#385. El casado infiel

Lo hicimos en su cama matrimonial, en la cama donde tiene sexo con su esposa cada semana. No hay nada más arrechante que hacerlo con un casado y saber que le está siendo infiel a su esposa conmigo. Me sentí algo mal por su mujer al salir de su apartamento pero sin embargo haberme acostado con el casado es algo que todavía me excita.

En semana santa me invitó a su apartamento porque su esposa y su hijo se habían ido de viaje con sus suegros y él se había tenido que quedar por cuestiones de trabajo, lo pensé bastante porque tiene esposa pero el haber oído su voz varonil cuando hablamos por celular me convenció para ir.

Estaba nervioso y excitado al mismo tiempo. #385 tiene 33 años, lleva 7 años casado con su actual esposa y tienen un niño de 6 años. Por las fotos que vi es igualito a su papá. #385 se considera un “hetero curioso” que le gustan los “pollos de culito blanco”, según lo que me dijo esa tarde en su cama. Hablamos muy poco, es un hombre serio que no le gusta hablar de su vida personal.

Toqué la puerta y abrió #385, me dio la mano y me hizo seguir. Debe medir 1,85m, es blanco, de ojos café, pelo negro, barba corta, tiene un mentón muy masculino y una voz de casado que me puso duro desde el primer momento que lo oí hablar. Entramos a su habitación y vi una cama matrimonial destendida, noté cuál era la mesa de noche de su esposa porque había maquillaje, una crema de cuerpo y una plancha para el pelo.

Había puesta una película porno y eso me puso aún más caliente. No pudimos evitarlo y empezamos a besarnos mientras me quitaba la ropa. Le quité la camisa y me arrechó mucho ver su pecho, era grande y muy masculino. Pronto estábamos desnudos los dos. Me acurruqué al lado de él y le agarré su verga, era una verga larga como de 21cm y gruesa, al principio era delgada pero con neustros besos se volvió más grande hasta que alcanzó su máximo tamaño.

Empecé a mamárselo mientras le hacía la paja con mi mano, intenté metérmela toda pero era muy grande. Luego me movió el cuerpo e hicimos el 69: yo le chupaba la verga y él me chupaba mi culo. Después de 10 minutos me dijo que me pusiera en 4. No sabía qué iba a hacer. Abrió mis nalgas con sus manos y metió su lengua lo más profundo que pudo dentro de mi ano, se sentía fantástico. Así lo hizo durante varios minutos mientras me masturbaba, finalmente le dije que estaba listo para que me penetrara.

Me puse boca arriba y #384 se puso un condón, aplicó lubricante en la punta de sus dedos. Metió su dedo en mi culo para lubricarme. Luego agarró mis pies y los puso encima de sus hombros.  Puso la cabeza de su verga contra mi recto y empezó a empujar. Sentí cómo se resbalaba por dentro y y era un sensación deliciosa. Lo empujó despacio pero sólamente hasta la mitad. Lo movió hacia afuera hasta que su cabeza quedó en la entrada de mi ano. Lo volvió a meter hasta la mitad y allí dejó su pene por uno tiempo quieto para no venirse, luego lo sacó todo hasta que estuvo de nuevo completamente dentro de mí. Se acostó encima mío con todo su peso y empezó a meterlo y a sacarlo.

Lo hizo despacio al principio y luego aumentó su ritmo para darme duro y rápido, me sorprendió intentando meter su lengua en mi boca. En cambio le di un beso y lo tomé del cuello para seguirnos besando. Sentí su aliento rico en mi cara, no quería que ese momento se acabara.

Finalmente me puse en 4, mientras me cogía decía cosas como: “Oh si!”, “Dame pene!”, no me di cuenta de lo duro que estaba gimiendo hasta que me dijo en voz baja: “no hagas tanta bulla que en las paredes se escucha”. De ahí en adelante gemí más suave pero no paré de hacerlo, mordí una almohada para intentar no hacer ruido.

Cuando estaba a punto de venirse, me gritó “Voltéate!”, sacó su verga de mi culo y se quitó el condón, me tomó de la cabeza, puso su pene en mi boca y sentí su descarga de semen caliente y abundante llenar mi boca. Me tragué la mayoría, pero una parte se regó por mi cara. Me encantó el sabor de su leche y lo caliente que estaba, me limpié el semen que resbalaba por mi mentón y lo llevé a mi lengua para saborear las últimas gotas de su leche.

#385 es un hombre de pocas palabras, en verdad es un hombre muy serio. Después de terminar me alcanzó un rollo de papel higiénico para que me limpiara el semen que había quedado en mi cara. Antes de irme me dio una palmada en el culo y me dijo: “Gracias por venir” y me dio la mano.


Puntuación: 10 de 10

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