#382. El arquitecto de cabinas de la 57

La tarde que estuve con #382 fui a cabinas de la 57* después de enterarme que el que me iba a coger en su casa esa tarde no podía por un problema que se le presentó. Lo anterior significa que #382 inicialmente no iba a ser el #382 de este diario. No me gusta mucho ir a cabinas o saunas pero por cuestiones del destino ese día terminé yendo a las cabinas. *Publicidad política no pagada para cabinas de la 57. XD

Hacía meses no volvía a un lugar de ese tipo, se me había olvidado el olor tan particular que tiene: entre calor humano y ambientador barato. Los pasillos angostos y la luz tenue permitían que los que caminaban allí me manoseran sin poder evitarlo. En realidad las veces que he ido a cabinas o saunas me recuerdan la sensación tan poderosa de sentirme deseado, y ese día recordé lo bien que se siente ser morboseado y observado.

Las miradas, los manoseos, y las veces que me llevaban a una esquina para besarme me subían el ego y me dejaba llevar por el deseo del otro que terminaba en una follada o una buena mamada. Caminando por los pasillos vi a #382 pasar en su camiseta de estampado raro pero no le hablé, e intenté no mirarlo mucho para que no se fijara que lo estaba viendo.

#382 era alto, despeinado, blanco y tenía una cara muy linda, era sin duda el más lindo del lugar. Pero como siempre, el orgullo me invadió y ese día no me le insinué a nadie, fueron los demás, por lo que al final fue #382 quien no se pudo resistir a estar conmigo.

Entré al cuarto oscuro y reconocí que habían cambiado de lugar la colchoneta de cuero negro en la que me acosté varias veces para que me metieran muchos penes, uno tras otro. Recordé las veces que era el único desnudo y el único que hacía más ruido que la canción que sonaba en el lugar con mis gemidos mientras habían tipos haciendo fila para metérmelo y el resto se peleaba por un lugar cerca a mí para verme follar.

Un hombre de unos 27 años se paró en frente mío mientras estaba sentado en la colchoneta y se empezó a tocar el pantalón mientras me miraba fijamente. Estaba bueno pero no hice nada hasta que él sacó su verga y acercó su brazo hacia mí para que se lo mamara. Se lo chupé y le puse dura la verga en segundos, en ese momento le pregunté: “Quieres metérmelo?” y me respondió:”Uff que rico”. Sacó un condón de su bolsillo y levanté las piernas para que me penetrara.

El tipo hizo un intento de apuntar a mi hueco ya que el lugar estaba oscuro y le atinó muy bien. Su verga entró rozando mi ano despacio como se lo pedí hasta que me lo metió todo. De ahí en adelante sentí sus movimientos arrechantes y su respiración rápida, hacía mucho tiempo nadie me cogía en esa colchoneta. Como estar viviendo un dejavu al rededor mío se hicieron más hombres que se empezaron a masturbar mientras nos veían follar, entre ellos había un tipo con una camisa blanca y corbata que me pareció lindo y pensé “ese es el que quiero que me lo meta después de este”. El que me estaba cogiendo se vino dentro y botó el condón en la esquina.

Miré fijamente al hombre de camisa blanca con corbata que me gustaba mientras seguía con las piernas abiertas para provocarlo y en cuestión de segundos se acercó. Sin preguntarme intentó penetrarme sin condón y le di uno para que se lo pusiera. Le jalé el pelo mientras me cogía, me lo hizo muy rico y minutos después sentí cuando se vino.

Había un tipo de camisa con rayas blancas y azules que llevaba tiempo viéndome y se acercó para que se lo mamara. Para ese momento estaba muy arrecho y se lo mamé como actor porno, tuve mucha presión de hacerlo bien porque habían otros manes viéndome. “Se deja clavar?” me preguntó y le dije que sí. Me acosté boca arriba para que todos me vieran y abrí mis piernas para dejar ingresar el pene del tercero de ese día.

