#398. El que me folló en frente de todos en la silla de playa

Había acabado de estar con #397 y subí al segundo piso para entrar al sauna. Me senté en una esquina y divisé al otro hombre que me había gustado aparte de #397 y quien se convertiría en #398: un hombre blanco, alto, con barba, un cuerpo tonificado y unos abdominales bien trabajados.

#398 estaba conversando con el flaco feo con quien ede S.T. había estado coqueteando en el cuarto de vapor mientras yo tenía el pene de #397 entrando y saliendo de mi culo.

En ese momento entró S.T y se sentó al lado mío. Los dos mirábamos hacia donde #398 y el flaco estaba sentados. En ese momento las parejas estaban a punto de cambiar. #398 y el flaco se pararon y se acercaron al banco donde S.T. y yo estábamos sentados. #398 se paró en frente mío para que se lo mamara y el flaco se paró en frente de S.T. para que le hiciera lo mismo.

Al principio, el pene de #398 estaba pequeño pero en cuestión de segundos se lo puse duro. Tomó mi cabeza para moverme hacia adelante y atrás con su pene en lo profundo de mi garganta. “Qué rico me lo mamas”, “lo chupas delicioso” me repetía #398 alabando la forma como se lo mamaba.

Cuando me dicen que lo mamo rico tengo una presión muy grande por hacerlo mejor. Le encantaba que jugara con mi lengua y su glande mientras me metía toda su verga en mi boca.

“Quiéres metérmelo?”, le pregunté y respondió que sí con una mirada demasiado arrechante. Lo tomé de la mano y lo llevé a la banca donde #398 había estado sentado conversando con el flaco cuando entré al sauna. Se puso el condón, me acosté boca arriba y abrí las piernas para que me penetrara.

Intentó metérmelo pero estábamos muy incómodos, la banca de madera estaba muy resbalosa por la humedad del sauna y aunque era ancha, era demasiado angosta y estaba pegada contra la pared, lo cual no habría permitido que #398 y yo pudiéramos follar en forma.

Me acordé del lugar que había también en el segundo piso con muchas sillas de playa, de esas donde se broncea la gente. Le dije que me siguiera y salimos del sauna hacia el lugar. Caminé ansioso, excitado y con afán porque quería tener el pene de #398 dentro de mí.

Entramos al lugar lleno de sillas de playa y me senté en la primera que vi para volvérselo a mamar. #398 me repetía lo mucho que le gustaba como se lo chupaba, su pene estaba muy lubricado. Llegó el momento tan esperado y que había tenido que interrumpir en el sauna para estar más cómodos. Me acosté boca arriba en la silla de playa y abrí mis piernas para que #398 me ayudara a ponerlas sobre sus hombros.

“Métemelo despacio” le pedí porque su verga era grande y podía doler. Afortunadamente no me dolió y en segundos estaba gimiendo como puta. #398 me miraba fijamente de la forma más arrechante, con esa mirada con la que uno se puede venir sin tocarse, y aunque estaba a punto no quería todavía.

Lo más excitante era sentir caer las gotas sobre mi piel que emanaban de su pecho, su pelo y su frente. No sé si era su sudor o agua por haber estado tanto tiempo en el sauna. Me cansé y le pregunté si podía bajar las piernas, las entrelacé con su espalda, como abrazándolo con mis piernas.

Me agarré de su cuello y dejé que me follara duro mientras nos mirábamos el uno al otro, con nuestras miradas de placer mutuo. Por un momento ignoré por completo lo que estaba sucediendo al rededor de nosotros: volteé a mirar y había muchos tipos masturbándose mientras nos veían tirar. Dentro de los que estaban allí, vi a S.T. y a #397, quien también era un arrecho espectador.

Predije el orgasmo de #398 al sentir el aumento en su ritmo y su respiración, fue un momento único contemplar su cara cuando llegó al momento máximo del clímax dentro de mí. Quise venirme pero primero debía admirar su leche, así que le pedí que sacara su pene de mi culo y jalé el condón usado. Lo sostuve y pude sentir el peso de su semen, contemplé el condón y la leche por unos segundos, luego lo boté al piso para venirme.

Se acabó el espectáculo y todos se fueron. Quedó un tipo que quería cogerme pero le hice entender que no quería mas penes por ese día. #398 y yo nos quedamos hablando solos sentados en la silla de playa donde habíamos tirado. Me repitió lo rico que lo mamaba y que lo hacía muy bien. La conversación post-sexo no duró mucho y después de un silencio incómodo durante el cual no supe qué decir, volteé mi mirada hacia la izquierda insinuando que no quería seguir hablando. Aunque #398 parecía interesado en seguir hablando conmigo, yo no quería. Finalmente se paró y se despidió con un apretón de manos.

S.T y yo salimos al mismo tiempo del sauna y al despedirme le agradecí por la invitación.  #397 y #398 me recuerdan a S.T porque de no haber sido por él, nunca habría estado con ellos. Días después, cuando S.T. estaba de vuelta en México me escribió que se arrepentía de no haber hecho nada conmigo porque pensó que no me gustaba. #398 no me parecía feo después de todo y si me hubiera pedido culo, se lo hubiera dado.


Puntuación: 9 de 10

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