#414. El bisexual con hija de 7 años

Hay bisexuales que son muy reacios a hacer cosas con otro hombre, sobre todo para tener sexo anal. #414 fue uno de esos.

Conocí a #414 en un sitio gay al que fui con un conocido que tenía ganas de ir conmigo para ver cómo me follaban. Desafortunadamente para él, ese día no pudo cumplir su deseo.

Desde que vi a #414 captó mi atención: Debía tener 30 años, era alto, de 1.85, acuerpado y musculoso, moreno, de pelo negro corto, sin barba y ojos negros. Su cara era cuadrada y tenía un aire a “Arnold Schwarzenegger”. La diferencia es que #414 es la versión atractiva de Arnold Schwarzenegger.

Llevaba puesta una camiseta negra ajustada al cuerpo que resaltaba sus músculos y su cuerpo de gym. Un hombre con una sonrisa linda me llama mucho la atención, y #414 tenía una sonrisa hermosa.

Había visto la linda cara de #414 rondar por el lugar, pero sólo conocí su sonrisa cuando tuve la oportunidad de hablar con él. #414 es de esas personas que todo lo que dicen va acompañado de una sonrisa. La forma como llegué a estar con él fue muy diferente a lo que estoy acostumbrado.

Le había puesto el ojo desde que lo vi por primera vez, lo vi rondar el lugar solo, de una forma muy reservada. Intenté hacer contacto visual en varias ocasiones, pero su timidez y seriedad hicieron que no me pusiera atención. Era una lástima porque era el tipo más bueno del sitio.

No estaba seguro si yo le podía gustar, pero estaba dispuesto a hacer lo que fuera para tener su pene dentro de mi culo. Lo vi entrar al cuarto oscuro y aproveché para entrar y provocarlo. Le gustó que me hubiera acercado, lo único malo era que él quería continuar haciéndolo en el cuarto oscuro pero a mí no me gusta hacerlo a oscuras.

Si voy a tener sexo con alguien, quiero verlo, contemplar su cara, apreciar su cuerpo, saber con quién estoy disfrutando del momento. Mi estrategia era llevarlo a un cuartico donde pudiéramos tirar más cómodos y con luz. No fue fácil, pero por fin logré convencerlo.

Salimos del cuarto oscuro y me fui delante de él para guiarlo, siempre mirando hacia atrás para asegurarme que no se fuera a escapar. Llegamos a la entrada del cuartico y entré, me quedé en la puerta esperando a que #414 siguiera pero se rehusó a entrar con una risa nerviosa.
Noté que había personas cerca y supe que le daba vergüenza que lo vieran entrar al cuartico conmigo. Le dije que no le pusiera atención a eso y seguí insistiéndole que entrara. Se reía de los nervios y me repetía que no quería entrar, lo tomé de la mano y finalmente accedió.

Por fin lo tenía para mí solo, en un lugar cómodo y con luz. Todo marchaba a la perfección y me moría de ganas porque me clavara. #414 seguía nervioso e intenté enfocarme en ponerlo arrecho para que se le olvidara lo inquieto que se sentía. Sospeché que era un novato y que era su primera vez en un sitio gay. Después de cerrar la puerta me puse de rodillas y bajé sus pantalones para ver su verga, la cual ya estaba dura y quise ponerla un poco más dura con mi boca para alistarla para la penetración.

Le pedí que se quitara la camiseta para ver ese cuerpazo que insinuaba su camiseta pegada. Al principio no quería quitársela, pero finalmente lo convencí para que se la subiera. Puso la parte de adelante detrás de su nuca, no logré que se la quitara por completo pero sí parcialmente, dejando al descubierto sus lindos pectorales y six pack.

Mientras se lo mamaba tenía mis manos tocando sus brazos y su cuerpo perfecto, esperaba con ansias el momento de tener esa verga dentro de mi culo. De repente sentí que intentó alejarse, pensé que casi se viene y por eso había alejado su verga de mi boca. Eso significaba que estaba listo para penetrarme.

Todos esos pensamientos pasaron por mi mente durante los 3 sendos que se mantuvo aparte de mí, de repente salió leche por chorros de la punta de su glande, intenté atrapar lo que pude con mi boca para tragármela y saborearla pero gran parte de su semen cayó en mi mentón y en el piso.

Fue una gran decepción que se hubiera venido mientras se lo mamaba, de haberlo sabido se lo habría mamado más despacio y habría parado antes de hacerlo venir. Me dejó con muchas ganas de sentirlo dentro de mí.

Mientras se vestía le pregunté sobre él y me dijo que es de Barranquilla, que andaba de paso por Bogotá, que había venido a ese lugar con un amigo que estaba en el primero piso, que tiene novia y que tiene una hija de 7 años.

Con eso confirmé mis sospechas, la razón de su masculinidad, su timidez, de sus nervios y de lo complicado que fue convencerlo en todo era que era un bisexual con novia e hija. Le pedí que no se fuera antes de venirme. Me hice la paja mientras lo tenía encima mío tocando mi cuerpo, imaginándome que me estaba follando.


Puntuación: 4 de 10

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