín. Antes de irse me pidió que le ayudara para decirle cómo irse en bus al centro porque tenía que hacer algo allí. Le di las indicaciones y sólo espero que no se haya perdido.


Puntuación: 9 de 10

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