#403. El que parecía virgen

#403 es el más joven con el que he estado. No me gustan tan jóvenes pero decidí estar con él porque parece mayor. Tiene 18 años pero podría pasar por alguien de 23 o 24. Cuando me reveló su edad casi no lo podía creer. Era costeño, moreno, medía 1.70, tenía ojos negros, con rasgos de típico costeño tipo hijo de Diomedes Díaz.

Fue el gran interés que demostró #403 en tirar conmigo lo que a su vez, produjo un interés en mí por complacerlo, y si hay algo que me ha enseñado este diario es que me gusta complacer. Igualmente, al complacer el sentimiento se vuelve mutuo: saber que alguien disfruta de mí me hace sentir realizado.

Disfruté las miradas morbosas de #403 sobre mí. Noté lo mucho que me deseaba y lo mucho que le gustaba, eso me preocupó un poco porque no quería decepcionarlo.

También pude notar su poca experiencia, pero eso también me pareció excitante, fue como estar prácticamente con un virgen. Le quité la camiseta y descubrí su cuerpo moreno y sus tetillas negras a las que no me pude resistir besar.

Subí para besar su cuello y un beso en mi boca me tomó por sorpresa. Admito que besa muy bien, le gustaba dar besos profundos y muy pasionales, sentía que se iba a comer mi boca.

Mientras me besaba sentí su mano bajar por mi espalda hasta llegar hasta mis nalgas y sentí la punta de sus dedos rozar mi ano sensualmente, suavemente. No paraba de besarme con sus ojos cerrados. Entonces sentí una presióm mayor en mi culo, estrecho todavía pero con ganas de sentir sus dedos dentro. Quería que la presión que estaba sintiendo en mi culo aumentara.

Mi culo se levantó de la cama, haciendo presión contra sus dos dedos que ya estaban dentro de mí. Los sentí grandes, se sentía muy rico. Levanté más mi culo invitándolo a que me siguiera dando dedo. Empujó sus dos dedos más profundo, y empezó a meterlos y sacarlos.

Acostados y desnudos en la cama, con su mano en mi culo y sus dos dedos follándome gentilmente, entrando y saliendo, susurró en mi oído : “Te gusta?” Respondí con un gemido, la respuesta fue clara: me encantaba.

Sus dedos se deslizaron fuera de mi culo. Se puso el condón y saltó encima de nuevo esta vez con su verga en la entrada de mi ano, pegó su cuerpo contra el mío e intenté acomodar su verga dura dentro de mi culo, desesperado por que su pene entrara.

“Mételo, no me provoques más” le pedí. Tomó su pene con su mano y apuntó para meterlo dentro de mi apretado hoyo. Lo metió de un solo intento, #403 me tenía lubricado y la penetración fue muy placentera.

Empezamos acostados boca abajo, él encima mío con mi espalda y su torso tocándose al ritmo de los empujones que daba con su pene dentro de mi culo. Minutos después me levanté para follar en 4. Le gustaba darme palmadas de vez en cuando en mis nalgas. #403 no duró más de 4 minutos. Estando en 4 me avisó: “Me voy a venir” pocos segundos antes de hacerlo.

Lo más extraño fue que sentí que cuando eyaculó sacó su pene y lo hizo dentro del condón pero fuera de su culo, como si hubiera querido quitárselo para venirse sobre mi espalda y mi culo.

Me comentó que estudia medicina en la Javeriana y que es de Barranquilla. También me dijo que la había pasado muy bien conmigo y que le gustaría repetir. Sonreí y cambié de tema, pues él no sabe que no soy de los que repite, y si lo hago, es solo con los que me han dado los mejores polvos.


Puntuación: 6 de 10

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