#436. El que tenía una verga digna de portada de calendario

Me han dicho que escribo muchos detalles sobre mis encuentros en este diario. Intento transcribir cada momento en palabras de la forma más precisa. Puedo ser mucho más explícito y específico, pero los relatos se podrían convertir en una serie de renglones con hechos y datos innecesarios que podrían aburrir.

Siento que mi forma de escribir ha cambiado en relación con mis primeras historias. Mis lectores han cuestionado la forma de mi escritura, pero también me han felicitado por ello. Reconozco que no soy un escritor innato ni llevo la literatura en la sangre, pero escribir este diario es algo que me gusta y que ayuda a liberarme.

He recibido muchos mensajes de personas que quieren empezar a escribir sobre sus encuentros sexuales motivados por mi diario, mientras que otros quieren hacer una lista con los que se han acostado. Es un honor y un placer saber que he podido lograr esto. Sería interesante en un futuro conocer personas que hagan lo mismo.

La foto del pene de #436 era de portada de revista. La podría haber enmarcado para el top 10 de los penes más arrechantes que he visto. No los más lindos, sino más arrechantes, que es diferente.

Era bien grueso, largo, sin curvatura y la cabeza tenía una forma perfecta dentro de la anatomía del pene del hombre. Tenía un cuerpo y una cara promedio, pero su verga ayudó bastante en mi decisión para encontrarme con él. Es extraño porque nunca le doy prioridad a alguien por su pene, pero con #436 descubrí que la foto de una buena verga me puede llegar a llamar la atención más de lo que pensaba.

A penas lo vi en persona no pude evitar mirar hacia su miembro directamente. No me importó ser disimulado: quería ese pene para mí. #436 es blanco, mide 1.68, es delgado, tiene pelo castaño claro, ojos cafés y tiene una voz bastante gruesa para su apariencia. Lo hicimos en el sofá-cama de su sala. Aunque prefiero hacerlo en camas, su sofá era bastante grande y cómodo para echarse un polvo.

Recuerdo que cuando vi su verga se me hizo igual o mejor que en la foto y la grabé en mi memoria como una fotografía para nunca olvidarla. Debía medir 22cm, era gruesa en el inicio del pene y se volvía un poco más angosta hacia la punta. Era recta, su curvatura hacia arriba era mínima.

Desde que vi esa verga supe que era para cabalgarla. Fui yo quien tomó el control de la sesión de sexo con #436. Se sentó en el sofá y me la ensarté despacio para que no me doliera. Cuando la tuve toda dentro empecé a moverme hacia arriba y abajo despacio, a mi ritmo. A medida que me sentía más cómodo me movía más rápido hasta que de repente estaba sacándola toda y metiéndomela toda de nuevo hasta el fondo.

“Pídame leche”, me dijo mientras lo cabalgaba. Me arrecha mucho cuando me piden esto. “Dame leche!, Dame tu leche! Quiero tu leche dentro de mí” grité insistentemente en voz alta hasta que lo hice venir. Fue una sensación deliciosa saber que lo había hecho venir con mis palabras.

Esperamos a que se le bajara el pene y jalé el condón usado que luego boté en el baño.


Puntuación: 7 de 10

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