#427. Tirando encima de la isla de la cocina

Entré a su apartamento y me saludó con una gran sonrisa. Me invitó a su sala, en medio de nuestra conversación se me hizo que era alguien muy tranquilo y despreocupado. Era blanco, medía 1.68, tenía ojos verdes, pelo castaño claro. Sonreía todo el tiempo, y una sonrisa natural al hablar y sin forzar es algo que siempre me ha gustado de un hombre.

#427 es un fan de twitter con quien había tenido planes de conocer desde hace meses, pero debido a mi accidente tuvimos que posponer nuestro encuentro. Nos dimos el primer beso cuando nos quedamos mirando el uno al otro estando sentados en su sofá, fue algo que sucedió en el momento perfecto; como si los dos hubiéramos pensado hacer lo mismo en ese instante.

El beso continuó por varios minutos y luego nos desnudamos en su sala. En pocos segundos nuestra ropa estaba regada por todo su apartamento, desde el pasillo que llevaba a los cuartos hasta las sillas de bar del comedor. Me agarró de las nalgas, me cargó hasta la cocina que estaba a pocos metros de distancia y me sentó en la isla de granito negro. Quedé sentado encima de la isla con mis pies en el aire y con mi cara hacia él para ver sus lindos ojos verdes.

La mesa estaba helada y era incómodo estar sentado en ella por lo dura. Sin embargo, hacerlo en la mesa de una cocina es algo que uno no hace todos los días. La cocina del apartamento de #427 era una cocina americana con isla y comedor adosado a la pared con sillas de bar. La isla de granito negro se prestaba para ser un lugar ideal para tener sexo. Estaba en el medio de la cocina, lo cual daba suficiente espacio 360 grados alrededor de la mesa para movernos a nuestro antojo.

Encima de la isla había una lámpara colgante que emitía muy buena luz y permitía que la vista fuera muy amena.

#427 me jaló hacia él y nos besamos por más de 5 minutos acariciando suavemente nuestras caras. Moví mis manos hasta su pene que estaba completamente duro. “Llevo esperando esto muchos meses”, me confesó.

Bajó sus manos hasta mi culo y y rozó sus dedos hacia arriba y abajo contra mi ano, como haciendo un masaje. Su dedo empezó a follar mi ano suavemente y se sentía increíble. Empezó a meterlo muy profundo hacia adentro y afuera. De repente sentí no uno sino dos dedos en mi ano, lo cual se sentía mucho mejor. “Estás listo?”, me susurró al oído. Gemí de placer y me imaginé su pene entrando y saliendo de mi culo dilatado. Y lo sentí!

#427 metió suavemente la punta de su pene jugando conmigo, provocándome para tenerlo todo adentro. Su verga se deslizó gentilmente a través de las paredes lubricadas de mi ano. Continuó haciéndolo suavemente, con mucho cuidado para que no me doliera.

“Te gusta?, estás bien?” Me preguntó preocupado por si me estaba doliendo. “ME ENCANTA!!” exclamé muy excitado. Me agarró de la cintura con entusiasmo y empezó a follarme con más y más fuerza, mientras tanto me daba palmadas en el culo y eso me tenía loco de la excitación. Sentí sus manos y su cuerpo volverse sudorosos a medida que me penetraba.

Empezó a darme tan rápido y duro que su verga se salió de mi culo. “No!” Grité cuando se salió y los dos nos reímos. Moví mi brazo hacia él para alcanzar su verga y la tomé con propiedad con mi mano para meterla de nuevo en mi ano. Empujé mi cadera hacia su cintura para meterme su verga hasta lo más profundo y volví a gemir de placer.

Un salero cayó al suelo en medio de nuestros movimientos sexuales pero no le pusimos atención. El frío del granito en el que estaba acostado se convirtió en algo que dejó de molestarme, ya no lo sentía frío, sino a temperatura ambiente. Lo unico incómodo era lo liso y duro, pero tampocó me molestó porque sólo estaba enfocado en la forma como me lo hacía #427.

“Te gusta que te den mucha verga, no?” Me preguntó mientras gemía del placer de tenerlo dentro. “Me fascina!”, grité en medio de gemidos. Bajó su pecho para besarme y lo hicimos en esa posición por unos 4 minutos más hasta que no aguantó más y eyaculó. Su cara orgásmica y sus empujones contra mi culo a medida que llegaba al orgasmo movieron mi cuerpo unos centímetros hacia atrás y quede con la mitad de mi cabeza colgando. #427 me ayudó jalándome hacia el centro de la mesa cuando terminó de venirse.

Quedó cansado y sudado. Nos dimos un beso tierno y me masturbé con su pene todavía dentro de mi culo. Cuando me vine me alcanzó una servilleta para limpiarme y metió el condón usado dentro de una bolsa que botó en la basura.

Me dolía el cuerpo y la espalda. #427 me ayudó a levantarme y bajarme de la mesa. Sentí como si hubiera hecho mucho ejercicio y hubiera forzado mucho mis músculos, pero en realidad solo fue la posición en la que lo hicimos y lo dura que era la mesa.

Recogí mi ropa botada por todo el piso y me vestí. Al salir me agradeció por haber ido y me dio una nalgada antes de cerrar la puerta.


Puntuación 9,5 de 10

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