Gemí duro, me excitaba mucho que los demás estuvieran viéndonos, entre ellos mismos se esforzaban para tener el mejor puesto para ver la faena. Sentí como esa verga entraba y salía toda duro y sin compasión, creo que en algún punto mis gemidos pasaron a ser gritos. El man se vino y le quité el condón usado, vi la leche colgando y lo dejé a un lado.

Estaba cansado pero quería más verga, continué con mi estrategia de quedarme desnudo mostrando el culo y se me acercó el cuarto de ese día. Un hombre de unos 25 años, delgado, mono y de ojos claros. Le agarré la camiseta y me puse en 4 para mamárselo. mientras lo hacía movía mi culo de abajo hacia arriba para provocarlo y excitar a los que estaban viendo, le di un condón y se lo puso. Me folló en 4, para ese entonces ya había más gente viéndonos y eso me puso muy caliente. Mientras me follaba habían dos más tocándome el cuerpo y se lo empecé a mamar a un pollo, de repente tenía una verga en el culo y otra en la boca.

El que me estaba cogiendo sacó su pene, creo que no se vino. Quedé desnudo y me sentí raro porque todavía habían tipos mirándome pero no me gustaban, así que me vestí. Entré a un cuarto pequeño de al lado y ahí se lo mamé a otro man que me gustaba, me acosté en la camilla pero al tipo no se le paró. Sin embargo, mientras esperaba a que se le pusiera duro vi alguien por el glory hole mirándome con la verga afuera y completamente dura.

Me aburrí y el que no se le paró salío del cuarto, me agaché para mirarle la cara al que me estaba provocando con su verga por el glory hole y para mi fortuna y sorpresa era el joven lindo de estampado raro que me había gustado, quien se convertiría en #382 ese día. Se lo empecé a mamar y luego le pregunté si podía ir a su cabina y me invitó.

Entré a su cabina y ahí me senté en sus piernas, mientras lo miraba me dijo “Qué lindo” y me puse rojo, le dije que también me parecía muy lindo y le pregunté por qué no se me había acercado antes. Me agaché para mamárselo, #382 es bien dotado y tiene una verga hermosa, grande, larga y gruesa. “Qué rico” decía mientras se lo chupaba y saber que le gustaba me excitaba mucho. Me moría de las ganas por tener su verga dentro de mi culo y le pregunté si quería tirar. Desafortunadamente su respuesta me dejó iniciado porque me contó que no le gusta tener sexo en las cabinas, sino que prefiere tener solo morbo en ese tipo de lugares.

Me decepcioné y me interrumpió diciendo: “Pero vengo muy seguido aquí”,  y le conté que yo no. “Quiero que me lo metas, cuándo puedes?” le pregunté. Quedamos de vernos otro día para tirar en una cama como Dios manda. Tenía tantas ganas de tener su verga en mi culo que me senté encima de él mientras teníamos los pantalones abajo y jugué con su verga y mi ano, me movía como si lo estuviera cabalgando y eso es lo más cerca que estuve de disfrutar de su verga dentro de mi culo ese día, pero sé que pronto cumpliré ese deseo.

Volví a masturbarlo y a mamárselo, mientras se lo chupaba sentí semen caliente en mi boca pero después me enteré que sólo era su precum. Y debío ser precum porque lo viscoso y caliente que sentí en mi boca fue algo mínimo en comparación una descarga normal, pensé que #382 se había venido muy poco. Segundos después que alejé mi cara porque pensé que ya se había venido vi varios chorros de semen salir como volcán de su verga todavía dura, me dio rabia no haber tenido su pene dentro de mi boca en ese momento para saborear la explosión de leche caliente en mi paladar.

Al salir le pedí el whatsapp y me lo dio, debo escribirle pronto para agendar la culiada que quedó pendiente.


Puntuación: 7 de 10 

 

 

 

 

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