#399. El vecino de #alguien de mi lista de excel

El cielo bogotano estaba oscuro, y a pesar que sólo eran las 4 de la tarde parecían las 6:30pm. Iba camino a mi casa y sólo quería llegar a cambiarme porque me había mojado con la lluvia de ese día cuando recibí un mensaje de alguien de grindr que estaba muy bueno pero nunca habíamos podido concretar nada. Su nombre de perfil decía “activo”, tenía 25 años y su foto parecía falsa pero confirmé que era real cuando me envió su perfil de instagram.

Fue un encuentro planeado 20 minutos antes de vernos. Resulta que #399 vive en un edificio que queda al lado de alguien que hace parte de mi lista en excel. Vive en un barrio al norte de Bogotá donde las carreras, las calles y las diagonales no tienen mucho sentido y uno se puede perder fácilmente. O no sé si es porque siempre he sido muy malo para ubicarme. Afortunadamente vivo en la era de waze y google maps, además yo ya había ido y tenía idea dónde era.

Me anuncié en la portería y me hizo seguir. Entrando al ascensor venía una abuelita con su nieto de unos 6 años corriendo para que no se cerrara el ascensor, lo sostuve para que no se cerrara. Lo que experimenté en ese ascensor fue algo que nunca se me había pasado por la cabeza antes. La ternura del niño y su abuela me recordó cuando mi abuelita me recogía en el jardín y me llevaba a su casa donde luego mis papás me recogían en la noche. Qué decepcionada estaría ella de saber en qué se convirtió el nieto a quien consintió y quiso tanto cuando niño.

La ternura de la abuela y el niño se mezcló con un flashback de todos los ascensores que he tenido que tomar, todas las escaleras que he subido, todas las porterías en las que me he anunciado, todos los edificios, conjuntos, casas, apartamentos, habitaciones, baños y camas en los que he estado desde que estuve con el primero de mi lista.

Nunca habría visitado tantas casas de no haber tirado con casi 400 hombres para ese entonces. Gracias a mis encuentros he aprendido a ubicarme mejor en Bogotá y aprender atajos, nombres de barrios, etc.

Se abrió el ascensor y llegué al piso 3 donde vive #399. La puerta de su apartamento estaba entre abierta y la empujé. #399 estaba esperándome detrás de ella. Era blanco, tenía el pelo claro, ojos café, medía 1.77 y llevaba puesta una camiseta blanca y unos boxers de los despegados a cuadros.

Me invitó a su habitación y me pidió que me pusiera cómodo. Apagó la luz y me explicó que le gusta hacerlo con la luz apagada. Se quitó su camiseta blanca y pude ver en vivo y en directo ese cuerpo que había visto en su perfil de instagram. Lo tenía en frente mío, tocándolo, besando su abdomen perfecto y sus tetillas velludas.

Su pene erecto rozó el mío, sus boxers me permitían sentir con facilidad lo que había debajo de ellos. Se los quitó y volvió a acostarse encima mío para masturbarse con mi abdomen, sentía dificultad para respirar pero su cara de placer compensaba mi falta de aire.

Su pene era grueso pero no tan largo. Con un rosado perfecto en el glande. Unas bolas bien cargadas y pesadas rozaban mi pene duro mientras lo sentía masturbarse con mi cuerpo.

“Te lo puedo meter ya?” Me preguntó agitado, algo cansado de tanto movimiento. Le dije que sí y sacó un condón de su mesa de noche. Puse una almohada debajo de mi culo y puso sus puños en la cama. Lo tomé de las muñecas y me preparé para sentir ingresar su pene.

Grité apenas lo metió y me tapó la boca asustado de que sus vecinos nos escucharan. En poco tiempo me estaba follando en cucharita. Sudaba bastante para tan solo los 5 minutos que llevábamos. Lo bueno de esta posición era que #399 me podía masturbar con su mano mientras yo me movía de adelante hacia atrás jugando con su verga dentro de mí.

Dejé de sentir su pene, pensé que ya no lo tenía duro pero solo fue impresión mía. “Te gusta mi culo?” Le pregunté mientras me movía y respondió: “me encanta, estás delicioso”. Terminamos tirando en 4.

Para ese entonces llevábamos más de 20 minutos tirando y a #399 se le olvidó por completo lo que pensaran sus vecinos de mis gemidos, debió ser porque la estaba pasando muy rico conmigo.

Después de venirse tomó su celular y se perdió con completo en él. Pude haber salido de su apartamento sin que se diera cuenta de lo distraído que estaba. “Chao” le dije antes de salir de su habitación. Fue la única manera para que me pusiera atención.


Puntuación: 8,5 de 10

2 comentarios sobre “#399. El vecino de #alguien de mi lista de excel

  1. Amigo seria estupendo un libro con tus historias te felicito excelente redacción de tus experiencias sin dañarte y dañar a nadie…!!!
    Saludos desde Venezuela…!!!

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  2. ‪Buenas noches Santiago. Vale. Sigo con atención tus relatos y descripción de cada uno de tus experiencias. Cuando tuviste el accidente te escribí una sugerencia que de nuevo hago ( sólo esta vez, pues a lo mejor no es lo tuyo). En el camino de entender la sexualidad masculina, los impulsos que nos llevan a ser desde muy recatados a desbocados hay mucha ignorancia ( en el buen sentido, es decir realmente se ignora), incluso la ciencia no da respuestas completas aún. Escribes bien, hasta agradable es leerte, acotas y refieres con precisión. Podrías escribir más que un blog, o un ensayo que lleve a otro nivel el conocimiento de cómo es la homosexualidad en este momento del mundo. Algo así como emular las descripciones de las doce mil vergas, clásico de la literatura erótica, pero sólo gay. Quizás un vistazo a lo que escribe stupinya en S:ex2 te dé ideas. Te ofrezco una disculpa si te molesta la propuesta. Cuídate mucho y buenas noches ‬

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