#422. El arquitecto de los ojos grises

Conocí a #422 por grindr. Tenía una foto de cara muy linda y eso me animó para hablarle. Pasamos varios días hablando por la aplicación antes de vernos en persona. Un día que estaba solo en su apartamento me invitó.

#422 tenía 29 años, medía 1.80, era de contextura mediana, sin barba, moreno claro y de ojos grises. Nuestra conversación previa al sexo fue muy amena. Me contó que es el menor de 6 hermanos y que es arquitecto.

Media hora después de empezar a hablar me llevó a su cuarto y me acosté en su cama. #422 me siguió y se acostó a mi lado. Me acarició la cara y dijo que le gustaban mis cejas y mi cara mientras me miraba fijamente a los ojos. Nos dimos un beso y le agarré su pene que estaba medianamente duro.

Empecé a masturbarlo para ponérselo más duro. En pocos segundos lo tenía bien duro, listo para meter mi boca en él. Empecé chupando la punta solamente y bajé despacio hasta metérmela toda hasta el fondo.

#422 daba unos gemidos deliciosos mientras se lo mamaba, eran puros gemidos de placer. Con sus manos me acariciaba la oreja la cara. Me imagniaba esa verga grande y dura entrando y saliendo se mi culo, incluso me imaginé una cámara diminuta en mi ano que pudiera grabar todas las vergas que me meten empujando y saliendo.

A medida que se lo mamaba movía mis nalgas hacia arriba y abajo para provocarlo y que me pidiera culo. Mi estrategia sirvió y #422 no se pudo resistir a mis encantos. “Uff que rico culo. Quiero clavarte”. Me puse en 4 y dejé que me penetrara a su antojo. A pesar que la tenía bien dura, su verga era un poco más pequeña que el promedio, por este motivo sabía que no iba a doler así me lo metiera rápido y con fuerza.

Di un grito apenas lo metió, en realidad sí dolió pero segundos después sólo sentí placer. Me moví hacia adelante y atrás, jugando con su pene. Cuando un pene es muy grande, aunque me excita mucho que sea de este tamaño, no puedo jugar mucho porque me puedo lastimar.

Con el pene de #422 sentí toda la libertad para moverme con él adentro, de arriba abajo y de adentro hacia afuera. La sensación era recíproca. #422 disfrutaba de mi culo moviéndose en todas las direcciones y lo supe por sus gemidos y su cara de placer cada vez que me movía.

“Qué rico lo mueves” me susurró segundos antes de venirse. Su orgasmo estuvo acompañado de una palmada en mi nalga derecha. Botamos el condón usado en el piso y me hice la paja mientras #422 se movía como si estuviéramos tirando y nos besábamos en posición misionero,

Nos acostamos cansados después de un sexo placentero y alcancé a dormir por 20 minutos. Me desperté y tuve que irme. Si hubiera podido, me habría quedado todo el día entre sus brazos.


Puntuación: 9 de 10

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