#408. El arrunche más rico del mundo

#408 tiene 27 años. Es muy alto, mide 1.90 aproximadamente. Tiene el pelo castaño claro, ojos café claro, es blanco, y tiene unas facciones muy masculinas por lo cual creo que es muy atractivo. Vive en una casa muy grande por Usaquén con sus papas, quienes estaban de viaje.

Cuando llegué me invitó a la sala y me ofreció algo de tomar. Siempre le he tenido pavor a aceptar bebidas, así sea agua por los casos de gente que le han metido escopolamina o cualquier droga en el líquido. Le agradecí, pero no acepté nada. Hablamos un rato y se tomó una cerveza. Si me hubiera ofrecido una cerveza club Colombia dorada sin abrir como la que se tomó él, habría aceptado. Pero cuando a uno le preguntan simplemente “Quieres algo de tomar?”, me pongo paranóico.

Con el tiempo adquirimos confianza y me senté en el mismo sofá donde él estaba. Bajé mi mano y bajé su cremallera para dejar salir su pene medianamente excitado. Me senté en 4 en el mismo para mamárselo en forma. Empecé por el glande hasta que se lo puse bien grande.

“Quieres meterlo?”, le pregunté.

“Crees que puedes con esta verga?” me dijo, como si pensara que su enorme miembro me iba a doler mucho. Le dije que podía aguantarla pero que primero fuéramos a su cuarto.

Se paró y fuimos a su habitación en el segundo piso, se fue caminando detrás mío, en persecución por mi culo. La idea que me follara me hacía prácticamente babear.

Entramos y sacó un tarro con lubricante y la puso encima de la cama. Luego se quitó su camiseta y su jean y finalmente sus boxers, quedando completamente desnudo. Estaba completamente afeitado.

Tiró sus boxers a un lado y sacó una cantidad considerable de lubricante que usó para dilatar mi ano, asegurándose de cubrir todo. El frío del lubricante me produjo escalofríos.

Me puse en el piso de rodillas con mi culo hacia arriba. Metió su dedo poco a poco y luego el segundo. Cuando terminó, abrí mis dos nalgas y le dije que estaba listo. Se puso el condón y aplicó la gota de lubricante que quedaba en el tarrito. Se arrodilló y apuntó con su pene para penetrarme. Le ayudé poniendo la punta en mi ano y puse presión, despacio para meterlo. #408 empezó a gemir y gruñir a medida que ingresaba su pene dentro de mí, hasta que finalmente entró todo.

“Oh si! Cógeme duro!”, le pedí. Continué haciendo presión contra su pene hasta sentir mi culo chocando contra sus bolas. Lo sacaba y lo metía de nuevo con mi culo, cada vez más rápido hasta que llegué a un ritmo constante.

#408 continuó gimiendo todo el tiempo y hablándome sucio. Me estaba masturbando a punto de venirme cuando paró y me pidió cambiar de posición mientras respiraba fuerte. Saltó a la cama y quiso cogerme en posición misionero.

Lo insertó suavemente y esta vez entró con mucha facilidad. Me cogió a la misma velocidad a la que estábamos antes de cambiar de posición, hasta que estuvo a punto de venirse.

“Oh, fuck!! Me vengo!”, exclamó en lo que al parecer fue un orgasmo que me pareció que duró una eternidad mientras miraba sus ojos de excitación.

Sacó su pene muy lento y fue directo al baño a botar el condón y limpiarse. Cuando volvió nos arrunchamos en cucharita hasta que nos quedamos dormidos entre las sábanas con su brazo cubriendo mi cuerpo. Me desperté una hora después y #408 seguía profundo todavía, lo desperté para despedirme.


Puntuación: 9,5 de 10

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