#392. El casado de la argolla dorada

Había hablado con varios hombres en grindr que querían cogerme pero sólo podían en horas de la noche, de esos muy pocos estaban dispuestos a pegarse la “escapada” del trabajo en horario de oficina para tener sexo conmigo. #392 era uno de esos pocos.

“Pero no me puedo demorar”, me escribió antes de salir de su oficina. Le pedí que comprara condones porque se me habían acabado y a los pocos minutos sonó el citófono anunciando la llegada de #392. Mi primera impresión al verlo fue que se veía mejor en persona, además aparentaba ser más joven. Medía 1,65, era blanco, de ojos verdes y cara redonda. Debía rondar los 30 años y ya sufría de caída del pelo, apenas podía ver su calva en la coronilla.

Se veía nervioso, pude presentir que tener sexo con un recién conocido era algo que rara vez o nunca hacía, pero también sentí su arrechera por la forma como me miró de pies a cabeza después de darnos la mano. Me sentí morboseado con su mirada arrechante y lo hice seguir a mi habitación de inmediato.  Me senté en la cama y le pedí que se pusiera cómodo, su afán por estar volado de la oficina hizo que diéramos inicio a lo que había ido #392 sin rodeos.

Desde el principio me dejó claro que no le gustaba besar, y eso es algo que respeto mucho cuando lo dicen. No todos besan a cualquiera, unos necesitan tener una conexión muy fuerte o no lo hacen en la primera sesión de sexo. Personalmente creo que depende mucho de la conexión, y me siento identificado porque con los primeros de mi lista no me gustaba besar tampoco.

Nos desvestimos y pude ver su cuerpo delgado y blanco, me imaginé teniéndolo encima con su pene dentro. Tenía una verga de tamaño promedio y se la chupé un rato hasta que se puso dura como una roca, lista para ingresar por mi ano. Interrumpió el momento para buscar los condones que había comprado, sacó una bolsa de Carulla con unos Today lubricados. Se lo puso y se lo chupé con el condón puesto antes de penetrarme.

Quise que me follara en pollo asado pero me dio a entender que no es su posición favorita, no duró más de 30 segundos en esta posición y luego me pidió que me pusiera en 4. Debo admitir que usualmente esta posición la disfruto menos que misionero, pero este hombre me supo dar como muy pocos en 4. Está dentro de mi top 5 de los mejores que me han dado en 4. La forma como me tomaba de la cadera, lo duro que me daba pero al mismo tiempo sin causar dolor, y el ritmo perfecto que difícilmente un activo puede alcanzar.

De vez en cuando volteaba mi cabeza para ver su cara, y esa es una de las razones principales por las cuales no disfruto tanto cuando me follan en 4, porque uno no puede ver la cara de placer del otro. Agarré su espalda con mi brazo derecho mientras lo miraba en una posición incómoda para mí con tal de poder verlo. Duró el tiempo perfecto cogiéndome hasta que se vino. Lo supe porque se quedó quieto y lo confirmé cuando le pregunté.

Creo que de haber sabido la historia detrás de #392 hasta antes de ese momento, mi experiencia con él hubiera sido mucho más llena de morbo.

“Puedo venir en la noche y lo hacemos con más calma?” me preguntó. Al parecer #392 quedó muy contento con el sexo que tuvimos y quiso repetir ese mismo día.

“No puedo, mis papás están a esa hora aquí” le dije y enseguida le pregunté. “Y en tu casa no se puede? Con quien vives?”

Respondió: “Con mi esposa, soy casado”. No le creí en ese momento, a pesar que por su personalidad podía predecir que era bisexual.

“Mira mi argolla”, me dijo mostrándome su dedo anular en el cual tenía puesto una argolla dorada. En ese momento confirmé que era casado y me dispuse a hacerle un par de preguntas relacionadas con su papel como casado. Me dijo que lleva 2 años de casado, que  tiene sexo con su esposa una vez a la semana en promedio y que se protegen con pastillas porque no planean tener hijos en ese momento.

Me sorprendió saberlo en ese momento. Cómo rayos no me di cuenta de su anillo? Aunque a decir verdad, no soy de los que se da cuenta de muchos detalles. Me sorprendió saber que lo había acabado de hacer con un casado infiel, cómo me hubiera gustado saberlo antes de tirar con él, el sexo hubiera sido más interesante.

Le di mi whastapp y le dije que si quería volver que me avisara durante el día, pensé que volvería a verlo en esos días, pero lo que no sabía es que iba a ser el último con el que iba a tener sexo en meses.


Puntuación: 7 de 10

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